26 de mayo de 2016

EL REY DE LAS LATAS



Oye, que no digo yo que no. Que igual se nos ha ido un poco la mano con llamar pomposamente a este libro “El rey de las latas”. Que yo a las latas les tengo mucho respeto. Tanto, que me hubiera dado por contento con poder ser su bufón. En mi descargo diré que las latas son una parte muy importante de mi vida. De hecho, he comido tantas conservas que seguro que cuando me muera, me mantendré incorrupto y la gente dirá, míralo, era un santo. Y de eso nada. Las que son unas santas son las latas, que llevan tantos años aguantándome. A mí y a todas las tropelías que se me ha ocurrido hacer con ellas para elaborar estas recetas. Oye, y ni una mala cara, ni un mal gesto, nada de nada. Porque ellas son así, prácticas, amigables, pacientes y siempre dispuestas a echar una mano cuando las necesitas. Hace tiempo que llevo pensando que se merecían un homenaje y este libro trata de serlo. Y si alguien dice que este libro es una lata, lo tomaré como un piropo: qué más quisiera yo.


EL REY DE LAS LATAS
Editorial: Plaza&Janés
Precio: 17,90 €


Ya a la venta. Si lo quieres firmado y estás en Madrid, firmo en la Feria del Libro
-viernes 3 de junio 18,30 a 20,30 horas: librería Aliana
-sábado 4 de junio de 12 a 14 horas: librería A punto

19 de abril de 2016

ESPÁRRAGOS A LA NAVARRA


Los espárragos es lo que tienen, que son muy formales. No son como esas otras verduras díscolas que andan siempre enredando por la nevera, descolgándose por los estantes o haciendo bellaquerías en el cajón de las verduras, poniéndolo todo patas arriba como niños traviesos. Los espárragos, no. Ellos son más bien como niños haciendo la primera comunión: vestiditos de blanco y poniendo cara de buenos para la foto. Y encima, en su afán por agradar, se meten ordenaditos en una lata y te aguantan ahí el tiempo que quieras, incólumes y guapos como el primer día, esperando el momento en que los necesites. Los espárragos, yo para mí, que son unos santos. Qué paciencia tienen los pobres. Yo creo que no valdría para espárrago, y menos aún para espárrago de lata. Espárrago triguero, a lo mejor, pero de espárrago blanco de lata, no me veo. Qué vida más aburrida, oiga. Y no es que la mía sea una fiesta. O al menos no siempre. Porque, eso sí, hay días que abro una lata de espárragos, cojo un poco de chistorra rica y un par de huevos y me monto esta receta que hoy os presento de espárragos a la navarra, y me lo paso estupendamente. Los espárragos igual no se lo pasan tan bien, pero yo creo que les hago un favor: me los como y acabo con su aburrimiento. Igual soy raro, pero me consuela mucho pensar que ambos salimos ganando.

Ingredientes: 1 lata de espárragos, chistorra, 2 huevos, harina, aceite de oliva virgen extra, 2 dientes de ajo, harina, pimentón, aceite de oliva virgen extra, sal

Preparación: uno de mis platos favoritos con latas. En una sartén con un poco de aceite, mejor un poco honda, ponemos a sofreír la chistorra cortada en trozos. Cuando la veamos ya a nuestro gusto, añadimos los dos dientes de ajo bien picados. Que se doren un poco. Le ponemos entonces una cucharada de harina y una cucharadita de pimentón. Removemos y rápidamente lo regamos todo con el caldo de los espárragos. Mezclamos y, cuando hierva, añadimos los espárragos enteros. Cuando vuelva a estar caliente, cascamos sobre el invento un par de huevos con un poco de sal en la yema, y tapamos la sartén. Dejamos a fuego suave hasta que los huevos estén cuajados. Servimos adornando con un poco de pimentón y alguna piparra (las deliciosas guindillas vascas que no pican)

Nota: por si a alguien le interesa, últimamente estoy usando para esta receta unos espárragos de bote de los supermercados Covirán. Cuestan unos 3 euros, están ricos  y, lo más importante, son de verdad de Navarra.


28 de marzo de 2016

RISOTTO CON ZAMBURIÑAS DE LATA


Cómo pasa el tiempo. En esto de los blogs, te despistas un día y cuando te quieres dar cuenta, no es que haya pasado una temporada, es que ha transcurrido una era glacial, se han extinguido los dinosaurios que paseaban por la puerta de tu cueva y tú, en vez de un feliz neandertal, eres un atribulado homosapiens con corbata. La cosa es que hacía un montón de tiempo que no ponía recetas nuevas por aquí. Las causas principales (excluida mi consustancial y genética vagancia) son dos. La primera, que he estado preparando un nuevo libro que saldrá a la venta en mayo, y esas cosas llevan su tiempo y su curre si quieres que queden bien. En breve os pondré por aquí un avance. La segunda es que estoy montando un negocio del que, por ahora, permitidme que no diga nada, pero del que seréis los primeros en tener noticia. Antes del verano. Pero volvamos a lo nuestro que es la cosa de comer fácil y rico. Os he preparado esta receta de risotto con zamburiñas de lata, que veréis qué cosa más sencilla de hacer y qué buen resultado os da.

