27 de julio de 2010

ARROZ CON CALLOS (receta del risotto castizo)

arroz con callosReceta de arroz con callos

Iba yo camino de la cocina a hacerme un risotto, feliz y contento por la llegada de ese verano que tanto añoré durante el largo, pelmazo y lluvioso invierno, cuando me he visto en el espejo, con mi nariz de plástico y mis gafas postizas, y me he dicho. ¿Un risotto, Falsarius? Te estás volviendo un pijo. Ostras, exclamé (la verdad es que lo que exclamé fue “lamelibranquios”, y eso acabó de preocuparme) ¿será verdad? ¿Pijo yo? Maldición. ¿Voy a volverme la Carmen Lomana de los cocineros de Internet? ¿Voy a acabar como esos pijocineros, que ven una lata de tomate frito en su cocina y les sale un sarpullido? No fastidies. Qué mal rollo. Y sin embargo, yo quiero un risotto, me decía a mi mismo caprichosillo, lleno de contradicciones morales de esas malas que desasosiegan el espíritu. Y de repente, he visto una lata y la luz se ha hecho (y como no llevaba las Ray-Ban puestas, pues oye, un deslumbre súpermolesto). Porque la lata era de callos a la madrileña. Estaba salvado. ¿Hay algo más castizo, más popular y callejero que una lata de callos? Con un risotto así nadie puede llamarte pijo. Pueden llamarte otras muchas cosas, pero no pijo. Gordo, por ejemplo. ¿Gordo yo..? Maldición.

Ingredientes: 2 vasitos de arroz Redondo Brillante, 1 lata de callos a la madrileña, 1 bote de tomate triturado de esos preparados para hacer tumaca (o medio tomate natural rallado) 1 lata pequeña de cebolla frita, 2 dientes de ajo, pimentón picante, aceite de oliva, romero, un pelín de mantequilla y sal.

Preparación: en una sartén amplia con un poco de aceite, ponemos los dos dientes de ajo a sofreír. Cuando cojan color, añadimos el contenido de la lata de cebolla frita. Dejamos que se haga un poco y añadimos una puntita de pimentón picante, dos cucharadas de nuestro tomate y sal. Removemos bien y lo tenemos haciéndose un minutillo. Agregamos el contenido de la lata de callos (a la que previamente hemos quitado la grasilla compacta que se acumula en la parte superior, en evitación de michelines innecesarios), medio vaso de los de vino de agua (o caldo, si tienes a mano) y dejamos que se caliente bien. Cuando hierva, añadimos los dos vasitos de arroz, previamente descompactados para que quede suelto, y removemos. Y vamos a seguir removiendo durante dos o tres minutos, hasta que adquiera esa textura tan típica del risotto (jugoso, pero prácticamente sin caldo) que es la que buscamos. Retiramos del fuego, añadimos una bolita de mantequilla, removemos cuidadosamente hasta que se deshaga y servimos con un poco de romero espolvoreado. Un arroz con callos (o risotto castizo) que es un pequeño manjar.
.
En vídeo AQUÍ
Publicar un comentario en la entrada
Related Posts with Thumbnails