23 de diciembre de 2018

GULAS EN VINAGRETA

Gulas en vinagreta
Gulas en vinagreta

Hace tanto tiempo que no como angulas que ya no sé si me lo he inventado. Que la memoria a veces tiene muchos delirios de grandeza. Lo típico que recuerdas que de pequeño ibas a una mansión  de tus abuelos, que era una mansión enorme, y eso que vuelves pasados los años y descubres que en realidad era poco más que una chabolilla, y el palaciego jardín en el que te perdías, un patio con dos macetas. ¿Mira que si lo que yo recuerdo como angulas eran en realidad espaguetis al ajillo?
No sé. Pero lo que tengo claro es que, por ahora, habrá que conformarse con las gulas que es lo que tengo yo en la lata. Las gulas son unos peces de atrezo qué sabe dios de qué estarán hechos, pero que cumplen adecuadamente una curiosa función. Vienen a sustituir a las angulas, algo que la mayor parte de la gente no había comido nunca y de lo que no tenía ninguna necesidad. Un milagro del marketing. Pero está bien que haya cosas así, porque te ponen muy en tu sitio. La sirves en la mesa y, si te fijas, te están mirando con su cara de angula falsa y diciéndote: eh, tú, imbécil, soy un fideo de pescado de cuarta, no una exquisitez que nunca estará a tu alcance. No me extraña que me vayas a comer porque eres un pringado. Eh, protestas tú, que yo de pequeño he comido angulas. Calla, muerto de hambre, se revuelven ellas, tú no has visto una angula verdadera ni en fotos. Ponme ajito y guindilla e hínchate de pez triturado y prensado en hilillos, que es para lo único que te alcanza. Oye, y como no les falta razón, te las comes, pero con una cierta desazón. Con mala conciencia, porque es como comerse a un psiquiatra, y si nadie come psiquiatras ni aunque sean argentinos, será por algo. Y claro, no puedes evitar preguntarte ¿y por qué me estoy yo comiendo esta cosa rara, si podía estar comiéndome unos boquerones, que para eso sí me alcanza, en vez de este invento raro de un señor de Guipúzcoa? Pero te quedas sin respuesta y aunque seas consciente de que estás haciendo el idiota, pasan unos días, las vuelves a comprar y el ciclo vuelve a empezar. Y las angulas de verdad, las pocas que quedan sin que se las zampen los japoneses, se escabullen camino al mar de los Sargazos y dan gracias al dios de la estupidez humana dos veces al día.

Ingredientes: 1 lata de gulas al ajillo (o las gulas que tengáis por ahí de bolsa o paquete), pimiento verde, pimiento rojo, cebolla, limón, salsa de chile habanero (o Tabasco), aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.

Preparación: probar esta receta es repetirla seguro, porque envicia. De las cosas más ricas que se pueden hacer con gulas. En un bol pones tres cucharadas de aceite rico, el zumo de medio limón, salsa de chile habanero o Tabasco según lo picante que lo quieras, un poco de vinagre y sal. Agitas el bol hasta que veas que la mezcla se emulsiona (queda bien mezclada) y la reservas. Picas los pimientos y la cebolla muy picaditos (si tienes una picadora de verduras, mucho menos trabajo) y los echas en el bol, junto con las gulas bien escurridas de aceite. Mezclas todo bien y listo. Eso sí, si tienes mucho picadillo de verduras es mejor poner más de una lata de gulas o utilizar esas refrigeradas que vienen en un paquete y traen más cantidad.

12 de abril de 2018

Sardinas de lata con jamón

Sardinas con jamón
Sardinas con jamón


Ingredientes: 1 lata de sardinas, 1 paquete de jamón en lonchas finas (cuanto más rico el jamón, más rico el plato), 1 limón, perejil, aceite de oliva virgen extra.

¿Te acuerdas de las típicas truchas con jamón? Pues igual, pero en sardina de lata. Con la ayuda de un cuchillo, abrimos las sardinas por la mitad, le quitamos la espina con cuidado, ponemos dentro el pedazo de loncha y cerramos la sardina en plan bocadillo con el jamón dentro. Las vamos colocando en un recipiente que aguante el calor, acompañándolas si queremos de un par de lonchas de jamón sueltas, que luego nos pueden venir muy bien para adornar el plato. Las metemos en el horno precalentado a 180 grados y estarán enseguida: cuando veamos que el jamón comienza a  sudar y a coger un aspecto crujiente. Las ponemos en el plato con unas gotas de limón y un hilillo de aceite rico por encima, adornándolas con una rodaja de limón, un poco de perejil y las lonchas de jamón suelto que habíamos metido en el horno. Quedan estupendas.


