28 de mayo de 2012

SÁNDWICH DE CAFETERÍA (despedida a Montse Domínguez que se nos va del "A vivir" en la SER)


Iba yo por el súper, maquinando mi receta de hoy y de repente he caído. Ostras, que la Montse se nos pira. Que se nos marcha a navegar por los procelosos mares de Internet, a dirigir el Huffington Post ese. Oye y lo primero que se me vino a la cabeza, muy en plan madre, fue “habrá que hacerle una receta para el viaje”. Primero pensé en un guisote, un plato de cuchara rotundo, para que cogieras fuerzas. Pero luego he pensado, a ver si se le abre el tuper al llegar a Internet y se le llena todo de grasaza. No, mejor otra cosa. ¿Pero qué? ¿Un pollo asado? No, que le va oler la maleta a fritanga. ¿Una ensalada? No, que me pierde lozanía. Piensa, Falsarius, piensa. Y de repente, al llegar a la zona de embutidos, que a mi los chorizos me inspiran mucho, lo vi claro. Lo que esta buena mujer necesita para el viaje es un sándwich. Pero cuidado. No un sándwich cualquiera, de esos de maquina expendedora o de gasolinera, de los que más que matar el hambre, la aniquilan. No. Un sándwich de cafetería. De los buenos, buenos. De los de rico jamón York jugosote, de los de abundante queso derretido y, cómo no, de los que llevan un huevo. En suma, uno de mis platos favoritos. El que me guardo para las ocasiones. Y digo yo que después de este montón de sábados juntos, la ocasión lo merece. Ha sido un placer. Y un lujo.

Ingredientes: 1 envase de pan de molde, jamón York (cuanto más rico mejor, para qué vamos a engañarnos), 1 paquete de queso en lonchas (hay uno del Caserío, “Corazón Cremoso”, que está de muerte), 1 huevo, mantequilla, un pelín de aceite y sal.

Preparación: Untamos el pan bien de mantequilla (sí, bien, que hemos venido a hacer un sándwich rico, no dieta). Ponemos una sartén amplia al fuego, sin nada, en plan plancha. Cuando esté caliente ponemos una rebanada de pan, con un par de ricas lonchas de jamón York y otro par de lonchas de queso, rematando con la otra rebanada por encima. Dejamos que se tueste por un lado, le damos la vuelta y dejamos que se haga por el otro. Lo sacamos, separamos la tapa del lado del jamón (la del queso estará pegada), y presionando con un vaso de vino le hacemos un agujerillo y reservamos la tapita que queda que luego es rica para untar. Hacemos el huevo a la plancha con un poco de aceite, lo ponemos en nuestro sándwich y lo cubrimos con la rebanada agujereada, haciendo coincidir el agujero con la yema. Un poco de sal y nuestro sándwich de cafetería listo.
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21 de mayo de 2012

GARBANZOS CON CHORIZO (en plan ensalada)


Claro, vas tú y dices que vas a hacer unos garbanzos con chorizo y enseguida sale alguien que dice “anda, qué basto”. Pues no listillo. Con la receta de hoy vamos a llevar los garbanzos con chorizos a la modernidad. Bueno, a ver si nos entendemos que luego hay mucha confusión: a la modernidad, pero sin espumitas, colorines ni paridas de esas. No. Con su garbanzos gorditos, pero coquetuelos y retozones, y su chorizo en rodajas recién comprado en el súper. Porque esa es otra. Aunque pueda parecer que no, yo soy un firme defensor de la modernidad culinaria, por eso frente a la cocina de mercado, yo prefiero la cocina de supermercado. Porque tú vas al mercado y ¿qué te encuentras?: al pobre cerdo colgado de un gancho. Yo no quiero eso, por favor. Yo quiero al cerdo hecho chuletitas o chorizos y metido en cómodas bandejitas de plástico. Una comida civilizada. Que tu ves al animalillo colgado, muerto y abierto en canal, y se te quita el hambre. Normal. O por lástima o porque te recuerda a la economía española. Que mira, igual si nos la pusieran en bandejillas no tenía un aspecto tan lamentable. Aunque no creo.




