24 de noviembre de 2014

FIDEOS CON MEJILLONES


No parecía gran cosa así sola en su rincón. Desvalida y tapándose con un cartón, como un vagabundo en invierno, daba hasta un poco de lástima. La gente pasaba a su lado indiferente, aunque algunos la miraban de reojo como sintiendo la tentación de echarle un euro en la gorrilla. Pero a ella le daba igual. Ajena e indiferente al qué dirán, se mantenía allí, siempre en su sitio, digna y altiva como una princesa. Sabía que como casi siempre ocurre, lo mejor está en el interior. Sólo falta encontrar a quién lo sepa reconocer. Y allí aparecí yo, en plan príncipe azul, que no es por echarme flores, pero iba muy elegante con mi gorro recién planchado y la brillante nariz de plástico lavada con Fairy. La monté en mi carro, aceleré y nos fuimos con las melenas al viento en busca del horizonte. Nos pararon en la caja del súper porque algo pitó, así que tuve que pagarla, pero mereció la pena. Aquella lata de mejillones y yo íbamos a comernos el mundo.

Ingredientes: 1 paquete de fideos gruesos (del número 4), 2 latas de mejillones en escabeche picantes (o en salsa de vieras, que también quedan ricos), 1 brick de caldo de pescado, 1 cebolla, 1 diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal, pimentón picante y perejil.

Preparación: en una cazuela con un poco de aceite, ponemos el diente de ajo loncheado y la cebolla picada. Cuando coja color le añadimos un poco de pimentón picante. Removemos y, rápido para que no se queme, le añadimos medio litro de caldo de pescado. Cuando hierva, le ponemos cinco puñaditos de fideos (ojo a lo científico que me ha quedado lo de “puñaditos”) y los dejamos hervir el tiempo recomendado por el fabricante en el envase. Cuando falten un par de minutos para que se cumpla el tiempo, añadimos el contenido de las latas de mejillones. Mezclamos bien, y cuando se cumpla el tiempo lo dejamos reposar unos minutos, ya fuera del fuego. Servimos adornando con un poco de perejil.


  

17 de noviembre de 2014

COLES DE BRUSELAS CON SALMÓN

Coles de Bruselas con salmón

Nada, lo típico, que me he levantado yo en plan europeo y me he dicho: hoy para comer, coles de Bruselas. Y oye, estupendo. O estupendo hasta cierto punto. Porque el problema es que las coles de Bruselas serán todo lo europeas que tú quieras, pero tienen muy mala fama. Tú vas y le dices a tu madre, oye, estoy saliendo con una col de Bruselas, y le das un disgusto. Eso es así. Incluso si es de esas madres comprensivas que te dicen, bueno, hijo, peor hubiera sido que salieras con una política. Da igual, también le das un disgusto. Hombre, si sales con una política, feliz no la haces, que luego se te traen la corrupción a casa y te pone perdidos a todos los cuñados, que los cuñados, no sé qué tienen, pero son muy de corromperse. Pero en cualquier caso, las madres, lo de las coles de Bruselas lo llevan fatal, te lo digan o no a la cara. ¿Tú has visto alguna madre que haga tuppers con coles de Bruselas? Croquetas, carne con tomate, macarrones y eso, sí, pero coles, nunca. Aunque a mí ya a estas alturas, me da lo mismo lo que diga la gente. Si yo digo que hoy me zampo unas coles de Bruselas, voy y me las zampo. Menudo soy yo. Eso sí, con su poquito de salmón ahumado y una salsita muy rica que les hago. Haciéndome valer. Tan venido arriba estoy que cuando metan a la política y al cuñado en la cárcel, igual les mando un tupper.

Ingredientes: 1 bolsa de coles de Bruselas congeladas, 1 paquete de salmón ahumado, ajo picado, perejil, miel, mostaza, limón, sal y aceite de oliva virgen extra.

Preparación: cocemos las coles de Bruselas siguiendo las instrucciones del fabricante (un poquito de vinagre al agua de cocción, nos quita el olor excesivo). Cuando estén, cortamos el salmón ahumado en tiras anchas y vamos envolviendo con él las coles, y atravesando lo envuelto con un palillo hasta formar un pincho. Y les añadimos la salsa por encima.

La salsa en cuestión: en un vaso ponemos un diente de ajo picado, le añadimos una cucharadita de mostaza, otra de miel, un chorreón de limón, un poco de aceite de oliva virgen extra, un poco de sal, un poco de perejil fresco picado y removemos bien hasta que nos quede todo hilado.
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14 de octubre de 2014

