22 de abril de 2017

LATA DE BERBERECHOS


Lata de berberechos
Lata de berberechos
Las latas de berberechos son unas chulitas. En serio, yo no sé que se han creido. Vas tú por el súper con tu carrito dando un paseo, y te miran desde su estante con suficiencia, con desdén, como mirándote por encima de su hombro de hojalata. Te escrutan de arriba abajo, en plan a ver cómo va vestido éste, qué reloj lleva o de qué marca son sus zapatos, decidiendo enseguida que no estás a su altura, que no tienes ni la clase, ni el nivel adquisitivo para hacerte con una de ellas. Vamos que te desprecian, porque las latas de berberechos son caras y lo saben. Y lo disfrutan, creo yo, que es lo peor. De verdad, cómo me fastidia esa actitud en algunas latas de lujo. Tienes que llevar un carrito de la compra descapotable rojo, o uno de esos carritos de súper 4x4 con tracción a las cuatros ruedas, porque si vas con un carrito utilitario, de los de toda la vida, no te hacen ni caso. Oye, me diréis que hay latas de berberechos más humildes, que no son caras. Ya, todos lo sabemos, y a veces las compramos y sinceramente a esos moluscos renegridos, llenos de arena y con olor a marea baja yo no les llamaría berberechos. Sí, se parecen mucho, pero no son lo mismo. Hay otros, mediopensionistas, ni malos ni buenos, ahí en la fronterilla, que no están mal y te sacan de un apuro. Pero yo no hablo de esos. Yo me refiero a los berberechos ricos, que son otra cosa. Vamos, una cosa tan distinta que al precio que van, ya muchas veces ni se los encuentra en los supermercados de barrio, y si quieres una lata de berberechos como dios manda, te tienes que ir a una tienda gourmet o un sitio de esos pijos. Un horror. Pero el amor es así, no conoce de clases sociales, y de vez en cuando uno hipoteca su futuro y se compra una lata. Y qué placer. Pocas cosas más ricas que unos buenos berberechos de lata. Grandes, lustrosos y ordenaditos amorosamente en su lata. Casi se les puede permitir que te miren con desprecio. Al fin y al cabo, vas a comértelos y eso, para un berberecho, debe ser molesto.


Berberechos con alcachofas
Berberechos con alcachofas

BERBERECHOS CON ALCACHOFAS A LA PLANCHA

Ingredientes: 1 bote de corazones de alcachofa (mejor si son de las pequeñas, que quedan más ricas), 1 lata de berberechos, 1 diente de ajo, perejil, aceite de oliva virgen extra y sal.

Preparación: escurrimos las alcachofas y las ponemos en un bol con un hilillo de aceite por encima. Aparte, en un vaso ponemos un par de cucharadas del caldillo de los berberechos, un poco de aceite de oliva virgen extra, el diente de ajo y perejil bien picados y una pizca de sal. Removemos con una cucharilla hasta que quede todo bien hilado y reservamos. Ponemos una sartén a fuego medio y cuando esté caliente, vamos poniendo las alcachofas, que ya tenían un poco de aceite, a dorar. Las removemos para que se hagan por todos lados, y cuando estén a nuestro gusto, les ponemos un poco de sal gruesa y añadimos los berberechos escurridos. Muy poco tiempo. Lo justo para darles un golpecillo de plancha y que se calienten. Servimos todo en un plato y lo regamos con el preparado de caldo de berberechos, ajo, perejil y demás que teníamos reservado en el vaso. Veréis qué cosa más rica.


Chupito de berberechos Sacha
Chupito de berberechos Sacha

CHUPITO DE BERBERECHOS A LA SACHA

Ingredientes: 1 lata de berberechos, limas, cilantro, aceite de oliva virgen extra, Tabasco o tu salsa picante favorita.

Preparación: me encanta las cosas que hace Sacha Hormaechea, y como esta receta me parece estupenda, pues os cuento cómo la hago yo. Puede parecer un homenaje, pero en realidad es un plagio. En un bol se pone un poco de caldo de los berberechos, un hilillo de aceite de oliva virgen extra (que le va a dar a nuestros berberechos un brillo y una prestancia estupendos) y unas gotas de Tabasco o picante similar. Agitamos el bol para que se hile todo bien y añadimos los berberechos, dejando que se maceren ahí durante 5 minutos. Mientras tanto, lavamos las limas, les cortamos la base para que se sostengan, y les hacemos pequeño corte en la parte superior para que luego se expriman mejor. Añadimos un poco de cilantro picado a los berberechos removemos y vamos montando sobre cada mitad de lima, cuatro o cinco berberechos, regados con un poco del caldo picantillo con cilantro. Te lo llevas a la boca como si fuera un chupito y aprovechas que te zampas los berberechos para exprimirte unas gotas de la lima. La mezcla es espectacular.


