2 de marzo de 2010

PATATAS CON CHORIZO A LO EINSTEIN

patatas con chorizo
Posiblemente, entre otras cosas inconfesables, padezco “patatofilia”, esto es, un amor desenfrenado por las patatas. Me gustan fritas, me gustan cocidas, me gustan asadas, me gustan a lo pobre, me gustan en tortilla, me gustan en los guisos y en puré, y me parecen guapas hasta en la tierra, que ya es gustar. Uno dice “patata” y se le desabrocha un botón el alma, se le descalza el hambre y le trisca libre y regalona, con el michelín saltarín y al despiporre, por los campos gozosos de la comida. Quiero patatas. Soy el hombre del saco de las patatas, el patatillo valiente, el patatagato con botas, el niño patata que no quería crecer (el Peter Patatán ese), Patateitor y el Aureliano Patata de cien años de patateidad. Hoy me zampo unas patatas con chorizo, me digo ya ilusionado, casi febril, y corro a la neverilla como un niño en busca de los regalos de reyes. Y llego allí y me digo, serán cabrones sus majestades. Que los exilien, que los abdiquen, que me los guillotinen por lo menos. ¡No hay patatas! ¿Y qué guiso de papas hago yo sin tubérculos? Pero es sólo un momento. El impostor que llevo dentro corre presto en mi ayuda, les devuelve muy fino la cabeza cortada a los Reyes Magos (con cuidado de no equivocarse, que muy reyes y muy magos, pero los blancos no quieren la cabeza del negro ni de coña) y me guía una vez más de la mano por el camino de la cordura y el hambre satisfecha. ¿Y cómo se hacen una patatas con chorizo sin patatas? ¿Milagro? ¿Magia? ¿Pacto con el diablo? No, ignorantes supersticiosos. Con un sobrecillo de puré de patatas instantáneo. Pura ciencia.
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Ingredientes: 1 sobre de puré de patatas instantáneo, 1 brick de caldo de jamón Aneto, 1 lata de cebolla frita, 1 pequeña lata de pimiento morrón, 1 diente de ajo, chorizo, pimentón, aceite de oliva y sal
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Preparación para una ración: en una cazuela ponemos un poco de aceite y el ajo picadito. Cuando comience a dorarse añadimos el contenido de la lata de cebolla frita y seis rodajas finas de chorizo. Removemos y cuando coja colorcillo, le ponemos una pizca de sal, un poco de pimiento morrón cortado en tiras pequeñas (poco, que si no tiene mucha presencia y se hace pesado. Si no te gusta el pimiento rojo, puedes ponerle un poco de pimiento verde a la vez que la cebolla) y un poco de pimentón (picante en mi caso, que me envicia). Mezclas bien y añades dos vasos grandes de agua (o un poco más) del caldo de jamón (o del que tengas). Lo dejas hervir un par de minutos, retiras del fuego y agregas el puré hasta que este novedoso guiso del siglo XXI, nuestras peculiares patatas con chorizo, queden adecuadamente hiladas, con consistencia de puré suave. Por resumir E=mc2.
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