21 de julio de 2014

CÓMO SACAR LAS LEGUMBRES DEL BOTE

Cómo sacar las legumbres del bote

A mí los veranos es que me sumergen en un mar de dudas protocolarias. Que si las sandalias combinadas con calcetines negros de vestir deberían ser motivo de pérdida de nacionalidad, que si un caballero que use pantalón corto a más de cien metros de la playa debería ser inmediatamente empapado en brea y emplumado, no sé, esas cosas. Pero este año hay una cuestión que me desazona especialmente: ¿cómo debe comportarse uno ante un escote? A mí los escotes me desestabilizan. Parece una tontería, pero la cuestión tiene su aquel. Ahora en verano pasa mucho. Te presentan a una señora o señorita, oye, con su escote, su canalillo correspondiente, morenita, así como muy bien, entablas conversación con ella y empiezan los líos. Si miras, porque miras, y si no miras, porque no miras. Dejar que tus ojos traviesones se recreen en la placentera visión, puede interpretarse como una cosa un poco machista y mastuerza. Pero si lo evitas y fijas la mirada en la punta de su nariz, seguramente la cosa tampoco acabe bien. En plan, este caballero me ignora, no le atraen mis encantos y esos líos que te hacen quedar poco galante y de lo más grosero y maleducado. Yo a veces he probado la técnica de mirar con un ojo la punta de su nariz y con el otro el canalillo, pero te pones bizco y queda como raro y desangelado. A veces piensan que te está dando un ictus y la buena mujer va y llama a una ambulancia, lo que suele ser un poco embarazoso. Lo de ir en plan funcional y preguntar “quiere usted que le mire las tetillas o prefiere que las ignore” tampoco suele funcionar y suele acabar en bolsazo súbito o en rodillazo en la entrepierna. No sé. Un lío. A mí el ser humano no se me da bien. Yo me apaño más con los seres inanimados del súper. Gracias a eso puedo contaros con conocimiento de causa y poderío, la mejor forma de sacar las legumbres de un bote de cristal, como hago en este vídeo. Para bien o para mal los botes de lentejas no tienen escote.




23 de junio de 2014

ENSALADA DE GULAS

Ensalada de gulas

Ya estamos oficialmente en verano. Suena raro lo de "oficialmente", parece que nos hubiera llegado una notificación por correo certificado con el cartero, como si fuera una multa o uno de esos papelitos que nos manda Hacienda de vez en cuando, que nos ponen los berberechos de corbata. Que todo puede ser, que me andan con el afán recaudatorio tan superlativo y afanoso que ya me creo cualquier cosa. Que cualquier día nos paran las fuerzas del orden por la calle y nos ponen una multa por llevar la lorza baja de presión o el michelín sin haber pasado la ITV. Así que yo, siempre previsor ante lo que pueda pasar, y para vencer esa creciente tendencia a la esferificación que nuestros cuerpecillos tienen, me he dicho, ensalada al canto. Y oiga, no es por chulearme pero me ha quedado muy rica. Una ensalada templada con gulas y mozzarella, con un toquecillo picantito, para que en este verano que acaba de empezar todo sea redondo. Todo, menos nosotros.

Ingredientes: 1 paquete de ensalada del súper (vuestra favorita), 1 envase de queso mozzarella (sección refrigerados), 1 envase de gulas (congeladas, refrigeradas o de lata), 3 tomates secos en aceite, dos dientes de ajo, dos cayenas, 1 cebolleta, aceite, vinagre, sal.

Preparación: ponemos en un bol medio paquete de ensalada (la mía con canónigos y rúcula), añadimos la cebolleta cortada en juliana (en tiras) y la mozzarella troceada en cuadrados. Aliñamos a nuestro gusto con aceite vinagre y sal. En una sartén con un poco de aceite, ponemos a dorar un par de dientes de ajo cortados en láminas, con dos cayenas para darle un toque picantito. Añadimos tres pedazos de tomate seco en aceite (bien escurrido) y dejamos que nos coja todo un poco de color. Añadimos el contenido de nuestro envase de gulas, le ponemos sal, removemos bien y enseguida está listo. Vertemos las gulas así preparadas sobre la ensalada que teníamos preparada, mezclamos bien y a servir. Cosa rica.


