21 de febrero de 2012

SOLOMILLOS PERRINS


Yo no sé si es culpa de la crisis pero cada vez pasa más eso de que estás tan tranquilo en tu casa, suena el teléfono y es un alguien (no demos nombres) que se te invita a comer. Que digo yo, que vale que están mal las cosas, pero leche, que se vayan de vez en cuando a un comedor de beneficencia. Pero, ¿cómo se te ocurre?, te dirán escandalizados. Eso es para pobres y nosotros somos gorrones. El gorrón ibérico. Un respeto que somos una especie protegida. Como el lince. Y no sé yo si como linces, pero en cualquier caso devoran como leones que, por cierto, también son especie protegida y no se te plantan en casa a la hora de comer sin avisar ni nada. Y mucho menos insisten en que saques el vino bueno, ese que reservas en la bodeguilla para las ocasiones. Pero bueno, como el tema es inevitable que suceda y ya se te han plantado ahí, hay que ser práctico: cuanto antes coman, antes se irán. El problema, una vez asumido el incordio, es qué les das de comer. Tiene que ser algo fácil, rápido y rico, que no les vale cualquier cosa, que el gorrón ibérico es muy señorito y a nada que te descuidas te va poniendo a parir por ahí por lo mal que se come en tu casa. Para estos casos, nada mejor que unos solomillos Perrins, de impostora apariencia inglesa, que con su flema británica, nos ayudarán a solventar debidamente la pelmaza situación.

Ingredientes: 2 solomillos de cerdo, 1 bote de salsa Perrins, 1 pastilla de sopicaldo, 1 limón, harina y aceite de oliva.

Preparación: se recubre los solomillos con un poco de harina, extendiéndola con la mano para que quede una ligerísima capa blanca en la carne. Se pone un poco de aceite en la olla a presión y cuando esté caliente se le da un par de vueltas al solomillo para que quede doradito por fuera. Mientras esto sucede, exprimimos en un vaso con agua el zumo del limón y añadimos la pastilla de Avecrem (o la que sea), desmenuzándola bien (si el agua está un poco caliente mejor). Cuando haya cogido color la carne, la regamos con medio bote de salsa Perrins, añadimos el contenido del vaso con agua, limón y Avecrem, cerramos la olla y cuando comience a pitar, lo dejamos haciéndose 10 minutos. Y ya está. Luego es cuestión de cortarlo en rodajas y servirlo  con puré de patatas (instantáneo de sobre, faltaría más) que también es muy británico, regado con la riquísima salsa que os habrá salido y de la que muy seguramente os preguntarán la receta. Darla o no ya es cosa vuestra.
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6 de febrero de 2012

GARBANZOS CON COSTILLAS (a la "dolce far niente")



Es curioso. Gracias a la ola de frío hablar del tiempo ya no es exclusivo de cuando coincides con alguien que no conoces de nada en el ascensor. En estos días se habla del frío en todos lados, lo que teniendo en cuenta que estamos en pleno invierno es indicativo de que o tenemos pocos temas de conversación o de que el cambio climático nos está volviendo unos frioleros y nos hemos acostumbrados a inviernos templadillos, en plan light como gustan ahora las cosas. Se está volviendo todo tan global y a la moda que queremos hasta inviernos bajos en frigorías. Pues muy mal, oiga, que el frío también tiene su encanto para algunas cosas. Sin ir más lejos para darse a los reconfortantes guisotes, para meterse un chute de legumbres calentitas bien acompañadas de rotundos embutidos, tocinazos y carnazas. Que luego llega el calor y no salimos del gazpacho y la ensalada tan sanos, tan dietéticos y tan aburridos ellos. Aprovechemos gozosamente la excusa del frío para entregarnos a la lujuria gastronómica y enfangarnos en la gula de las calorías sin culpabilidades. Y ya puestos en este plan yo en la receta de hoy me voy a poner un abrigo de garbanzos, con unas costillas a modo de bufanda al que no hay frío que se le resista.

Ingredientes: 1 bote de cristal de garbanzos, 1 paquete de costillas de cerdo del súper (medio kilo más o menos), 1 calabacín, 1 lata de cebolla frita pequeña, 1 sobre de Directo al horno “costillas”, perejil.

