15 de octubre de 2008

ARROZ ARRISOTADO A LA BERLUSCONI

arroz arrisotado a la berlusconi Vayamos por partes. Le llamo “arroz arrisotado” porque en esto del risotto hay mucho talibán purista que a la menor te salta a la yugular como un boquerón en celo. Que si no lleva parmesano, que si el arroz no es carnaroli y pijadas de esas. Se ve que como el arroz es italiano les sale el Berlusconi chulo y prepotente que llevan dentro. Te invitan a su casa a probar su risotto y te tratan como el político italiano a los inmigrantes rumanos. No te cuento si el que hace el risotto eres tú. Pues bien esta receta va a ser nuestra venganza. La de los torpes de cucharón, la de los sin papeles de la cocina. Y con escarnio añadido, pues la receta se hace con arroz del de vasito de plástico (¡toma herejía!) y en diez minutos. Y sin tener ni idea de cocina. Y con el arroz en su punto perfecto. ¿Cómo os quedáis Berlusconcillos? Eso sí, esta venganza, al contrario de la habitual que es fría, es mejor tomarla caliente.

Ingredientes generosos para un comensal: 2 vasitos de arroz blanco, 8 gambones congelados, 2 alcachofas, 1 vaso de vino blanco, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, pimentón, sal, mantequilla y aceite de oliva virgen extra.

Preparación: cocemos los gambones en un cazo mediano con no mucho agua (para que el caldo nos quede sustancioso) y sal. Congelados como vienen. Esperamos que vuelva a hervir el agua y enseguida estarán. Colamos el caldo y lo reservamos. Abrimos los vasitos de arroz, lo deshacemos con las manos en un bol (viene compactado) y lo cubrimos con el caldo de los gambones. Picamos el ajo y la cebolla y los ponemos a dorar con un poco de aceite. Añadimos las alcachofas troceadas y las dejamos hacerse un poco también. Es el momento de añadirle una cucharadita de pimentón, darle una vuelta rápida y agregar un chorreón de vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol (aprovechando para inspirar profundamente, que da un puntito), añadimos los gambones que teníamos reservados, les damos una vuelta y echamos el arroz con el caldo. Cuchara de madera en ristre, vamos removiendo y agitando un poco la sartén para que el líquido se vaya evaporando. Cuando veamos que el arroz se está quedando seco, le añadimos algo más de caldo y mezclamos con la cuchara hasta que veamos que el arroz está jugoso, pero prácticamente sin caldo. Retiramos del fuego y le añadimos una cucharadita o dos de mantequilla, que iremos removiendo lentamente para que se vaya deshaciendo y mezclando bien con el guiso.

(Con esta receta concluyo la serie de las publicadas en El País y de las que prometí dar cuenta en el blog. A partir de la siguiente entrega, recetas absolutamente inéditas y en exclusiva, con los últimos avances en impostura gastronómica. O algo así)

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