   
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7 de junio de 2014

LA MESA DEL PECADO

La mesa del pecado
Venga, que estamos en plena época de ferias del libro y hay que ver qué librillos apetecibles hay por ahí. Hoy os quiero recomendar “La mesa del pecado”, un libro de cocina hecho a varias (buenas) manos por un grupo de gente de blogs, de lo más pintón que hay por esas procelosas redes cibernéticas de dios. Un libro de los que dan hambre e invitan al pecado. Pero no a un pecado cualquiera, no señor. A todos los pecados capitales juntos, los siete, uno detrás de otro y sin miserias, oiga. Aquí si pecamos, pecamos como dios manda, de forma exhaustiva y gozosa. Un libro con deliciosas sugerencias, para que este veranillo os entreguéis a la molicie gozosa de la gastronomía, con unas recetas estupendas y de lo más variado. Desde unos choricitos al infierno, a una ensalada de bogavante, desde un arroz del señorito, a unas tortas picantes de salmón, sin olvidarnos de un tiramisú de frambuesas, una pavlova de chocolate o unas natillas con canela, que ya sé yo que en verano sois muy de postres ricos. Para mayor regodeo y abundancia, lleva unas sugerencias de qué vino tomar con cada receta a cargo del sumiller Esteve Esteve, que vendrían a ser el agravante que todo pecado necesita para ser mortal y llevarnos de cabeza al gozoso infierno de la buena mesa. Es lo bueno que tiene comer, puedes pecar tres veces al día aunque ya no tengas veinte años.

AUTORES:

- Miriam García de El invitado de invierno
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Miguel Ángel Roque de Pimientos Verdes
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Patricia Sánchez de Dime que es viernes
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Raquel Carmona de Los Tragaldabas
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Luisa Morón de Cocinando con mi Carmela
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Patricia García de Sabores y Momentos
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Margot Serrano de Margot, Cosas de la Vida
- Pamela Rodríguez de 
Uno de Dos

Editorial Larousse,  256 páginas. Precio: 19,95 €


26 de mayo de 2014

ENSALADA DE LENTEJAS

ensalada de lentejas

Vamos a dejar de hacer la vista gordo porque todos sabemos lo que pasa. Los fabricantes de trajes de baño los hacen con un material especial que encoge de un año para otro. Por eso, sacas el bañador o el bikini del armario te lo pruebas y no te cabe. No es que es te hayas puestos morado de donuts, cocidos, chocolates y patatas fritas durante el invierno, no. Eso no tiene nada que ver. Qué tontería. Eso es lo que nos quieren hacer creer. La realidad es que ha encogido. Así que este año me he dicho, pues se van a fastidiar que yo no me compro otro traje de baño. Si hace falta, adelgazo. Y he tirado por lo más obvio. darme a las ensaladas. Y cuál no sería mi sorpresa cuando este fin de semana, comentando con la gente que estaba preparando para el blog una ensalada de lentejas, descubrí que hay muchas personas que no la habían probado nunca. ¿Ensalada?, decían con el gesto de rechazo que esa palabra maldita, tan asociada a las dietas y al hambre, provoca en el común de los mortales. ¿De lentejas?, añadían torciendo aún más el gesto, como si les hubiera dicho que iba a comerme un gato muerto. Pues sí. Una rica ensalada de lentejas. Si ya la conocíais, os la recuerdo porque es rica, alimenticia, saludable y perfecta para no engordar, como todas las de nuestra fastuosa Operación Tipazo. Si no la conocíais, os la presento: aquí unos amigos, aquí una ensalada de lentejas.

Ingredientes: 1 bote de lentejas, 1 tomate, 1 aguacate, ½ cebolla, 1 huevo duro, 1 diente de ajo, 1 lata de ventresca de atún (o si tenéis el adecuado poderío económico, unos langostinos), mostaza, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.

Preparación: vaciamos el contenido de nuestro bote de lentejas en una olla con agua hirviendo y un poco de sal, y las tenemos ahí un par de minutos. Las sacamos y escurrimos bien. En una ensaladera vamos a poner el tomate troceado en gajos, vaciamos el aguacate, lo cortamos en trozos grandes y lo añadimos, así como la media cebolla en juliana (esto es, en tiras). Añadimos las lentejas, el huevo duro cortado en cuadrados, y lo vamos a aliñar todo con una vinagreta que haremos de la siguiente forma. En un vaso ponemos una cucharada de mostaza, un diente de ajo bien picado, le añadimos aceite, vinagre, un poco de sal, y mezclamos con una cuchara hasta que la salsa se hile bien. Vertemos la vinagreta sobre nuestra ensalada, rectificamos de sal y aceite, añadimos el contenido de nuestra lata de ventresca (o los langostinos cocidos, si preferís y podéis) y removemos bien.




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