Preparación: precalentamos el horno a 200 grados. Abrimos la bolsa de plástico que viene en el Directo al Horno y metemos dentro las costillas (si queremos separadas por piezas, que se cortan fácil), lavamos el calabacín, lo cortamos en rodajas y lo metemos también. Lavamos los garbanzos de bote, los escurrimos bien y para adentro. Metemos también el contenido de nuestra lata de cebolla frita, echamos por encima el preparado para costillas que viene en el sobre, lo cerramos con la piececilla que trae, lo removemos bien para que se distribuya adecuadamente el condimento y, sin más, lo metemos al horno 1 hora. Más fácil imposible. Luego se saca, se sirve en una bandeja y se espolvorea con perejil picado. Queda todo en su punto y sorprendentemente rico.
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30 de enero de 2012

HOMENAJE DE HABAS A LA CATALANA CON HUEVO



Con todos mis respetos al Madrid Fusión (que este año les tengo enchufe porque han tenido la inteligente idea de seleccionar mi novela “Fabada a muerte en Cocina Fusión” para incluirla en el regalo que la organización hace a los colaboradores del evento), pues eso, que con todos mis respetos me parece que están teniendo un olvido imperdonable. En ninguna edición, y van 10, se acuerdan de mi cocinero favorito. De ese genio de los fogones que hace una labor callada y solidaria y que ha dado de comer a tantas generaciones de españoles. Me refiero, lógicamente, al cocinero que hace las recetas de las latas Litoral. Que mucho dirán, pero me sé yo de algunos cocineros famosos que más de una noche llegan a casa cansados de exquisiteces y sofisticaciones y se calzan a escondidas una lata de fabada, sintiéndose gastronómicamente pecadores, pero gozando un huevo. Pues bien, ya era hora de hacerle un homenaje al anónimo cocinero y aprovechando esta semana tan gastronómica que hemos pasado, creo que ha llegado el momento. Yo, por mi parte, he comenzado por rescatar esta receta que tenía por ahí olvidada, que me la hice ayer de festiva comida dominguera y fue un disfrute. Con una lata de habas a la catalana y un huevo. No sé que le parecerá al de Litoral, pero desde luego yo me di un homenaje. No sé si de los gordos o de los de gordo. Algo de eso.

Ingredientes: 1 lata de habas a la catalana (Litoral casualmente en este caso), 1/2 cebolla (1 si es pequeña), 1 huevo (admite dos tan ricamente), 1 vaso pequeño de vino blanco, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

Preparación: no puede ser más sencilla y resultona. Picamos la cebolla y la doramos en un poco de aceite. Cuando la veamos hechita, le ponemos un poco de sal, un poco de pimienta molida, le damos una vuelta y añadimos el vino blanco. Dejamos que se evapore un poco el alcohol y volcamos en la sartén el contenido de la lata. Removemos bien, ahuecamos un poco con una cuchara y ponemos el huevo con cuidado de que no se nos rompa. Se tapa con la tapadera y se deja hacer con el fuego suave. Cuando el huevo cuaje a nuestro gusto, ya están las habas en su punto. Veréis que disfrute.

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25 de enero de 2012

FALSARIUS CHEF EN MADRID FUSIÓN 2012

Qué cosas pasan. Me cuentan mis osados editores de la Compañía Oriental de la Tinta, que la semana pasada recibieron una curiosa llamada. Era de la organización del Madrid Fusión. Resulta que habían leído mi novela “Fabada a muerte en Cocina Fusión” (cuya trama, como se puede deducir del título, ocurre en un evento gastronómico muy parecido al Madrid Fusión), que se habían reído un montón y que habían tomado una curiosa decisión. Habían elegido el libro para incluirlo en el regalo que la organización hace a los colaboradores destacados del congreso gastronómico.
Siempre había pensado que no era una buena idea para mi integridad física asistir a un evento lleno de cocineros que me odian, y en el que van armados con cuchillos, nitrógeno líquido, gin tonics de diseño y otras armas peligrosas. Pero bueno, siendo en forma de libro, la cosa no está tan mal. Me ha hecho ilusión incluso. Por las vueltas que da la vida. Finalmente voy a estar en el Madrid Fusión, aunque sea de polizón.




PD: uno de los actos que se celebran en el imaginario Cocina Fusión en el que transcurre buena parte de mi novela es la elaboración de una fabada gigante, que tiene su cierta importancia en la trama. Pues bien, me acabo de enterar de que uno de los actos previstos en este Madrid Fusión es la preparación de un cocido gigante para 1.200 personas. Hay casualidades que dan susto.
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