1 de febrero de 2009

GARBANZOS NEGROS (con chipirones)

Garbanzos con chipironesReceta de garbanzos con chipirones

Siempre quise ser un garbanzo negro. Igual por eso soy un cocinero que se pasó al lado oscuro. Nada más aburrido y estomagante que un mundo de garbanzos blancos, lleno de impolutas leguminosas correctas, viviendo muy correctamente en un mundo correcto. Y metidos ya en faena le dije a mi negritud, nos merecemos un homenaje, que somos muchos. Garbanzos negros por torpes, por gordos, por feos, por bajitos, por no muy listos, por poco brillantes, por nada ingeniosos, porque se nos rompe inevitablemente la yema de los huevos fritos, porque la leche siempre se nos desborda, porque se nos pegan las lentejas, porque se nos desinflan los suflés, porque nuestra paella siempre es vulgarcita, porque no sabemos poner bonita una mesa, porque cuando llegan los invitados toda la casa huele a huevo duro y porque............................................(añádanse en la línea de puntos los traumillas de cada cual). Así que dicho y hecho. Latita de chipirones, garbanzos de bote y homenaje listo. Suena un poco caníbal comerse a unos colegas, pero es que están muy ricos. Hay que fastidiarse, no se me da bien ni la compasión.
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Ingredientes: 1 bote de cristal de garbanzos, 1 lata de calamares en su tinta, 1 lata de chipirones en su tinta, ½ cebolla (o una lata pequeña de cebolla frita), 4 dientes de ajo, pimentón, sal, aceite de oliva.
.Preparación: en una cacerola con un poco de aceite ponemos media cebolla troceada (o la latita equivalente) y los dientes de ajo enteros, un poco aplastados para que den más sabor. Cuando el sofrito esté doradillo, le ponemos un poco de pimentón, sal, le damos una vuelta y lo cubrimos con un poco de agua (o caldo de brick si tienes a mano). Se deja hirviendo 5 minutos a fuego suave y se añaden los garbanzos tal como vienen. Si vemos que nos falta le ponemos un poco más de agua. Poca, para que luego no nos quede muy caldoso. Dejamos los garbanzos a fuego suave otros 10 minutos (o hasta que veamos que están tiernos), agitando un poco el puchero por las asas para que hile todo bien, añadimos las dos latas, removemos, esperamos a que nos dé un hervorcillo y lo retiramos del fuego enseguida para que no se endurezcan los calamares. Helo aquí, un primoroso guisote de garbanzos con chipirones, con un aspecto portuario de lo más conseguido.
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Curiosidad cerdófila: yo al sofrito le añadí unos taquitos de jamón que tenía despistados por ahí y le dieron al invento un toque pintoresco y campestre que no le iba nada mal a los calamares. Eso va en gustos.
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