30 de enero de 2012

HOMENAJE DE HABAS A LA CATALANA CON HUEVO



Con todos mis respetos al Madrid Fusión (que este año les tengo enchufe porque han tenido la inteligente idea de seleccionar mi novela “Fabada a muerte en Cocina Fusión” para incluirla en el regalo que la organización hace a los colaboradores del evento), pues eso, que con todos mis respetos me parece que están teniendo un olvido imperdonable. En ninguna edición, y van 10, se acuerdan de mi cocinero favorito. De ese genio de los fogones que hace una labor callada y solidaria y que ha dado de comer a tantas generaciones de españoles. Me refiero, lógicamente, al cocinero que hace las recetas de las latas Litoral. Que mucho dirán, pero me sé yo de algunos cocineros famosos que más de una noche llegan a casa cansados de exquisiteces y sofisticaciones y se calzan a escondidas una lata de fabada, sintiéndose gastronómicamente pecadores, pero gozando un huevo. Pues bien, ya era hora de hacerle un homenaje al anónimo cocinero y aprovechando esta semana tan gastronómica que hemos pasado, creo que ha llegado el momento. Yo, por mi parte, he comenzado por rescatar esta receta que tenía por ahí olvidada, que me la hice ayer de festiva comida dominguera y fue un disfrute. Con una lata de habas a la catalana y un huevo. No sé que le parecerá al de Litoral, pero desde luego yo me di un homenaje. No sé si de los gordos o de los de gordo. Algo de eso.

Ingredientes: 1 lata de habas a la catalana (Litoral casualmente en este caso), 1/2 cebolla (1 si es pequeña), 1 huevo (admite dos tan ricamente), 1 vaso pequeño de vino blanco, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

Preparación: no puede ser más sencilla y resultona. Picamos la cebolla y la doramos en un poco de aceite. Cuando la veamos hechita, le ponemos un poco de sal, un poco de pimienta molida, le damos una vuelta y añadimos el vino blanco. Dejamos que se evapore un poco el alcohol y volcamos en la sartén el contenido de la lata. Removemos bien, ahuecamos un poco con una cuchara y ponemos el huevo con cuidado de que no se nos rompa. Se tapa con la tapadera y se deja hacer con el fuego suave. Cuando el huevo cuaje a nuestro gusto, ya están las habas en su punto. Veréis que disfrute.

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25 de enero de 2012

FALSARIUS CHEF EN MADRID FUSIÓN 2012

Qué cosas pasan. Me cuentan mis osados editores de la Compañía Oriental de la Tinta, que la semana pasada recibieron una curiosa llamada. Era de la organización del Madrid Fusión. Resulta que habían leído mi novela “Fabada a muerte en Cocina Fusión” (cuya trama, como se puede deducir del título, ocurre en un evento gastronómico muy parecido al Madrid Fusión), que se habían reído un montón y que habían tomado una curiosa decisión. Habían elegido el libro para incluirlo en el regalo que la organización hace a los colaboradores destacados del congreso gastronómico.
Siempre había pensado que no era una buena idea para mi integridad física asistir a un evento lleno de cocineros que me odian, y en el que van armados con cuchillos, nitrógeno líquido, gin tonics de diseño y otras armas peligrosas. Pero bueno, siendo en forma de libro, la cosa no está tan mal. Me ha hecho ilusión incluso. Por las vueltas que da la vida. Finalmente voy a estar en el Madrid Fusión, aunque sea de polizón.




PD: uno de los actos que se celebran en el imaginario Cocina Fusión en el que transcurre buena parte de mi novela es la elaboración de una fabada gigante, que tiene su cierta importancia en la trama. Pues bien, me acabo de enterar de que uno de los actos previstos en este Madrid Fusión es la preparación de un cocido gigante para 1.200 personas. Hay casualidades que dan susto.
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23 de enero de 2012

