24 de mayo de 2009

ESCUETAS DE POLLO


100 gramos. Cien malditos gramos. Eso dice que has adelgazado la báscula cornúpeta y bocazas que tienes bajo tus pies. Después de tres semanas de régimen tiránico y opresor, en los que la única grasa que hemos visto ha sido la del “3 en 1” que le ponemos a la puerta de la nevera, que se está oxidando de no abrirla, es una cantidad bastante deprimente. ¿Vamos a desmoralizarnos por eso y a tirar la toalla? (en realidad la toalla ya la habíamos tirado hace un rato, cuando nos estábamos pesando, convencidos de que era su peso el que inflaba el nuestro) Nada de eso. En la línea de platos no hipercalóricos que venimos manteniendo últimamente, tengo el placer de presentaros estas escuetas de pollo, una receta rica y moderada, que yo he acompañado con unas patatas de bote que, si os ha dado por el talibanismo nutricional, podéis sustituir por vuestros hierbajos favoritos. O por un bocadillo de panceta que, a estas alturas, es lo que nos va pidiendo ya el cuerpo.

Ingredientes: 1 pechuga de pollo, leche, 1 limón, 1 bote de cristal de patatas, 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, aceite de oliva y sal.

Preparación: cortamos la pechuga en filetillos finos y los ponemos en un plato hondo. Cubrimos con leche y el zumo de medio limón y lo dejamos macerando una horita. Cuando llegue la hora de comer, lavamos unas cuantas patatas de bote y las cortamos en rodajas. Ponemos un poco de aceite en una sartén y le damos una vuelta a las patatas para que cojan un poco de color. Añadimos el bote de cebolla frita, un poco de sal y removemos bien. Cuando lo veamos con color, lo ponemos en un plato a modo de cama para nuestro pollo. Es el turno de freír los filetillos. Nuevamente ponemos un poco de aceite (poco) y vamos haciendo el pollo con cuidado. Al principio soltará la leche y tendrá un aspecto sospechoso, pero esta enseguida se evaporará y los filetillos comenzarán a coger un aspecto tostado de lo más apetecible. Hay que estar atento para que no se nos quemen. Los ponemos sobre las patatas con un poco de sal y listo.

Íntima confesión: como sale en la foto y no voy a ponerme a borrarla con el photoshop, he de reconocer que le puse también una alcachofa que andaba perdida por la nevera, salteándola al principio con las patatas. Si vuestra religión dietética os lo permite, merece la pena.

17 de mayo de 2009

BARBATESA


Qué bonita, qué redonda, qué puñetas, qué bonita es mi hamburguesa. Eso me digo ahora, claro. Pero cuando las buenas y caritativas gentes de conservas Isabel, a raíz de la publicación de mi receta de "Atún vacío", tuvieron a bien enviarme una cestilla con una variedad de productos suyos, confieso que la miré con desconfianza. Una hamburguesa de atún, sin carnaza, no grasienta y encima precocinada no invitaba más que a la sospecha. Pero hete aquí que el destino plantó en mis dominios una banda de adolescentes hambrientos de lo más peligrosos y decidí convertirlos en mis particulares conejillos de indias (así aprenderían a no ponerme 36 veces seguidas el disco de Lady Gaga). Preparé las hamburguesas en plan tradicional y las planté delante de sus granulientas narices. Al principio hubo alborozo, mas luego, al descubrir que no eran de carne, recelo (con lo cual saqué mi primera conclusión: adolescentes sí, pero no gilipuertas). Finalmente les venció el hambre y decidieron que no hay nada que no sea deglutible bien empapado de ketchup y mostaza. Y fue un éxito. Total. Tanto que no resistí la tentación de prepararme una yo mismo. Demonios, aquella herética hamburguesa de atún estaba rica de cojones. Y de repente lo vi claro. Si Hamburgo (más concretamente su puerto) dio nombre a la hamburguesa de carne, sólo había un puerto pinturero y molón que pudiera dar nombre a la de atún: Barbate. Había nacido la barbatesa.

Ingredientes: 1 paquete de hamburguesas de atún “Abrir y listo” de Isabel, pan de hamburguesa, 2 lonchas de bacon, tomate, lechuga, cebolla, aceite, ketchup y mostaza.
.
Preparación: cortamos las dos lonchas de bacon por la mitad y las hacemos en una sartén hasta que estén doradas y crujientes. Abrimos el paquete de hamburguesas (vienen dos) y ponemos una en la sartén con un poco de aceite, hasta que se nos haga por ambas caras (lo que será muy rápido). Calentamos un poco el pan en la tostadora, ponemos lechuga, tomate y cebolla al gusto y plantificamos encima nuestra hamburguesa, rematada gloriosamente con el bacon tostadillo (sino tanta comida sana de golpe puede causar un grave shock en estómagos no acostumbrados). Chorreoncillo de mostaza y ketchup, y barbatesa completada con éxito.

2 de mayo de 2009

FAMÉLICAS DE SALMÓN


Antes de que la gripe porcina (a la que ahora han bautizado como gripe A, un nombre mucho más de coche que de enfermedad. A saber: me he comprado un Gripe A con dirección asistida, 150 caballos y GPS de serie. Suena estupendo, dan ganas de tener una)... repito, antes de que la gripe porcina nos llene el cuerpo de virus mutantes y nos dé un sabediós de magnitud desconocida, he decidido limpiar mi conciencia y poner mis asuntos espirituales en orden. Así pues, contrito, cariacontecido y bastante arrepentido por la sucesión de recetas obesizantes a que últimamente os he sometido de forma tan irresponsable como pertinaz, corro raudo a enmendar mi error. Y lo hago con estas “Famélicas de salmón”, notablemente menos calóricas que las recetas anteriores pero que, no obstante, son un rico refrigerio. Monacal pero rico. Adiós azúcares, hasta siempre amadas calorías, hasta la vista hidratos de carbono. Va a ser un verano jodidamente largo.

Ingredientes: 1 sobre de salmón ahumado (Carrefour en este caso), 1 puerro, 1 envase de crema de queso de cabra President, aceite y sal.

Preparación: lavamos bien el puerro, lo partimos y lo cortamos en tiras finitas (en juliana, vamos). Ponemos un poco de aceite en la sartén y lo salteamos hasta que coja color, pero manteniendo una textura crujiente, con un poco de sal. Lo escurrimos bien y lo ponemos en un plato, donde lo mezclamos con un poco de crema de queso de cabra. Extendemos las lonchas de salmón, las rellenamos con la verdurilla y las enrollamos haciendo una especie de rollitos curiosones. Sólo queda ponerlos en un plato y adornarlos con un poco de nuestra salsa favorita.
Related Posts with Thumbnails