12 de noviembre de 2008

CREMA INVERNAL DE GAZPACHO

A mí lo que me hubiera gustado es dar con la receta de la sopa boba o de cómo vivir a la sopa boba más concretamente, pero mis conocimientos culinarios todavía no llegan a tanto (aunque muy posiblemente muchos piensen que esto de la “cocina impostora” es mi particular versión de vivir del cuento). En cualquier caso yo soy un fan acérrimo de la sopa. Es más estoy convencido de que el hecho de que no le gustara la sopa es lo que dejó a Mafalda bajita y cabezona, porque las sopas son buenísimas. Mi problema es que una de mis sopas favoritas es el gazpacho pero, claro, ahora con la que está cayendo parece que una sopa fría no apetece mucho. ¿Va a impedirnos eso tomar gazpacho? De ninguna de las maneras. Hacemos un gazpacho caliente, lo llamamos “Crema invernal de gazpacho”, en plan pompa y circunstancia, y sanseacabó. Un nuevo milagro de la moderna impostura.

Ingredientes: 1 lata de tomate triturado de 400 g., dos zanahorias, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 1/2 guindilla verde en vinagre, agua, comino, sal, pimienta y 1 pastilla de Avecrem.
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Preparación: Hacemos un sofrito con la cebolla, los dos dientes de ajo picados y la zanahoria troceadita. Cuando esté dorándose añadimos el contenido de la lata de tomate y lo dejamos que se haga tres o cuatro minutos añadiéndole un poco de pimienta, un poco de sal, comino al gusto y media guindilla verde (o un cuarto si no queremos que pique demasiado). Transcurrido este tiempo, añadimos agua (la que nos cabe en la lata de tomate vacía) y la pastilla de sopicaldo. Lo dejamos hirviendo a fuego medio unos 25 minutos. Quitamos la guindilla y pasamos lo demás por la minipimer (batidora para los más jóvenes). Un delicioso plato de cuchara sabroso y revitalizante que, adornado con un poquito de huevo duro picado por encima, le gustaría hasta a Mafalda, que será bajita y cabezona, pero no gilipuertas.
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