12 de octubre de 2009

TAPAHUECOS DE LIMÓN (tarta mini)

tarta de limón
Receta de tarta de limón

Yo hay días que me levanto en plan chulo y me como el mundo. El problema es que yo me como el mundo y engordo (a ver si hacen ya un mundo bajo en calorías porque si no vamos a dejar de comérnoslo y nos vamos a volver todos unos pusilánimes). Eso desmoraliza. Sobre todo porque coma uno lo que coma (aunque sea el mundo) no sé por qué siempre te queda un hueco para algo dulce. Y engordas más. Se ve que igual que las vacas tienen varios estómagos, los seres humanos con propensión al enlorzamiento súbito (extraño síndrome inexplicable por la ciencia que provoca que la ingesta de 50 gramos de chocolate con forma de tarta den lugar inevitablemente a una talla más de pantalones) tenemos un pequeño estomaguillo supletorio que sólo se llena con postres. Pero esta vez me pillan prevenido. Tengo un limón y ¿existe algo más hipocalórico, dietético y austero que un limón? Un postre de limón es como hacerse una tarta con san Juan de la Cruz o algún místico de esos, te la comes y levitas seguro. Y para evitar la levitación le ponemos una base de galleta y mantequilla y un rellenito con yogur de limón, pero con leche condensada. Y ya tenemos el lío montado otra vez. Está muy rico pero ya no parece tan inofensivo. Maldita sea. Yo hay días (pocos) que me como el mundo, pero el resto del tiempo es el mundo el que me come a mí.
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Ingredientes: para una tartaleta individual: 5 galletas (en mi caso Marie Lu Integral, que están muy ricas y suenan como a adelgazante)1 yogur de limón, un poco de mantequilla, leche condensada, 1 limón, del que aprovecharemos el zumo y la ralladura.
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Preparación: desmigajamos las galletas y las mezclamos con un poco de mantequilla, la justa para que se compacten. Ponemos la masa resultante en un molde pequeño y bajo que habremos forrado con Albal para luego desmoldar fácilmente, y la compactamos bien con el dedo hasta que nos quede una tartaleta. En un plato aparte mezclamos el yogur de limón con el zumo del limón y tres cucharadas de leche condensada. Puedes variar las proporciones si la mezcla te gusta más ácida o más dulce. Allá tu conciencia. La mezcla resultante se vuelca dentro de la tartaleta y al final se adorna (esto es opcional pero queda de lo más chulo y refrescante), echando por encima la ralladura del limón. Ojo, por cuestión de comodidad es importante rallar el limón antes de extraerle el zumo.
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