18 de septiembre de 2009

DESPEDIDA VERANIEGA DE ARROZ CON SETAS


Se acaba el verano y a los males propios de la situación (ese decidido e irrevocable “lo dejo todo y me quedo aquí en la playa de hippie, vendiendo pulseras y haciendo colgantes con escrotos de cangrejo” hasta que recuerdas que eres alérgico al marisco), se añade la pereza culinaria. ¿Para qué cocinar ya, si la vida no tiene sentido? Si pronto todo será gris, aburrido y con jefe. Pero bueno, no te dejes llevar por la desesperación (o sí, pero que no te quite el hambre) y mantengamos la calma. Saca los pies del agua, suelta el cubito y la pala a los que te aferras con angustia (que además no son tuyos, que se los has quitado a un niño despistado y ahora te mira con odio) y disponte a despedir el verano heroicamente. Como Aquiles ante Troya. Con un arroz con gambas. Sencillito de hacer, eso sí. Pero con setas, que nos recuerden que no todo es triste en invierno. Venga, que yo te paso la receta. Que sé que no es fácil asumir que esto se acaba, y ver perderse por el horizonte bandadas de muchachas melancólicas, que se pasaron el verano distantes y enfrascadas en sus libros, y ahora se van. Y arrepentirse, ya sin remedio, de no haberlas interrumpido, aunque fuera un momento, para decirles lo que sentías por ellas. Tan idiota como todos los años. Desde muy pequeño.

Ingredientes: 3 vasitos de arroz para microondas, 1 envase de salsa de setas “Fungi porcini” de la marca Rana (zona refrigerada, junto a la pasta fresca), 8 gambones, un par de dientes de ajo, sal, perejil y aceite de oliva. Opcionalmente, un poco de queso rico para rallar.

Preparación: en una sartén amplia ponemos los dientes de ajo picaditos a dorar un poco. Cuando empiecen a coger color, añadimos los gambones pelados y dejamos que se nos hagan también un poco, removiendo bien. Es el momento de añadir el arroz de los vasitos (previamente descompactado en un bol para que nos sea más fácil), ponerle un poco de sal y dejarlo 3 ó 4 minutos, removiendo adecuadamente, para que se haga todo por igual. Llegado este momento, agregamos la salsa de setas, mezclamos y lo dejamos otro par de minutos en la sartén removiendo bien. Finalmente, lo servimos en el plato, espolvoreamos con un poco de perejil y, si queremos, lo cubrimos con un poco de queso rallado rico y un hilillo de nuestro mejor aceite. El verano se va a acabar lo mismo, pero va a dejarte mucho mejor sabor de boca.

