PARA DARSE UN HOMENAJE, PARA IMPRESIONAR A UN LIGUE, PARA ARRUINAR LA VIDA DE UN AMIGO ENVIDIOSO, PARA DESCUBRIR QUE UNO TIENE PODERES GASTRONÓMICOS OCULTOS AUNQUE NO HAYA FRITO UN HUEVO EN SU VIDA.Ingredientes: tres gambones por persona (bueno, basta de miserias, dígamos cuatro, que son baratos y luego el gambón extra se agradece), sal gorda y aceite de oliva. Aunque parezca mentira, con estos ingredientes, un horno y diez minutos se consigue un plato de lujo.
Preparación: calentar el horno a 200/210 grados. Mientras se calienta poner los gambones en una fuente pyrex (la típica de cristal que resiste el calor del horno) con cuidado de que no monten uno sobre otro. Espolvorear con sal gorda sin miedo (y sin pasarse, que no son gambones a la sal) y regar con un hilo de aceite. Cuando el horno esté a temperatura, meterlos dentro y tenerlos allí diez u once minutos. Y ya está. No hay más misterio. Se pueden acompañar con casi cualquier cosa, un poco de ensalada, un tomatillo en rodajas con aceite y sal o cualquier otra cosa que haga bonito. Los de la foto los he servido con un Acompañamiento Universal Falsarius (pimiento asado, patata y ajos al horno) del que ya tendréis noticia, que les aporta consistencia de plato principal.
3 comentarios:
Esto ya es alta cocina. La próxima visita al puerto de mar será para probarlo. La presentación estupenda
Me encanta la cocina sencilla y deliciosa.
Gracias.
Gracias, Elo-Cocina, veo que compartimos gustos. Un saludo.
Publicar un comentario en la entrada