28 de octubre de 2020

TRUFAS FÁCILES

Trufas fáciles
Qué terrible emergencia. Nos han aparecido en casa los famosos (y temibles) invitados sorpresa, y aunque tenemos provisiones para atenderlos (yo creo que nos han instalado un localizador oculto, vigilan nuestros movimientos y saben positivamente cuando acabamos de hacer compra en el hiper) no tenemos nada de postre que ofrecerles. La cosa pinta fea. Ya que los señores de Gorrónez te van a saquear la despensa, por lo menos que se vayan reconociendo lo exquisitamente bien que se recibe en tu casa. Y eso, sin postre, no va a ser fácil. La gente es muy puñetera. “Sí, todo muy rico, pero al final nos quedamos con ganas de algo dulce...”. Pues bien. La cosa no es tan terrible como parece y estas trufas van a sacarte del apuro. Lo único malo es que volverán. Los gorrones, claro, de las trufas olvídate.
Ingredientes: 8 onzas (porciones en las que viene dividida la tableta) de chocolate Valor (cobertura negra de chocolate especial fundir, dice exactamente el envoltorio) o del chocolate que tengáis a mano que tampoco vamos a ponernos en plan maniático, leche condensada, fideos de chocolate (de esos que venden en la sección de adornos, vainillas y puñetitas para postres).
Preparación: en un cazo ponemos tres cucharadas de leche condensada y las ocho porciones de chocolate Valor (o del que tengamos a mano). Lo colocamos en el fuego suave y removemos hasta que se nos deshaga. Retiramos de la lumbre (aunque llamar lumbre a la vitrocerámica es mucho llamar) y con una cuchara vamos sacando porciones que depositaremos sobre un papel de aluminio, separadas unas de otras. Las dejamos enfriar, antes de que se endurezcan les damos forma redonda con las manos y la pasamos por los fideos de chocolate. Podemos servir un par de ellas sobre mermelada de naranja y adornadillas con una hoja verde de menta.

13 de septiembre de 2020

POTE ASTURIANO

Pote asturiano
Pote asturiano


Que dicen que viene el frío. Con esta receta va a pillarnos preparados. Mejor que unos guantes y un abrigo. Y con una sencilla lata de fabada como base.

POTE ASTURIANO

Ingredientes: 1 lata de fabada, 2 dientes de ajo, 1 brick de caldo de jamón o de pollo (el que tengas más a mano), berza o repollo, aceite de oliva virgen extra, pimentón y sal.
Preparación: otra forma de camuflar nuestra fabada de lata es convertirla en ese pote asturiano que se hace a veces en las casas la gente de allí, aprovechando las sobras de la fabada. En una olla con un poco de aceite, pones los dos dientes de ajo, enteros y un poco aplastados con la mano, a dorar. Cuando estén, añadimos la berza troceada. No entera que va a ser mucho para tan poca lata. Un poco, como una cuarta parte de la pieza. La dejamos haciendo al fuego hasta que se ablande bien, le ponemos sal, un poco de pimentón (yo prefiero el picante) removemos y agregamos medio vaso de caldo. Dejamos a fuego suave hasta que quede poco caldo y añadimos el contenido de nuestra lata de fabada. Mezclamos con cuidado y dejamos calentar a fuego suave, agitando la olla por las asas de vez en cuando para que se ligue todo adecuadamente.
(Si queréis añadirle al sofrito del principio un poco de chorizo o morcilla extra, cortados en rodajitas, mal no va a venirle)

 

11 de mayo de 2020

Marmitako de bonito

Marmitako de bonito
Marmitako

Cómo improvisar marmitako de bonito. Una delicia ahora al alcance de todos. Un plato rápido de preparar y que queda estupendo.


Ingredientes: 1 bote de los de cristal de bonito del norte (si no tenéis a mano, nos podemos apañar con una lata de atún en aceite), 1 patata, 1 pimiento verde mediano, 1 bote de tomate seco en aceite, 1 cebolla pequeña, 1 diente de ajo, pimentón picante, sal, aceite de oliva virgen extra.
Preparación: pelamos la patata y la cortamos en dados. Los freímos y reservamos en papel absorbente. En una olla con un poco de aceite ponemos a sofreír el ajo, la cebolla y el pimiento verde picados. Cuando cojan color le añadimos una cucharada del aceite de la lata de atún, tres pedazos de tomate seco en aceite, bien escurrido y troceado, y dejamos que se haga todo junto un minuto más. Le añadimos las patatas en dados, sal al gusto, una cucharada pequeña de pimentón picante, mezclamos y, rápidamente, le añadimos un vaso de agua (o caldo de pescado si tenemos). Lo dejamos hirviendo 5 minutos a fuego suave, agitando la olla por las asas para que se hile todo bien. Pasado este tiempo, añadimos el contenido de nuestro bote o lata de atún, escurrido de aceite (si las piezas del bote son muy grandes, podéis partirlas en dos o tres pedazos), y lo dejamos hervir 5 minutos más. Lo ponemos en el plato adornado con una ramita de perejil y a disfrutar.


29 de febrero de 2020

SARDINAS DE LATA EN SU ACEITE

Sardinas de lata
Sardinas de lata

Una lata de sardinas es una metáfora comestible de la pobreza. Da lastimilla. Nos parece una comida como de mendigo con cartones, refugiado del frío nocturno en un cajero automático, que abriera su triste lata para comer algo. También arrastra la fama de último recurso. De ese condumio que nos preparamos el día que abrimos la nevera, comprobamos que habíamos sido muy optimistas al pensar que la compra que habíamos hecho iba a durarnos eternamente, y la vemos allí solitaria, como un Robinson en medio de un océano gélido, esperando indefensa a que un gordo caníbal venga y se la zampe. Pues no. Pues ya está bien. A mí las sardinas me ponen. Mucho. Igual soy un poco raro (que seguro que sí) pero yo desde luego no cambio la visión de una sardina de lata por la sonrisa de La Gioconda. Es más siempre he estado convencido de que el cuadro de la "Maja desnuda" hubiera ganado mucho si, en vez de a una duquesa, Goya hubiera retratado a una sardina. Y lo moderno que hubiera quedado. Anda que no se estará arrepintiendo el Goya ese. Yo estoy convencido de que algún día la Humanidad saldrá de su atocinado letargo, meterá unas plateadas sardinas entre y pan y pan y descubrirá que el bocadillo de sardinas es el bocadillo de jamón del mar.

Ingredientes: 1 lata de sardinillas, salsa de chile habanero (o Tabasco, si no tenéis), perejil, aceite de oliva virgen extra, sal.
Preparación: a veces lo más fácil sorprende. Volcáis el aceite de la lata de sardinillas en un bol, le añadís unas gotas del aceite de oliva rico, ese que guardáis para las ocasiones, le ponéis un poquito de sal y una dosis, tan generosa como sea tu amor por el picante, de salsa de chile habanero o Tabasco. Agitamos el bol con energía haciendo que el preparado se emulsione y se mezcle bien. Añadimos perejil fresco y las sardinillas que habíamos reservado, mezclando todo bien. A la hora de servir, lo presentamos cogiendo una cantidad de la emulsión picantita con una cuchara y poniendo una de las sardinillas encima. Se toma de un bocado. Si lo de las cucharas os parece mucho lío, también podéis poner la sardinilla sobre una patata frita y acompañar con un poco de la emulsión. Un gozo.
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