22 de abril de 2017

LATA DE BERBERECHOS


Lata de berberechos
Lata de berberechos
Las latas de berberechos son unas chulitas. En serio, yo no sé que se han creido. Vas tú por el súper con tu carrito dando un paseo, y te miran desde su estante con suficiencia, con desdén, como mirándote por encima de su hombro de hojalata. Te escrutan de arriba abajo, en plan a ver cómo va vestido éste, qué reloj lleva o de qué marca son sus zapatos, decidiendo enseguida que no estás a su altura, que no tienes ni la clase, ni el nivel adquisitivo para hacerte con una de ellas. Vamos que te desprecian, porque las latas de berberechos son caras y lo saben. Y lo disfrutan, creo yo, que es lo peor. De verdad, cómo me fastidia esa actitud en algunas latas de lujo. Tienes que llevar un carrito de la compra descapotable rojo, o uno de esos carritos de súper 4x4 con tracción a las cuatros ruedas, porque si vas con un carrito utilitario, de los de toda la vida, no te hacen ni caso. Oye, me diréis que hay latas de berberechos más humildes, que no son caras. Ya, todos lo sabemos, y a veces las compramos y sinceramente a esos moluscos renegridos, llenos de arena y con olor a marea baja yo no les llamaría berberechos. Sí, se parecen mucho, pero no son lo mismo. Hay otros, mediopensionistas, ni malos ni buenos, ahí en la fronterilla, que no están mal y te sacan de un apuro. Pero yo no hablo de esos. Yo me refiero a los berberechos ricos, que son otra cosa. Vamos, una cosa tan distinta que al precio que van, ya muchas veces ni se los encuentra en los supermercados de barrio, y si quieres una lata de berberechos como dios manda, te tienes que ir a una tienda gourmet o un sitio de esos pijos. Un horror. Pero el amor es así, no conoce de clases sociales, y de vez en cuando uno hipoteca su futuro y se compra una lata. Y qué placer. Pocas cosas más ricas que unos buenos berberechos de lata. Grandes, lustrosos y ordenaditos amorosamente en su lata. Casi se les puede permitir que te miren con desprecio. Al fin y al cabo, vas a comértelos y eso, para un berberecho, debe ser molesto.


Berberechos con alcachofas
Berberechos con alcachofas

BERBERECHOS CON ALCACHOFAS A LA PLANCHA

Ingredientes: 1 bote de corazones de alcachofa (mejor si son de las pequeñas, que quedan más ricas), 1 lata de berberechos, 1 diente de ajo, perejil, aceite de oliva virgen extra y sal.

Preparación: escurrimos las alcachofas y las ponemos en un bol con un hilillo de aceite por encima. Aparte, en un vaso ponemos un par de cucharadas del caldillo de los berberechos, un poco de aceite de oliva virgen extra, el diente de ajo y perejil bien picados y una pizca de sal. Removemos con una cucharilla hasta que quede todo bien hilado y reservamos. Ponemos una sartén a fuego medio y cuando esté caliente, vamos poniendo las alcachofas, que ya tenían un poco de aceite, a dorar. Las removemos para que se hagan por todos lados, y cuando estén a nuestro gusto, les ponemos un poco de sal gruesa y añadimos los berberechos escurridos. Muy poco tiempo. Lo justo para darles un golpecillo de plancha y que se calienten. Servimos todo en un plato y lo regamos con el preparado de caldo de berberechos, ajo, perejil y demás que teníamos reservado en el vaso. Veréis qué cosa más rica.


Chupito de berberechos Sacha
Chupito de berberechos Sacha

CHUPITO DE BERBERECHOS A LA SACHA

Ingredientes: 1 lata de berberechos, limas, cilantro, aceite de oliva virgen extra, Tabasco o tu salsa picante favorita.

Preparación: me encanta las cosas que hace Sacha Hormaechea, y como esta receta me parece estupenda, pues os cuento cómo la hago yo. Puede parecer un homenaje, pero en realidad es un plagio. En un bol se pone un poco de caldo de los berberechos, un hilillo de aceite de oliva virgen extra (que le va a dar a nuestros berberechos un brillo y una prestancia estupendos) y unas gotas de Tabasco o picante similar. Agitamos el bol para que se hile todo bien y añadimos los berberechos, dejando que se maceren ahí durante 5 minutos. Mientras tanto, lavamos las limas, les cortamos la base para que se sostengan, y les hacemos pequeño corte en la parte superior para que luego se expriman mejor. Añadimos un poco de cilantro picado a los berberechos removemos y vamos montando sobre cada mitad de lima, cuatro o cinco berberechos, regados con un poco del caldo picantillo con cilantro. Te lo llevas a la boca como si fuera un chupito y aprovechas que te zampas los berberechos para exprimirte unas gotas de la lima. La mezcla es espectacular.


Otras recetas con berberechos:



27 de julio de 2016

Verbena El Puerto de Santa María

Verbena nocturna
Teléfono reservas Verbena

Estas cosas pasan así, sin avisar. Supongo que es cosa del Levante, este viento loco del sur, que parece que no, pero acaba afectando a las neuronas y terminas haciendo cosas muy raras. La cuestión es que abro bar/modesto restaurante en El Puerto de Santa María. Se llama VERBENA (nos podéis seguir aquí: https://www.facebook.com/verbenaelpuerto/) y es el fruto de casi un año de trabajo, de mucha ilusión y de alguna larga y tediosa pelea burocrático-administrativa de las inevitables en este país, claro. Vamos a tener una barra con ricos pinchos y tapas (y latas, faltaría más...), un menú con platos muy sencillitos pero yo creo que muy apetecibles, y una estupenda terraza con vistas al mar y a la bahía de Cádiz. Allí os espero deseando poneros por fin cara, después de tantos años de conocernos tan sólo por Internet, Ya sabéis donde tenéis vuestra casa.



Ubicación
Restaurante Verbena
Teléfono de reservas: 647807359
Horarios: de 13.00 a 16.00 y de 21.00 al cierre
LUNES cerrado
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