23 de agosto de 2009

AVE (Arroz Veraniego Exótico)

arroz veraniego exotico
El veranito y el arroz. Qué entrañable pareja. Pocas cosas apetecen más, después de un día de playa o piscina que una duchita para quitarnos la sal, el cloro (y lo que fuera eso calentito que hemos sentido al nadar cerca de un niño) y zamparnos un buen plato de arroz con gambas. Porque un arroz veraniego debe tener gambas. Luego verduras y toda las zarandajas acompañantes que quieras. Pero ¿un arroz estival sin gambas? Eso será comida para perros, un engañaenfermos, una terapia para estómagos resentidos, un consuelo para la venganza de Moctezuma, pero no un arroz veraniego en condiciones, no señor. Además las gambas deben tener una proporción justa y razonable en nuestro plato. Decía el emperador chino Chen-Nung (2.700 a.c) que la relación armónica, según el Tao, es de una gamba por grano de arroz. Los emperadores chinos siempre han tenido una cierta tendencia hacia la desmesura (véanse la muralla China y las uñarracas de Fu Manchú) pero no obstante es una referencia histórica no desdeñable. En cualquier caso mucho mejor que la de algunos chiringuitos, cuya proporción de gambas en el plato es la de las que se va a comer el dueño a nuestra salud, por vendernos a precios de marisco un arroz viudo teñido de amarillo, adornado con bigotes de crustáceo y chirlas vacías. Lo pilla Cheng-Nung y me lo capa. Al cero.

Ingredientes: 2 vasitos de arroz para microondas, ½ calabacín, 1 puerro, 2 dientes de ajo, 12 gambas (congeladas, por supuesto), 1 bote de salsa Tika Masala, salsa de tomate, curry en polvo, aceite y sal.
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Preparación: ponemos el ajo picado en una sartén con un poco de aceite caliente, dejamos que coja un poquito de color y añadimos el calabacín y el puerro cortado en tiras. Le damos unas vueltas (que quede con color pero crujientito) y añadimos un par de cucharadas de tomate frito (o crudo triturado). Dejamos que se haga un poco, abrimos en hueco entre las verduras y añadimos las gambas peladas y crudas. Cuando se doren un poco, espolvoreamos con curry, le ponemos sal, mezclamos bien y agregamos el arroz, previamente descompactado para que nos quede suelto. Ahora todo es cuestión de ir removiendo para que el arroz se empape bien del sabor de las gambas y la verdura, y adquiera una consistencia adecuada, lo que sucederá en tres o cuatro minutos. Servimos en el plato y adornamos con una cucharada de salsa Tika Masala. Un arroz rico, exótico como de por ahí lejos y rápido de hacer como el tren que le da nombre.

13 de agosto de 2009

PASTA PURA


Con tanta corrupción como hay, tienes pasta en la mano y la miras con prevención. Da como cosa. Que estás tú tan tranquilo poniendo un puchero a hervir y va de repente y te aparece por ahí el Bigotes o uno de esos con nombre de raterillo de salón de billares de los setenta, te regalan un traje y te metes en un lío. Así que andaba yo con mis raviolis rellenos de tomate y mozarella un tanto indeciso, porque no quiero que se me descarríen. ¿Cómo los preparo? Les pones carne y se te malean, los sirves con gambas y se te crecen con el marisco y acaban pidiendo unas chavalas por teléfono para celebrarlo en plan orgiástico y sicalíptico. Y no quería yo eso. Pero de repente, entre los vapores del agua hervida, tan purificantes ellos (aunque puede que influya también que creo que tengo un pequeño escape de gas y coloca un poco) lo he visto claro. Estos raviolis, para andar derechos, lo que necesitan es un poco de austeridad. Los hago con tomate natural y acompañados de ajos para que luego huelan y no me liguen con señoras descarriadas y se acabó. Pasta pura, pasta santa, pasta inmaculada. Será lo mejor. Por si acaso, además, los he hervido con agua bendita. Una vez en el plato los raviolis estaban tan agradecidos que han intentado regalarme un bolso, pero les he mirado con mala cara.

