6 de agosto de 2009

CHULETA A LO ITALIANO


Me escribe un contrito lector y me cuenta: “querido Falsarius, cuando llego a casa por las noches y abro la nevera, lo único que suelo encontrar dentro es una triste chuleta de Sajonia, producto cárnico al que por alguna extraña razón mis hijos no son aficionados y sobrevive incólume a sus bárbaras rapiñas neveriles. No es que le haga ascos a la chuleta, pero verla allí día tras día como único alimento, en el páramo blanco y desierto de mi nevera me está creando una cierta desazón. ¿Qué puedo hacer?” Querido lector, si sus hijos ya son demasiado mayores como para ingresarlos en la inclusa o abandonarlos en una cestita a la puerta de un convento, ármese de paciencia y utilice mi método. Yo cuando preveo que voy a tener un rato triste o un momento difícil siempre me digo ¿qué haría Berlusconi en esta situación? Eso nunca falla. En su caso, ¿qué haría Berlusconi con una chuleta calva de esas de Sajonia? Y la respuesta surge de forma espontánea: acompañarla con un par de jovencitas. Este tipo es milagroso. Ya tenemos solución para su problema. Hacemos la carne a la plancha y la servimos en compañía de una fritada de verduras de bote recién aparecida en el mercado (jovencita uno) y de una recién inventada receta de puré de patatas al pesto rojo (jovencita dos). Verá qué cambio. Y por cierto, esté atento a sus retoños. Si son oscuros, con plumas y largo pico, no son hijos, son buitres.

Ingredientes: 1 chuleta de Sajonia, 1 bote de fritada Cidacos, 1 bote de pesto rojo (hay varias marcas), 1 sobre de puré de patatas instantáneo, leche, aceite de oliva, sal.

Preparación: en un cazo ponemos a calentar 1 vaso de leche, con un poco de sal. Cuando vaya a hervir, le añadimos tres cucharadas de pesto rojo, removemos y al calentarse de nuevo lo retiramos del fuego y le vamos añadiendo copos de puré hasta que nos quede con la consistencia adecuada (sé que me repito, pero mejor liviano y vaporoso que mazacote). Ponemos la sartén al fuego y con un hilo de aceite hacemos la chuleta a la plancha, con poco de sal gruesa, hasta que nos coja un color apetitoso. Ya sólo queda ponerla en un plato y acompañarla de un par de bolitas de “puré-pesto” (nuestro novedoso invento) y una generosa porción de la fritada de verduras, que le van a dar a nuestra chuleta un toque de lo más italiano. Y cuidado con lo italiano, que su Zara se llama Armani.
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