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17 de mayo de 2012

GRANDES ÉXITOS DE LA COCINA PARA IMPOSTORES - nuevo libro

Grandes exitos de la cocina para impostores - Falsarius Chef

Como los Rolling, como los Beatles, como Bob Dylan, como la Pantoja, como todos los grandes, Falsarius Chef, esto es, yo mismo, tiene ya en la calle su recopilatorio de GRANDES ÉXITOS. La osada gente de PLAZA&JANES me propuso sacar un libro con una amplia selección de recetas impostoras y, tras un arduo trabajo (si a esto que hago yo se le puede llamar trabajo sin insultar a tan noble, aunque pelmaza, actividad), aquí está. Menudo tochazo. Es para verlo. Los "Grandes éxitos de la cocina para impostores" es un libro de más de 400 páginas, con lujuriosas fotos a todo color, sus textos de introducción (que hay gente a la que le gustan y todo), pormenorizadas explicaciones, su índice para que sea fácil buscar (de hecho hay dos, uno alfabético y otro por temas) y todas las cosas que un best-seller como este debería tener. Y digo best-seller, pero vamos, que tal y como están las cosas con que sea "seller", yo no pienso quejarme.

Pero es que hay más. Los plazajaneiristas, con un espíritu altruista y dadivoso, ya cercano al pródigo derroche, han puesto a mi disposición treinta (sí 30, habéis leído bien, no es una errata) librazos para que sortee entre mis lectores. Lo vamos a hacer a través de Facebook y podéis tener más información en este enlace CONCURSO.

Ya os iré contando más cosas, pero por ahora me quedo con una reflexión: está bien esto de sacar un libro de "grandes éxitos". Uno de "grandes fracasos" hubiera sido un poco frustrante.


Título: Grandes éxitos de la cocina para impostores
Autor: Falsarius Chef
Editorial: PLAZA&JANES
ISBN9788401347894
Precio: 18,90 €

Por si queréis comprarlo por Internet. Más información AQUI
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14 de mayo de 2012

TORTAS DE ANÍS (con pasas, piñones y manzana)


El otro día Xavi, un seguidor del blog, me mandó la receta de unas tortas de anís. Oye, y fue leer lo de “anís” y me vinieron a la cabeza un montón de recuerdos. El anís con el que se enchispaban las abuelillas en las fiestas antes de ponerse a contar historias picantes. La copilla de anís que se le dejaba a los Reyes Magos. La botella que no faltaba en aquel entrañable mueble bar de antaño, normalmente Marie Brizard, que era el anís más elegante. El copazo seco de Cazalla que se tomaba la gente del campo y los obreros de la construcción para empezar el día matando el gusanillo. O el suicida “sol y sombra” con que nos castigábamos el estómago tras un desengaño amoroso. Y de repente me encontré preguntándome ¿qué fue del anís?, ¿en qué momento desapareció de mi vida? Supongo que debió coincidir con las llegada a los restaurantes del sumiller, ese señor que sabe tanto de vinos y licores que no nos deja emborracharnos a gusto. Había todo un mundo en torno al anís, que de repente ya no está. Total que me dio la nostálgica, me fui al súper y me compré una botella. De anís del Mono, con un par. Y con ella he preparado la receta que hoy os traigo, unas tortas de anís inspiradas en las de Xavi, pero con un par de toquecillos extras. De aquí a Navidad me la acabo y la botella me vale para tocar villancicos. Que ya va dando uno en abuelilla.

Ingredientes: 1 hojaldre refrigerado del súper, 1 paquete de piñones, 1 paquete de pasas, 1 manzana, azúcar, aceite de oliva virgen extra y anís (del Mono o del que tengáis a mano).

Preparación: precalentamos el horno a 200 grados. Sobre la bandeja del horno, que habremos previsoramente extraído, colocamos nuestro hojaldre desenrollado y sobre el papel resistente al calor que trae. Pinchamos un poco la masa, le ponemos por encima unas gotas de aceite de oliva y lo extendemos bien por toda la  superficie. Luego esparcimos por encima un buen puñado de piñones, hacemos lo mismo con las pasas y le ponemos manzana cortada en cuadraditos. Rematamos espolvoreando con abundante azúcar y lo metemos en el horno. ¿Y el anís? Os preguntaréis. Pues bien, cuando el hojaldre esté doradito lo sacamos del horno y todavía muy caliente, lo rociamos con anís que habremos metido en un pulverizador. Esto hace que el azúcar cristalice y quede maravillosamente crujiente. Una delicia.



Nota: en vez de con hojaldre, podéis hacerlas con una masa para mini pizzas que ha sacado Buitoni (que son las que he usado en la foto). Os quedarán más duritas, en plan torta de toda la vida.
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