7 de septiembre de 2008

STEAK TARTARE CIVILIZADO

steak tartare
Receta de steak tartare

Para que te guste comer carne cruda tienen que darse algunas condiciones muy específicas. Ser muy mayor y haber pasado la guerra (cuando se dice “guerra” todavía nos referimos a la Guerra Civil Española, pero no te hagas ilusiones, si te interesaba lo que pasaba en la de Vietnam, también eres ya un carcamal) que en aquellos años, con el hambre, se acostumbraron a comer de todo; ser un ejecutivo snob un poco chorras, con ínfulas de haber viajado mucho; ser un admirador friki de los delirios gore de Tarantino o, finalmente, ser un canibalcillo propiamente dicho. Bueno, o que seas Putin, que el ruso se desayuna un par de georgianos crudos todas las mañanas sin despeinarse, pero si ese es tu caso yo me lo haría mirar. Si no, no. Pero vamos a suponer que te levantas una mañana con el día tonto o te has leído “El desierto de los tártaros” (que no salen steaks tartares, pero te pasas todo el libro esperando a que aparezca uno) o algo de eso y va y te apetece. ¿Porque te dé repelús comerte un cacho de carne cruda muerta vas a quedarte sin steak tartare? No si Falsarius Chef puede evitarlo. Por eso os propongo este steak tartare civilizado que llenará de espanto a vuestros invitados hasta que descubran el engaño y se lo zampen con fruición. Salvo que el invitado sea Putin, se cabree y mande que los tanques te invadan la cocina. Y yo ahí lo siento: no te conozco de nada.
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Ingredientes: 1 lata de magro de jamón cocido (Apis en este caso), 1 cebolla, alcaparras, salsa Perrins, Tabasco, pimienta, 1 limón, perejil, aceite de oliva virgen extra.
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Preparación: sacamos el jamón cocido de la lata y lo lavamos amorosamente bajo el grifo para quitarle la gelatina que lleva por encima y que lo deja muy salado. Cogemos un rallador de agujeros gruesos y lo rallamos para que nos quede como carne picada. Queda muy convincente. Lo ponemos en un bol y lo espolvoreamos con pimienta molida. Como sal ya lleva, pasamos. Le añadimos unas cuantas alcaparras y media cebolla picada, le ponemos un chorreón de nuestro mejor aceite de oliva, un poco de perejil, un chorreón generoso de salsa Perrins, unas gotas de Tabasco y si queremos (no es muy clásico pero le da un toquecillo) le exprimimos un poco de limón. Removemos vigorosamente con las manos y ya está. Sólo queda mantenerlo fresco en la nevera hasta el momento de servir, cuando lo adornaremos con cebolla muy picada y un poco más de perejil. Un steak tartare adecuadamente civilizado.
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