Ingredientes: 1 paquete de pasta Gran Ripieno Rana de tomate y mozarella , 1 bote de Tumaca Cidacos, 8 dientes de ajo, aceite de oliva, sal y orégano.

Preparación: la verdad es que cuando tienes una buena pasta fresca (sección refrigerados del súper) no merece la pena complicarse la vida. Así que ponemos abundante agua a hervir con un puñado de sal gruesa. Cuando lo haga añadimos la pasta y la hacemos según las instrucciones del envase (o un poquito más). En cualquier caso sin pasarnos que se nos puede salir el relleno. Mientras hierve, ponemos aceite en una sartén con el fuego suave y le echamos unos dientes de ajo, con piel y todo, para que se nos confiten. Por otro lado, en un vaso mismo, ponemos abundante orégano molido y un poco de nuestro mejor aceite de oliva. Escurrimos bien los raviolis, emplatamos, los cubrimos con un par de cucharadas generosas del Tumaca (que es tomate natural preparado para las tostadas del desayuno), un poco de sal gruesa, los ajos confitados bien escurridos de aceite y regamos el invento con nuestro aceite con orégano.

6 de agosto de 2009

CHULETA A LO ITALIANO


Me escribe un contrito lector y me cuenta: “querido Falsarius, cuando llego a casa por las noches y abro la nevera, lo único que suelo encontrar dentro es una triste chuleta de Sajonia, producto cárnico al que por alguna extraña razón mis hijos no son aficionados y sobrevive incólume a sus bárbaras rapiñas neveriles. No es que le haga ascos a la chuleta, pero verla allí día tras día como único alimento, en el páramo blanco y desierto de mi nevera me está creando una cierta desazón. ¿Qué puedo hacer?” Querido lector, si sus hijos ya son demasiado mayores como para ingresarlos en la inclusa o abandonarlos en una cestita a la puerta de un convento, ármese de paciencia y utilice mi método. Yo cuando preveo que voy a tener un rato triste o un momento difícil siempre me digo ¿qué haría Berlusconi en esta situación? Eso nunca falla. En su caso, ¿qué haría Berlusconi con una chuleta calva de esas de Sajonia? Y la respuesta surge de forma espontánea: acompañarla con un par de jovencitas. Este tipo es milagroso. Ya tenemos solución para su problema. Hacemos la carne a la plancha y la servimos en compañía de una fritada de verduras de bote recién aparecida en el mercado (jovencita uno) y de una recién inventada receta de puré de patatas al pesto rojo (jovencita dos). Verá qué cambio. Y por cierto, esté atento a sus retoños. Si son oscuros, con plumas y largo pico, no son hijos, son buitres.

Ingredientes: 1 chuleta de Sajonia, 1 bote de fritada Cidacos, 1 bote de pesto rojo (hay varias marcas), 1 sobre de puré de patatas instantáneo, leche, aceite de oliva, sal.

Preparación: en un cazo ponemos a calentar 1 vaso de leche, con un poco de sal. Cuando vaya a hervir, le añadimos tres cucharadas de pesto rojo, removemos y al calentarse de nuevo lo retiramos del fuego y le vamos añadiendo copos de puré hasta que nos quede con la consistencia adecuada (sé que me repito, pero mejor liviano y vaporoso que mazacote). Ponemos la sartén al fuego y con un hilo de aceite hacemos la chuleta a la plancha, con poco de sal gruesa, hasta que nos coja un color apetitoso. Ya sólo queda ponerla en un plato y acompañarla de un par de bolitas de “puré-pesto” (nuestro novedoso invento) y una generosa porción de la fritada de verduras, que le van a dar a nuestra chuleta un toque de lo más italiano. Y cuidado con lo italiano, que su Zara se llama Armani.
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