ARROZ CON SEPIA EN SU TINTA

Arroz con sepia

Los otoños es lo que tienen, que en cuanto te descuidas y pasas cerca de un árbol, se te sacude encima todas las hojas viejas, como si estuviera limpiando el desván que esconde entre las ramas. A los niños no les importa. Un parque lleno de hojas secas es como una playa de otoño, en mitad de la ciudad. Y ves a los enanos hacer montoncitos con las hojas y ponerles palitos por encima, y los padres los miran con la babita caída (mi hijo ¡ya junta hojas!) pero con la secreta angustia de no saber si ese artístico montón de hojarasca significa que les espera un futuro como diseñador molón, con piezas en el museo de arte moderno, o si directamente van para barrenderos. Que déjate, que lo de barrendero antes a los padres les parecía poca cosa, pero ahora tienes un hijo trabajando de barrendero y te chuleas en el bar. También es verdad que de barrendero o de lo que sea. Tienes un hijo trabajando y casi da vergüenza decirlo por si alguien te pregunta: ¿ah, trabajando?¿dónde, en Dubrovnik, en Australia, en Qatar? Y tienes que contestar: no, en el Retiro. Y con catorce pagas. Y por tonterías de esas se pierden amistades y no es plan. Que a los árboles se les caen las hojas y no pasa nada, les vuelven a crecer, pero los amigos son como el pelo a ciertas edades, una vez que se cae ya no hay crecepelo que valga. Así que habrá que cuidarlos. Yo últimamente, con este rico arroz con sepia en su tinta, con el que te los ganas incondicionalmente. Y eso está bien porque, oye, te quedas calvo de amigos y ahora con los fríos de otoño, a nada que te descuides, se te llena el alma de hojas secas.

Ingredientes: dos vasitos de arroz redondo de los de calentar en microondas, 2 latas de sepia en su tinta, 1 sobrecillo de tinta (la venden congelada en el súper o se la podéis pedir al pescadero), caldo de pescado (el de vuestra marca favorita) ajo, 1 cayena, aceite de oliva virgen extra, perejil, sal.

Preparación: en una sartén con un poco de aceite ponéis un diente de ajo picado a dorar. Cuando coja color, añadís en contenido del sobrecillo de tinta y un poco de caldo de pescado, y lo deshacéis bien. Agregáis un poco más de caldo (poco, porque este arroz se hace enseguida, no vais a necesitar que esté mucho al fuego, y no queremos que nos quede caldoso) y, cuando hierva, echáis a la sartén el contenido de los dos vasitos de arroz para el microondas, descompactado con la mano para que quede suelto. Removéis y añadís el contenido de las latas de sepia en su tinta, a las que habréis quitado con cuidado el exceso de aceitillo que suelen traer. Removéis todo bien y esperáis a que se evapore el caldo. Lo podéis acompañar con un poco de alioli o con un preparado de ajo picado, aceite y perejil, servido por encima.

Truco: las latas que yo uso son las de sepia en su tinta de Hacendado, que están saliendo muy ricas. La sepia en pedazos grandes y muy tierna. Me tienen enviciado.


  
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1 de octubre de 2014

ATÚN ENCEBOLLADO

Atún encebollado

Todo empezó cuando Pepe Monforte me apareció en casa con dos grandes latas de troncos de atún bajo el brazo. Así debían llegar siempre los amigos a casa de uno. Como los reyes magos. Con oro, incienso y troncos de atún bajo el brazo. Pepe Monforte es una enciclopedia ambulante. El día que san Google se nos vaya al carajo es el tipo al que hay que tener cerca porque lo sabe todo de chiringuitos, tabernillas, ventas, barecillos, restaurantes y merenderos varios de la provincia de Cádiz. Y de majo ni hablamos. Total, que tras darme las latas me lanza un reto: a ver qué receta se te ocurre con estos troncos de atún. Y ahí empiezan los líos. Sí, porque yo cuando las latas son buenas (y estos troncos de atún de la conservera Marina Real de Tarifa son excelentes) soy partidario de tocarlas lo menos posible. Abrir y disfrutar. Pero también me pico mucho con lo de las latas (que no en vano es lo mío), así que no pude evitar ver qué se me ocurría. Y le di vueltas, no te creas. La cosa es que al final se me ocurrió algo sencillito, que trata al taco de atún con el debido respeto, pero se lo lleva de juerga. Le da vidilla, vamos. Cebolla, romero, aceitunas negras y buen vinagre de Jerez. Y te queda un atún encebollado para ponerle un piso. Aunque como los atunes son muy suyos, igual prefería una pecera.

Ingredientes: 1 lata de tronco de atún en aceite Marina Real (si es la grande, mejor, que son unos troncos de atún espectaculares), 1 cebolla, aceitunas negras (con hueso, que quedan más ricas), pimentón, sal aceite de oliva virgen extra, vinagre, sal y un par de ramitas de romero.

Preparación: en una sartén con un poco de aceite, ponemos la cebolla cortada en juliana (en tiras) a hacerse, con un poco de sal. Cuando esté doradilla, le añadimos las dos ramitas de romero, unas cuantas aceitunas negras, una cucharadita generosa de pimentón y removemos. Rápidamente le agregamos un chorreón de vinagre de Jerez, mezclamos bien y dejamos que se evapore con el fuego suave. Finalmente, ponemos nuestra cebolla escabechada en el plato, colocamos encima el taco de tronco de atún y lo regamos con un hilillo de aceite rico y un poquito de pimentón picante.

Nota: también podríamos hacer la receta con una taco de atún o bonito del norte rico de esos que vienen en un bote de cristal y que se encuentran en cualquier súper. Faltaría más.
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