Ingredientes: 1 vasitos de arroz de los preparados para hacer en el microondas (que viene precocido), 1 lata de zamburiñas en salsa de vieras, ½ cebolla, 1 bote de tomate seco en aceite, 1 diente de ajo, 1 vasito de vino blanco, ½ vaso de agua, aceite de oliva virgen extra, mantequilla, orégano y sal.

Preparación: en una sartén ponemos un poco de aceite y doramos el diente de ajo y la cebolla bien picados. Cuando cojan color añadimos cuatro piezas de tomate seco troceado, le damos una vuelta, dejamos hacer un poco y añadimos el vino blanco. Esperamos para que se evapore un poco el alcohol, espolvoreamos con orégano y sal al gusto, y agregamos el arroz (deshaciéndolo un poco con la mano, que sale muy compactado del envase). Mezclamos bien, añadimos el contenido de la lata de zamburiñas (reservando dos o tres piezas y un poco de salsa para adornar al final), y el medio vaso  de agua. Con el fuego suave, vamos removiendo hasta que adquiera un aspecto meloso y prácticamente sin caldo. Este arroz de vasitos se hace enseguida, así que no hay que preocuparse por la cocción. Retiramos del fuego, le añadimos una bolita de mantequilla y removemos hasta que se integre bien. Una vez en el plato, le ponemos por encima las zamburiñas que teníamos reservadas y queso rallado parmesano. Muy fácil, muy rico y perfecto para cuando comes sólo, porque sale la cantidad justa para que no sobre, ni te quedes con hambre.


Para mayor facilidad os dejo aquí una versión en vídeo a cámara rápida, para despejar cualquier duda sobre cómo se prepara nuestro risotto.



  

30 de junio de 2015

SALPICÓN DE MARISCO

El verano es lo que tiene, que se te llena todo de turistas. Es lo que me ha pasado a mí esta mañana, que he cogido un bol para ver qué hacía para comer, y en cuanto me he descuidado un poco, aquello estaba lleno de gente. Primero unos mejillones de lata gallegos que pasaban por allí. Debían ser de un viaje organizado o algo. Han visto mi bol todo chulo y pinturero y han decidido quedarse. Pobrecillos, he pensado yo, todo el invierno, allí en Galicia currando de mejillón, aguantando temporales agarrados a una cuerda. Yo creo que se han ganado unas vacaciones. Pues venga, que se queden. Y en esas que me descuido un poco, buscando algo de lima para aliñarlos, y cuando me doy cuenta, se me ha plantado en el bol un pulpo. Chiquitito, porque era de lata también, oye, pero que ocupa su espacio. Al principio pensé en echarle, pero los pulpos ya se sabe, te miran con esos ojillos tiernos que tienen de cefalópodo, y dan lástima. Son como un cachorrillo abandonado. Total, que entre que sí y que no, de repente, zas, una invasión de gambas, gambones más bien, porque eran gorditos. Y mi bol parecía ya Benidorm en agosto. Oye ¿y quién le dice que no a unas gambas? Eso no pasa. A ti te ponen unas gambas delante y a por ellas. Primero las más grandes y luego ya las más pequeñas. Lo llevamos escrito en los genes. En inútil resistirse. Total, que ya con todo el lío allí montado de mejillones, pulpo, gambones, me he dicho a esto le ponemos unas hierbillas y nos montamos un salpicón de marisco de lo más apañado. Que también te digo una cosa, si todos los turistas fueran como estos, bendita sea la playa en verano.

Ingredientes: 1 paquete de colas de gambón congeladas (sección de congelados de cualquier gran superficie), 2 latas de mejillones al natural, 1 lata de pulpo en aceite, 1 tomate, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 lima, cilantro, salsa de chile habanero Heinz (o Tabasco normal y corriente) aceite de oliva virgen extra, vinagre, y sal.

Preparación: en un bol ponemos las colas de gambón, descongeladas y hervidas un minuto en agua con sal, el contenido escurrido de las latas de mejillones (reservando el caldo) y el pulpo, también escurrido de su aceite. Añadimos en tomate, la cebolla y el pimiento bien picados. En un recipiente, preparamos el aliño. Primero un par de cucharadas de aceite rico. Le ponemos vinagre, el zumo de media lima (o limón si no tenemos), sal y un par de golpes de nuestra salsa de chile habanero (o Tabasco). Le añadimos también un poco del caldo de la lata de mejillones que teníamos reservado, el cilantro picado y removemos para que se mezcle todo bien. Echamos el aliño sobre la mezcla de animalillos marinos que teníamos, un poco de sal, mezclamos adecuadamente y lo dejamos reposar en la nevera, tapado con plastiquillo transparente, hasta el momento de servir. Una receta rica, sana, fresca y muy marinera. Puro verano.

EN VIDEO

Si queréis ver la receta en vídeo, con el aliciente de aprender también la forma de tunear y mejorar un gazpacho de los de brick, podéis hacerlo viendo esta nueva entrega de El Show de Falsarius Chef






Related Posts with Thumbnails