15 de julio de 2009

BERBERECHOS LÓPEZ


Empieza uno a estar un poco harto de tanta discriminación. Vas a comer por ahí y sólo te encuentras canelones Rossini, solomillos Wellington, burguer King y cosas así. Todo recetas dedicadas a reyes, músicos, soldados o gente famosa en general. Pero ¿qué pasa si te llamas, digamos, López? Nada. Vacío absoluto y clasista discriminación. A menos que seas López de algo. De Vega, por ejemplo y te ponen una calle (pequeña, y como además hay mucho desprecio por la cultura, le quitaron la “z” los muy roñicas) o López de Hoyos y te ponen otra calle (esta grande, que en Madrid lo de los hoyos gusta mucho). Pero en los restaurantes ni caso. Así pues he decidido a poner fin a este anacronismo y cambiar la historia a berberechazos. Dadme una lata de apoyo y moveré el mundo, ese es mi lema. Esta receta de berberechos va a dar mucho juego a los López del mundo entero. Van a entrar por derecho propio en la historia de la gastronomía. Por ejemplo, nadie va a olvidarse a partir de ahora de vuestro apellido. Dirán “hombre, el Sr. López, como los berberechos”. Y eso reconforta. Da entereza y confianza en el género humano. Claro que también puede pasar (que va y pasa) que digas tu apellido y, pese a la ya famosa receta, vayan y te suelten: “anda, berberecho, como el lendakari”. No es fácil ser un López.

Ingredientes: 1 lata de berberechos (que no sean de los muy pequeños, si hay presupuesto para grandes, mejor. Los míos eran marca Frinsa que salen muy bien), 1 sobre de puré de patatas, 1 paquete de lechuga (uno de esos que vienen varios tipos mezclados que le da color), aceite, vinagre, leche, pimienta y sal.

Preparación: en un cazo ponemos a calentar medio vaso de agua, medio vaso de leche un poco de sal y el caldo de nuestra lata (si a alguien le gusta, también puede echarse una bolita de mantequilla,). Cuando veamos que va a hervir, añadimos los berberechos (reservando cuatro o cinco que estén guapos para adornar luego) y puré de patatas hasta que la mezcla espese y se quede a nuestro gusto (mejor vaporosa que mazacote, por favor). Servimos el puré en un plato y lo adornamos con un poco de la mezcla de lechugas (o de brotes tiernos, o de nuestro hierbajo favorito) que habremos aliñado antes mezclándola bien en un bol. Rematamos la faena espolvoreando un poco de pimienta molida, adornando con cuatro o cinco berberechos y un hilillo de aceite de oliva virgen extra. Un entrante rico, fácil y de lo más aparente.

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