Otras recetas con berberechos:



27 de julio de 2016

Verbena El Puerto de Santa María

Verbena nocturna
Teléfono reservas Verbena

Estas cosas pasan así, sin avisar. Supongo que es cosa del Levante, este viento loco del sur, que parece que no, pero acaba afectando a las neuronas y terminas haciendo cosas muy raras. La cuestión es que abro bar/modesto restaurante en El Puerto de Santa María. Se llama VERBENA (nos podéis seguir aquí: https://www.facebook.com/verbenaelpuerto/) y es el fruto de casi un año de trabajo, de mucha ilusión y de alguna larga y tediosa pelea burocrático-administrativa de las inevitables en este país, claro. Vamos a tener una barra con ricos pinchos y tapas (y latas, faltaría más...), un menú con platos muy sencillitos pero yo creo que muy apetecibles, y una estupenda terraza con vistas al mar y a la bahía de Cádiz. Allí os espero deseando poneros por fin cara, después de tantos años de conocernos tan sólo por Internet, Ya sabéis donde tenéis vuestra casa.



Ubicación
Restaurante Verbena
Teléfono de reservas: 647807359
Horarios: de 13.00 a 16.00 y de 21.00 al cierre
LUNES cerrado

26 de mayo de 2016

EL REY DE LAS LATAS



Oye, que no digo yo que no. Que igual se nos ha ido un poco la mano con llamar pomposamente a este libro “El rey de las latas”. Que yo a las latas les tengo mucho respeto. Tanto, que me hubiera dado por contento con poder ser su bufón. En mi descargo diré que las latas son una parte muy importante de mi vida. De hecho, he comido tantas conservas que seguro que cuando me muera, me mantendré incorrupto y la gente dirá, míralo, era un santo. Y de eso nada. Las que son unas santas son las latas, que llevan tantos años aguantándome. A mí y a todas las tropelías que se me ha ocurrido hacer con ellas para elaborar estas recetas. Oye, y ni una mala cara, ni un mal gesto, nada de nada. Porque ellas son así, prácticas, amigables, pacientes y siempre dispuestas a echar una mano cuando las necesitas. Hace tiempo que llevo pensando que se merecían un homenaje y este libro trata de serlo. Y si alguien dice que este libro es una lata, lo tomaré como un piropo: qué más quisiera yo.


EL REY DE LAS LATAS
Editorial: Plaza&Janés
Precio: 17,90 €


Ya a la venta. Si lo quieres firmado y estás en Madrid, firmo en la Feria del Libro
-viernes 3 de junio 18,30 a 20,30 horas: librería Aliana
-sábado 4 de junio de 12 a 14 horas: librería A punto

19 de abril de 2016

ESPÁRRAGOS A LA NAVARRA


Los espárragos es lo que tienen, que son muy formales. No son como esas otras verduras díscolas que andan siempre enredando por la nevera, descolgándose por los estantes o haciendo bellaquerías en el cajón de las verduras, poniéndolo todo patas arriba como niños traviesos. Los espárragos, no. Ellos son más bien como niños haciendo la primera comunión: vestiditos de blanco y poniendo cara de buenos para la foto. Y encima, en su afán por agradar, se meten ordenaditos en una lata y te aguantan ahí el tiempo que quieras, incólumes y guapos como el primer día, esperando el momento en que los necesites. Los espárragos, yo para mí, que son unos santos. Qué paciencia tienen los pobres. Yo creo que no valdría para espárrago, y menos aún para espárrago de lata. Espárrago triguero, a lo mejor, pero de espárrago blanco de lata, no me veo. Qué vida más aburrida, oiga. Y no es que la mía sea una fiesta. O al menos no siempre. Porque, eso sí, hay días que abro una lata de espárragos, cojo un poco de chistorra rica y un par de huevos y me monto esta receta que hoy os presento de espárragos a la navarra, y me lo paso estupendamente. Los espárragos igual no se lo pasan tan bien, pero yo creo que les hago un favor: me los como y acabo con su aburrimiento. Igual soy raro, pero me consuela mucho pensar que ambos salimos ganando.

Ingredientes: 1 lata de espárragos, chistorra, 2 huevos, harina, aceite de oliva virgen extra, 2 dientes de ajo, harina, pimentón, aceite de oliva virgen extra, sal

Preparación: uno de mis platos favoritos con latas. En una sartén con un poco de aceite, mejor un poco honda, ponemos a sofreír la chistorra cortada en trozos. Cuando la veamos ya a nuestro gusto, añadimos los dos dientes de ajo bien picados. Que se doren un poco. Le ponemos entonces una cucharada de harina y una cucharadita de pimentón. Removemos y rápidamente lo regamos todo con el caldo de los espárragos. Mezclamos y, cuando hierva, añadimos los espárragos enteros. Cuando vuelva a estar caliente, cascamos sobre el invento un par de huevos con un poco de sal en la yema, y tapamos la sartén. Dejamos a fuego suave hasta que los huevos estén cuajados. Servimos adornando con un poco de pimentón y alguna piparra (las deliciosas guindillas vascas que no pican)

Nota: por si a alguien le interesa, últimamente estoy usando para esta receta unos espárragos de bote de los supermercados Covirán. Cuestan unos 3 euros, están ricos  y, lo más importante, son de verdad de Navarra.


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