13 de agosto de 2009

PASTA CON TOMATE Y AJO (pasta pura)


Pasta con tomate
Receta de pasta con tomate

Con tanta corrupción como hay, tienes pasta en la mano y la miras con prevención. Da como cosa. Que estás tú tan tranquilo poniendo un puchero a hervir y va de repente y te aparece por ahí el Bigotes o uno de esos con nombre de raterillo de salón de billares de los setenta, te regalan un traje y te metes en un lío. Así que andaba yo con mis raviolis rellenos de tomate y mozarella un tanto indeciso, porque no quiero que se me descarríen. ¿Cómo los preparo? Les pones carne y se te malean, los sirves con gambas y se te crecen con el marisco y acaban pidiendo unas chavalas por teléfono para celebrarlo en plan orgiástico y sicalíptico. Y no quería yo eso. Pero de repente, entre los vapores del agua hervida, tan purificantes ellos (aunque puede que influya también que creo que tengo un pequeño escape de gas y coloca un poco) lo he visto claro. Estos raviolis, para andar derechos, lo que necesitan es un poco de austeridad. Los hago con tomate natural y acompañados de ajos para que luego huelan y no me liguen con señoras descarriadas y se acabó. Pasta pura, pasta santa, pasta inmaculada. Será lo mejor. Por si acaso, además, los he hervido con agua bendita. Una vez en el plato los raviolis estaban tan agradecidos que han intentado regalarme un bolso, pero les he mirado con mala cara.

Ingredientes: 1 paquete de pasta Gran Ripieno Rana de tomate y mozarella , 1 bote de Tumaca Cidacos, 8 dientes de ajo, aceite de oliva, sal y orégano.

Preparación: la verdad es que cuando tienes una buena pasta fresca (sección refrigerados del súper) no merece la pena complicarse la vida. Así que ponemos abundante agua a hervir con un puñado de sal gruesa. Cuando lo haga añadimos la pasta y la hacemos según las instrucciones del envase (o un poquito más). En cualquier caso sin pasarnos que se nos puede salir el relleno. Mientras hierve, ponemos aceite en una sartén con el fuego suave y le echamos unos dientes de ajo, con piel y todo, para que se nos confiten. Por otro lado, en un vaso mismo, ponemos abundante orégano molido y un poco de nuestro mejor aceite de oliva. Escurrimos bien los raviolis, emplatamos, los cubrimos con un par de cucharadas generosas del Tumaca (que es tomate natural preparado para las tostadas del desayuno), un poco de sal gruesa, los ajos confitados bien escurridos de aceite y regamos el invento con nuestro aceite con orégano.
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