30 de marzo de 2009

POTAJE DE GARBANZOS CON ESPINACAS (de vigilia)

Potaje de garbanzos con espinacas
Receta de potaje de vigilia de garbanzos y espinacas

Me encanta lo antiguo que se siente uno escribiendo palabras como "vigilia". Suena a cosas de cuando uno era pequeño como "bocadillo para el cine", "pantalón corto" o "mamá, el cura de matemáticas me toca los muslos". Lo típico. Cosas de cuando había castañeras, televisión en blanco y negro, y grises que, porra en ristre, te partían la cabeza por melenudo cuando ibas a la facultad. En fin, una juerga. La cosa es que el potaje está muy rico y no lo vamos a demonizar por un quítame allá esas vigilias. Eso sí, a tono con los tiempos, vamos a modernizarlo, sustituyendo el tradicional bacalao por unos filetes congelados de merluza en salsa verde. De Pescanova, claro, que como decía el profe de matemáticas (a quien por lo visto le gustaban modositos), los buenos, saben bien.

Ingredientes: 1 paquete de merluza en salsa verde congelada Pescanova, 1 bote de garbanzos con espinacas La Asturiana (Carrefour, Dia...), 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, 1 huevo, pimentón, aceite, sal.

Preparación: en una cacerola preparamos dos (suelen venir 4) de las piezas de merluza congelada, siguiendo las instrucciones del envase. Cuando esté casi lista, le añadimos el contenido de nuestra lata de cebolla, unas gotas de aceite y le damos una vuelta con la cuchara de palo, aprovechando para ir troceando las piezas de merluza, que ya estarán blanditas. Le añadimos un poco de pimentón y sal, agregamos el contenido del bote de garbanzos con espinacas y removemos bien. Ahora todo es cuestión de añadir un poco de agua (sin pasarnos para que luego no quede excesivamente caldoso) y dejarlo unos 10 minutos (hasta que los garbanzos estén a nuestro gusto) a fuego suave y agitando de cuando en cuando la perolilla para que se hilvane todo adecuadamente. Finalmente, adornamos con unas rodajillas de huevo duro y a zampar. Puro atavismo estacional y semanasantero.

24 de marzo de 2009

ATÚN CON TOMATE O ATÚN VACÍO (es que es ISABEL y como todo el mundo sabe "el iSABEL no ocupa lugar")

atun con tomate
En un ataque supino de pereza me había aprovisionado yo en el súper de un paquete de esos de filetes de atún con tomate marca Isabel de “abrir y listo” y me las prometía muy felices. Comía en un momento y luego podía dedicarle un rato a mi curso de sumiller por correspondencia (“conviértase en un experto en los misterios del vino, envidiado por sus amigos y requerido por las mujeres, deslumbre a los invitados con sus conocimientos y sea el centro de las fiestas y reuniones”, decía la propaganda), pero luego las cosas se complicaron. Fue abrir el atún con tomate y verlo allí con su salsilla tristona y livianita como un ala de mosca roja y me dio lástima. Y como soy un blando y un sentimental, me dejé llevar y le hice cosas. Cosas horribles para el orgullo de un plato precocinado (tan pagados de sí mismos ellos porque los anuncian en la tele), pero yo me debo a mi hambre, así que no me arrepiento. Si acaso por el curso de sumiller, pero no importa porque voy bastante bien. Sólo llevo seis meses y ya distingo el vino tinto del blanco. Casi siempre.

Ingredientes: 1 paquete de atún Isabel con tomate “abrir y listo”, 1 lata de tomate natural entero, 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, vinagre de Módena, aceite, azúcar, sal y una hoja de laurel.

Preparación: cójase el paquetillo de atún Isabel con tomate y vuélquese en un plato, con cuidado de no romperlo, que viene muy pinturero y aparente. En una sartén con un poco de aceite caliente ponemos el contenido de la lata de cebolla, lo dejamos hacerse un poco y le añadimos el contenido de la lata de tomate entero, escurrido de su líquido. Le ponemos una hoja de laurel, sal, un poco de azúcar, y con una cuchara de madera le vamos dando vueltas, troceándolo mientras lo hacemos. La cosa es que se nos vaya haciendo un tomate frito pero no triturado, sino enterito. Que se vean los pedazos de tomate, que luego dan una textura estupenda y distinta, de lo más impostora. Se le añade un chorreón (no excesivo) de vinagre de Módena y se deja hacer, removiendo de vez en cuando, hasta que veamos que el tomate no tiene líquido y presenta un aspecto brillante y apetecible. Es el momento de coger el atún y, despreciando prácticamente en su totalidad la salsa que lleva, juntarlo con nuestro excelso tomate. Lo cubrimos con nuestra salsa y dejamos que se caliente. Ya sólo queda emplatarlo y adornarlo con la hoja de laurel, que no están los tiempos para desperdiciar nada.
.
.