11 de septiembre de 2009

GUISO MARINERO DE PSICÓLOGO


Nos adentramos hoy en el proceloso mundo de la cocina tradicional. De la cocina “fondo de armario”, por así decirlo. Ésa que tenemos que tener siempre a mano como fija en nuestro repertorio culinario. Y yo comprendo que es duro. Que enfrentarse a estos guisos tan de toda la vida, y hacerlos y que queden ricos, es como darle un culetazo moral a tu madre y defenestrarla por el ventanuco de la cocina con su delantalcito y todo. Y eso te deja mal cuerpo, como un regusto culposo tirando a molesto. Pero es hora de ir superando ciertos traumas infantiles. Que ya vamos teniendo una edad. Los americanos para estas cosas son más despegados. Del tipo de hijo que dice “mamá, ducharte no va a servir para nada. Hueles porque llevas dos semanas muertas” (esta escena salía en el “montaje del director” de Psicosis, creo, aunque igual no). Eso un hijo español sería incapaz. Aquí a una madre muerta, aunque huela regular, se le hace como poco una película de Almodóvar. Eso es lo español y lo decente. Tan español y decente como este guiso tradicional y marinero que os preparado hoy sin culpabilidades absurdas, porque ya soy un adulto responsable, porque llevo firmemente y en solitario las riendas de mi vida y porque mamá se ha ido al bingo. Y vuelve tarde.
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Ingredientes: 1 paquete de chipirones encebollados “Abrir y listo” de Isabel, 4 ó 5 patatas, 1 lata de cebolla frita (o 1 cebolla natural picada, si se prefiere), 1 brick de caldo de pescado, 4 dientes de ajo, aceite de oliva, sal, 1 hoja de laurel y pimentón.
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Preparación: ponemos los cuatro dientes de ajo enteros, aplastados un poco con el puño, en una cacerola con un chorreón de aceite, cuando esté caliente. Los dejamos dorar un poco y añadimos el contenido de la lata de cebolla. Añadimos las patatas peladas y troceadas (cascándolas un poco al romper, que luego queda más hilado el guiso), removemos bien, le añadimos un poco de sal, la hoja de laurel y dejamos que nos cojan colorcillo. Es el momento de ponerle un poco de pimentón (en mi caso, picante que le da un toquecillo exquisito, pero puede ser del normal tranquilamente) y agregar el caldo (no demasiado, para que luego quede espesote que está más rico). Cuando estén cocidas las patatas (unos quince minutos o cuando veáis que están blanditas) añadimos el contenido del paquete de chipirones, removemos bien y dejamos hacer a fuego flojito durante un par de minutos. Mamá estaría orgullosa. Picajosilla, pero orgullosa.

1 de septiembre de 2009

TORTAS ANTITABACO


Dicen que fumar es malo. Y posiblemente sea verdad. Aunque también dicen que es verdad que el Hombre fue a la luna y cosas raras de esas, así que vaya usted a saber. La cosa es que los fumadores por lo menos, en estos tiempos de incertidumbre, saben de lo que van a morir (o lo que los va a matar), que no es poca cosa. Yo tengo un método muy eficaz para no fumar. Es comer. Tú te pasas el día comiendo sin parar y no echas de menos el cigarrito. No faltarán pesimistas patológicos, de esos que ven siempre la botella medio vacía (aunque se la hayan bebido ellos y de gorra), que dirán que puede tener efectos perniciosos, como reventar y cosas así. Pero si nos ponemos en ese plan, acabas no creyéndote ni que la crisis vaya a acabar el año que viene, y eso es derrotismo. Y puestos a combatir el nefando vicio del tabaco comiendo, nada mejor que un postrecito. Oye, ya que es por la salud, casi un tratamiento medicinal, una urgencia médica, que esté rico. Como estas tortas. ¿Qué que hago yo en pleno verano pensando en postres malévolos en vez de en ensaladas gráciles e ingrávidas ellas como pompas de jabón (y aproximadamente igual de apetitosas)? Pues no sé. Yo creo que estoy mal hecho y que a mí en la fábrica, en vez de ABS o algo así molón, me pusieron hambre acondicionada de serie. Un error muy gordo.

Ingredientes: 1 paquete de tocinillos de cielo Royal, 1 paquete de tortas de Alcázar o similar, 1 bote de cristal pequeño de leche evaporada Ideal, mermelada de fresas la Vieja Fábrica.
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Preparación: Ponemos un plato llano con Albal por encima, un plato hondo con la leche evaporada Ideal y los dejamos preparados. En un cazo ponemos el contenido del postre Royal y 300 cl. de agua. Removemos para que se deshaga bien y lo calentamos a fuego suave y dando vueltas hasta que hierva. Lo dejamos un minuto y listo. Mojamos una torta de Alcázar en la leche evaporada, la ponemos en el plato llano sobre el Albal (al que daremos un poco de forma de molde) y le ponemos tocinillo por encima. Otra torta y más tocinillo, y rematamos con una tercera, cubriendo con más postre líquido. Plegamos un poco el Albal sobre los laterales de las tortas para compactar el tocinillo que haya escurrido, y a la nevera a enfriar. Antes de servir, podemos cubrir la parte superior con mermelada de fresa fresquita.
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