18 de junio de 2010

SALCHICHAS CON VERDURAS

Salchichas con verduras
Salchichas con verduras

Las verduras, así conceptualmente hablando, están bien. Son, digamos, filosóficamente correctas. Yo las veo en el súper y me atraen irremediablemente con sus colorcillos brillantes y sus promesas de salud y bienestar. Son como las sirenas de Ulises, apartándome de mi destino en Latitaca, pero como los carritos no tienen mástil, no puedo atarme a él para no ceder al embrujo de sus cantos, y acabo comprándolas. Pero luego está el gen “chicha”, una extraña peculiaridad genética que hace que los hombres, enfrentados a un plato de verduras, nos preguntemos inevitablemente ¿y dónde está la chicha? Y por chicha me refiero a jamón (en taquitos o en lascas), un huevo (o dos), o al menos unos pedazos de bonito. La verdura así desnuda, se nos queda un poco desangelada (debe ser la única cosa femenina desnuda que no nos llame la atención, sino habría revistas de verduras desnudas, fijo) y nos provoca una cierta melancolía. Y eso sí que no, que están las cosas como para depresiones innecesarias. Así que a mis verduras les he puesto un chute generoso de proteínas. Unas ricas salchichas, que no sólo están ricas, si no que, si lo piensas bien, le dan a la receta un indudable toque freudiano.
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Ingredientes: 1 paquete Baby Fresh de verduras preparadas “Sofrito” (incluye calabacín, zanahoria, puerro, pimiento...todo cortadito y preparado para abrir y usar), 1 paquete de salchichas (las mías Oscar Mayer, tamaño Jumbo), salsa de soja, romero, tomillo, orégano (o tus hierbas favoritas), dos dientes de ajo y aceite de oliva.
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Preparación: en una sartén ponemos un par de cucharadas de aceite y un par de dientes de ajo picados a dorar. Cuando empiecen a coger un poco de color, añadimos el contenido del paquete de salchichas troceadas y les damos un par de vueltas para que se nos pongan guapetonas. Cuando se doren un poco, añadimos nuestras verduras y con el fuego alegre, y removiendo bien, dejamos que se vayan haciendo. No mucho, la gracia es que queden hechas pero enterillas y crujientes. Aprovechamos para espolvorearlas con el romero, el orégano y el tomillo que les va a dar un toquecillo curioso. Rematamos la faena con un chorreón generoso de salsa de soja. Removemos bien y al plato.
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