23 de mayo de 2010

VENTRESCA DE ATÚN OPTIMISTA (y de lata)

ventresca de atun
Receta de ventresca de atún

Me había levantado con uno de esos espíritus optimistas con los que a veces nos sorprende la vida. Un despertar de esos en plan “hagamos de cada nuevo día una fiesta”. Como si fuéramos el alto ejecutivo de un banco con un contrato blindado y millones de euros esperándonos en la jubilación. Alegría. Al desparrame. El problema es que yo no soy banquero y claro, así la cosa pierde mucho, porque un rápido vistazo a mi despensa me hizo constatar que mi vida de lujo y desenfreno iba a tener que apoyarse, en el terreno gastronómico, en una latilla de ventresca de atún (muy rica, pero una solitaria latilla al fin y al cabo) y lechuga. Hombre, así de entrada, como para una bacanal romana parecía que la cosa no daba la talla. Pero qué loco y ciego es el optimismo infundado. Y lo más cachondo es que a veces funciona. Porque al final, a base de darle vueltas, me acabé haciendo una receta de lo más apañada y comí como dios. Como un dios pobre, como un dios griego de esos que andan en la cola del paro en Diosilandia, pero como dios al fin y al cabo.
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Ingredientes: 1 lata de ventresca de bonito (en este caso de la marca Serrats, una pequeña empresa que hace conservas muy ricas), preparado para rebozar sin huevo (tipo Rebocina Royal), 1 paquete de lechuga gourmet (de la de abrir y servir), 1 cerveza, 2 dientes de ajo, aceite de oliva, vinagre y sal.
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Preparación: vamos a empezar picando finitos los dos dientes de ajo (si no te gusta el ajo, pasando) y los ponemos en un vaso con el aceite rico que pensáramos utilizar para aliñar la lechuga, el vinagre y un poco de sal gruesa. Removemos bien y reservamos. En un plato hondo ponemos tres cucharadas de nuestro preparado para remozar sin huevo y, en lugar de con agua, como indica el envase, lo mezclamos con cerveza, hasta conseguir una crema líquida pero consistente. Escurrimos el atún de nuestra lata de ventresca, lo separamos en partes (viene como en láminas, así que es fácil) y lo pasamos por el preparado para rebozar. Ponemos abundante aceite a calentar y freímos en él nuestras piezas de ventresca rebozadas. Las reservamos en un plato con papel de cocina, para que pierdan el exceso de aceite. Aliñamos la lechuga con nuestro preparado de ajo y aceite y un poco más de sal, removemos bien y la ponemos en un plato, con las ventrescas de atún rebozadas (y optimistas), por encima. Un plato de lo más veraniego, de mucho lucimiento y elegante prestancia.
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