PERRITO CALIENTE A LO POLÍTICO CORRUPTO

Perrito caliente

Anoche tuve una dramática experiencia gastronómica. Algo que pasa mucho y que da un montón de rabia. Que te quieras comer un perrito caliente y no tengas el adecuado bollito perritocalientero. Tú abres la nevera, ves las salchichas allí, orondas y felices, flanqueadas por tu bote de ketchup rojo y tu bote de mostaza amarillo, y el gordo ansioso que todos llevamos dentro se activa automáticamente y le dice a tu cerebro que necesitas un perrito caliente, pero ya. Y cuando estás lanzado y relamiéndote por anticipado, caes en la cuenta de que no tienes el bollito de pan adecuado. Y cómo fastidia. Puedes ponerlo en pan normal de bocadillo y está rico, pero no es lo mismo. No te digo ya entre dos rebanadas de pan de molde, que queda patético. El perrito tiene que ir en un pan ajustadillo, que le calce como un guante. Y allí estaba yo desolado cuando de repente, me quedé pensando en el pan de molde y se me ocurrió una solución. ¿Qué tal si envuelvo la salchicha con una flexible rebanada de pan de molde, untadilla en mantequilla y lo tuesto todo al horno? Oye, y problema solucionado. Me quedó un perrito caliente de lo más político corrupto. Como algunos que yo me sé,tiene un exterior muy vistoso que esconde dentro a un pedazo de cerdo.

Ingredientes: pan de molde, 1 paquete de salchichas (mejor grandecitas), mostaza, mantequilla y ketchup si se tercia y nos apetece.

Preparación: cogemos una rebanada de pan de molde y la untamos cuidadosamente de mantequilla por una cara. Le damos la vuelta y la untamos de mostaza. Cogemos una salchicha, le hacemos unos cortecillos con un cuchillo para que se haga mejor, la ponemos sobre el pan de molde (zona mostaza) y procedemos a enrollarlo cubriendo la salchicha por completo. Si no cierra bien lo aseguráis con un palillo que, cuando esté hecho aunque lo quitéis se va a mantener cerrado. Preparamos de esta forma todos los perritos que nuestra gula requiera y los metemos en el horno precalentado a 180 grados. Los tenemos ahí hasta que el pan coja un aspecto tostadillo apetecible.. Luego los adornamos con un toque de ketchup si nos gusta y a zampar. Perfecto para los días en que te apetece un perrito y no tienes el bollito adecuado, que suele ser siempre.
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16 de enero de 2012

ARROZ PICANTE CON COCO (bueno, vale, y langostinos)

Arroz picante con coco
Queda atrás la Navidad pero nos deja indeleble recuerdo. No sé si de amor, paz y cosas de esas, pero desde luego un contundente recuerdo de michelines y de kilos de más. El kilo de más ha sido el regalo estrella de estas fiestas. De hecho a mi este año los reyes me han traído una sorpresa que no había descubierto hasta ahora: una barriga supletoria en la espalda. Un espanto. Porque a la barriga normal ya estaba uno acostumbrado y cuando es menester (en presencia de una chavala guapetona o similar) sabes cómo camuflarla, cogiendo aire y metiendo tripa, pero ¿cómo narices se esconden esos michelines espalderos? Eso es antinatural. Y no hay forma de hacerlo desaparecer. He probado hasta a ponerme en la espalda el Boletín Oficial del Estado, el puñetero B.O.E. que como lo está adelgazando todo igual funcionaba. Pero ni así. Moraleja. Habrá que recurrir a los clásicos. Me refiero a comer menos, no a Platón. Y puestos en esa tesitura me he preparado yo hoy un arroz picante con coco, cuya intrínseca sobriedad he compensado con un puñadito de ricos langostinos congelados que tenía en la nevera. De hecho, ahora que lo pienso, lo único bueno que me había dejado la Navidad.


Ingredientes: 1 vasito de arroz para microondas, 1 Actimel sabor coco, 2 cayenas (guindillas picantes pequeñas), 1 bote de brotes de soja, unos langostinos congelados, cilantro, aceite de oliva virgen extra.

Preparación: en una sartén ponemos un poco de aceite con un par de cayenas. Que se hagan un poquito y añadimos los langostinos, descongelados y pelados y un puñado de brotes de soja. Cuando cojan un poco de color, añadimos el arroz, previamente sacado del envase y descompactado para que esté suelto, y un puñado generoso de cilantro picado en grande. Le damos una vuelta, dejamos que se caliente y le echamos por encima un chorreón generoso de Actimel de coco. Vamos removiendo hasta que el arroz lo absorba y listo. Exótico, sorprendente y muy fácil de hacer, que las dietas le dejan a uno debilitado y no estamos para esfuerzos innecesarios.
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