14 de marzo de 2009

TORTILLA DE MIGAS COMO MUY CAMPESTRE

tortilla de migas
Dame pan y dime tonto, no pasa de ser un antiguo refrán voluntarioso. Si tienes invitados en casa, les das de comer un cacho de pan (aunque sea del día y de tahona) y encima les insultas, lo normal es que no vuelvan. Para evitarlo, y si tienes mucho empeño en darles pan de comer (oye, una manía la tiene cualquiera), puedes salir elegantemente del paso con esta tortilla de migas, que aúna la cocina más tradicional con la moderna pereza. En cualquier caso, si lo que quieres es que los invitados no vuelvan (oye, dos manías las tiene cualquiera) lo del mendrugo de pan y el insulto te funcionará perfectamente. Salvo si son perro, pero esa ya es otra historia.
.
Ingredientes: 1 envase de migas precocinadas (hay varias marcas en la zona de refrigerados), unas lonchas de bacon, un poco de salsa de soja, un par de huevos (tres si son pequeños), un par de dientes de ajo y aceite.
.
Preparación: en un bol ponemos uno de los envases de migas (suelen venir divididos en dos para que sea más fácil dosificarlas) deshaciéndolo un poco con las manos para que queden sueltas. En una sartén freímos unas cuantas lonchas de bacon cortadas en pedacitos (digamos unas 5) y cuando estén doradas y crujientes, las echamos sobre las migas. Batimos un par de huevos y en vez de sal le añadimos un chorreón de salsa de soja. Removemos bien y lo añadimos a las migas. En una sartén caliente con un poco aceite ponemos un par de dientes de ajo bien picaditos a dorar. Cuando cojan color, añadimos el contenido del bol, volvemos a remover para que se mezcle todo bien y procedemos como si fuera una tortilla de patatas. Dejamos que se nos cuaje por una cara (poco tiempo para que no se nos queme) y con ayuda de un plato, le damos la vuelta y dejamos cuajar por el otro lado. Si luego servimos cada ración con un par de pimientos verdes fritos por encima, la cosa nos queda para nota.

5 de marzo de 2009

CHOCOLATAS DE MANDARINA

Mandarinas con chocolateReceta de mandarinas con chocolate

Hacer un postre siempre suena a complicado. Una cosa como de mucha harina flotando por el aire, y sudoroso personal de brazos como jamones, en camiseta y amasando como locos. Y da pereza, y si tienes invitados dices, oye que lo traigan ellos, que para eso vienen a gorronear. Pero bueno, siempre hay una ocasión extraordinaria, un día que quieres marcarte una chulada y quedar bien con alguien especial. Pues nada, sin problema, tiramos de lata (de mandarina en almíbar en este caso) y asunto arreglado. Además, como todo el mundo sabe las latas son afrodisíacas. ¿Quién no ha conocido al típico pesado que, a base de insistir y de dar la lata y dar la lata, ha terminado consiguiendo sus objetivos amatorios? Es patético, pero es así. Y a mí no me preguntéis que soy cocinero, no psicólogo.

Ingredientes: 1 lata de mandarinas en almíbar, 1 envase de fondue de chocolate Nestlé para microondas, 1 bote de mermelada de naranja.

Preparación: calentamos el envase de la fondue al baño de María (el microondas y yo no nos llevamos bien, es más, no tengo, pero si lo tienes puedes usarlo tranquilamente. Si hay algo peor que un microondas es un talibán anti-microondas) hasta que el chocolate quede debidamente líquido. Escurrimos las mandarinas, las introducimos con cuidado en la fondue para que se bañen de chocolate, las sacamos y depositamos sobre un film plástico de esos de cocina. Astutamente las metemos en la nevera para que el chocolate vuelva a solidificarse y podamos manipularlas a gusto. En un plato extendemos una capa fina de mermelada de naranja y cuando los gajos de mandarina estén fríos, los despegamos cuidadosamente del plástico y los vamos poniendo por encima. Sólo queda adornar con una hojilla de menta o de albahaca, y a triunfar.
.
.
Related Posts with Thumbnails