5 de noviembre de 2008

MEJILLONES CON PAPAS, HIERBILLAS Y TOMATE


Hoy me he levantado en plan dieta mediterránea, como esos anuncios de televisión de mucha cortinas vaporosa mecida por el viento y gente flaca vestida de blanco, como si fueran a hacer la primera comunión frente al mar y comulgar con hostias “light”, bajas en Dios. Vamos, que me he levantado trastornado. Yo creo que fue el Activia de anoche, que para mi que los bífidus esos son psicotrópicos y colocan. O descolocan más bien. Pero bueno, superado el trance y ya ante una de esas grandes decisiones vitales a las que a veces nos enfrentamos “¿qué hago hoy de comer?”, aún debía persistir en mi algo de la cosa esa new-age matutina porque hambre no tenía mucha, pero gula...Un montón. Así que he abierto la nevera y he visto allí unos mejillones y un bote de patatillas de esas que tanto me gustan y, de repente, lo he visto claro: por mucho Activia que tome, no voy a ligar tanto como José Coronado. Bueno, eso y que la receta de hoy sería con patatas y mejillones. Algo es algo.

Ingredientes para dos personas: yo he usado unos 10 ó 12 mejillones en salmuera magníficos de marca AMC (Asociación Mejillones de Cabo Cruz, de Pontevedra, vienen en un envase redondo de plástico), pero podéis utilizar un par de latas de mejillones al natural, claro; 1 lata de tomate natural triturado de 400 g. (mejor para esta receta que el ya frito), 8 patatas de bote (alguna más si son de las pequeñas), orégano, perejil, pimienta, cilantro fresco (venga, que no es tan difícil de encontrar y le da un toque delicioso), aceite de oliva virgen extra, 2 dientes de ajo, sal y 1 bote de cebolla frita Hida de los pequeños.
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Preparación: en una sartén ponemos el ajo picado y cuando coja un poco de color, añadimos la cebolla de bote. Removemos bien y añadimos el tomate triturado con sal y casi la misma cantidad de azúcar (que de sal, no de tomate). Cortamos en lonchas (en plan patatas a lo pobre, como en tres partes) las patatas de bote, las enjuagamos y las ponemos en el tomate para que se vayan haciendo a la vez. Añadimos un poco de pimienta molida, perejil y orégano al gusto (mi gusto es abundante en este caso), removemos todo bien y a dejar que el tomate se haga. Que se haga bastante, que quede compactado, que luego un exceso de agüilla no le queda bien. Cuando lo veamos en su punto, añadimos los mejillones escurridos, los mezclamos bien con las patatas y el tomate y los dejamos el tiempo justo que se calienten y poco más que sino se ponen duros. Los servimos en el plato y lo adornamos con abundante cilantro picado. Lo pruebas y te dices a ti mismo: pura dieta mediterránea. Sea lo que sea es eso, que creo que es cuando las cosas, estando buenas, además saben a hierbillas. Pero no me hagáis mucho caso.
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