2 de octubre de 2009

MIL DISCULPAS

Mil o por lo menos ciento y pico, que son los emails que tengo sin contestar en mi correo. Eso por no contar los comentarios que me habéis dejado en varias recetas y que también tengo pendientes. Un desastre. En mi descargo diré que la preparación de un nuevo libro ("El libro de postres de Falsarius Chef" que podéis ver en la imagen) me ha llevado más trabajo del que imaginaba. Sobre todo porque incluye varias recetas inéditas de las que no tenía fotos, ni textos de presentación, ni ningún otro material previo que tanto ayuda. Pero bueno, la cosa es que ya está en imprenta y para finales de mes andará por esas librerias de dios. Al final, me he quedado contento. No era fácil (al menos para mí, que soy de natural limitadillo) hacer una selección de postres impostores que fueran sencillos, aparentes y que estuvieran al alcance de cualquiera. Me preocupaba complicar las cosas, utilizar un montón de ingredientes distintos y que al final fuera una de esas colecciones de postres "que sí, que vale, que qué bonitos, pero yo esto no lo voy a hacer en mi puta vida". Pero no. A mí es un libro que me da buen rollo. Tiene un toque como de recetas de abuelita no muy mañosa que te cuenta sus truquillos para engañar, que creo que invita a poner en práctica lo que lees. Y de eso se trata, de que dé hambre y te veas capaz de solucionar el problema (gozoso problema) con cuatro cosas sencillas que encuentras en el súper de la esquina. Recetas como el "Lexatartín de melocotón", el "Pudin de pasas dipsomaníacas" o "Vodkata, el cóctel que se come", junto con algunas ya clásicas como la "tarta Thurman" o las "tortas Pataky" hacen que al final esté contento por el resultado. Claro que lo que que yo piense importa un huevo. Lo importante es lo que penséis vosotros, si lo acabáis leyendo. Yo, por mi parte, ya tengo bastante con los kilos que he ganado gracias al libro. Más concretamente cuatro, y no precisamente en mi cuenta corriente.
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