24 de marzo de 2009

ATÚN CON TOMATE O ATÚN VACÍO (es que es ISABEL y como todo el mundo sabe "el iSABEL no ocupa lugar")

atun con tomate
En un ataque supino de pereza me había aprovisionado yo en el súper de un paquete de esos de filetes de atún con tomate marca Isabel de “abrir y listo” y me las prometía muy felices. Comía en un momento y luego podía dedicarle un rato a mi curso de sumiller por correspondencia (“conviértase en un experto en los misterios del vino, envidiado por sus amigos y requerido por las mujeres, deslumbre a los invitados con sus conocimientos y sea el centro de las fiestas y reuniones”, decía la propaganda), pero luego las cosas se complicaron. Fue abrir el atún con tomate y verlo allí con su salsilla tristona y livianita como un ala de mosca roja y me dio lástima. Y como soy un blando y un sentimental, me dejé llevar y le hice cosas. Cosas horribles para el orgullo de un plato precocinado (tan pagados de sí mismos ellos porque los anuncian en la tele), pero yo me debo a mi hambre, así que no me arrepiento. Si acaso por el curso de sumiller, pero no importa porque voy bastante bien. Sólo llevo seis meses y ya distingo el vino tinto del blanco. Casi siempre.

Ingredientes: 1 paquete de atún Isabel con tomate “abrir y listo”, 1 lata de tomate natural entero, 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, vinagre de Módena, aceite, azúcar, sal y una hoja de laurel.

Preparación: cójase el paquetillo de atún Isabel con tomate y vuélquese en un plato, con cuidado de no romperlo, que viene muy pinturero y aparente. En una sartén con un poco de aceite caliente ponemos el contenido de la lata de cebolla, lo dejamos hacerse un poco y le añadimos el contenido de la lata de tomate entero, escurrido de su líquido. Le ponemos una hoja de laurel, sal, un poco de azúcar, y con una cuchara de madera le vamos dando vueltas, troceándolo mientras lo hacemos. La cosa es que se nos vaya haciendo un tomate frito pero no triturado, sino enterito. Que se vean los pedazos de tomate, que luego dan una textura estupenda y distinta, de lo más impostora. Se le añade un chorreón (no excesivo) de vinagre de Módena y se deja hacer, removiendo de vez en cuando, hasta que veamos que el tomate no tiene líquido y presenta un aspecto brillante y apetecible. Es el momento de coger el atún y, despreciando prácticamente en su totalidad la salsa que lleva, juntarlo con nuestro excelso tomate. Lo cubrimos con nuestra salsa y dejamos que se caliente. Ya sólo queda emplatarlo y adornarlo con la hoja de laurel, que no están los tiempos para desperdiciar nada.
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