4 de octubre de 2010

HELADO DE TOMATE CON ANCHOA (pincho moralizante)

Helado de tomate
Receta de helado de tomate

Estoy un poco cabreado con Internet. Últimamente no me llegan al correo más que mensajes en plan, “Sr. Falsarius, olvídese de la impotencia” o esos de “basta de complejos por tener un miembro pequeño”, o peor aún “no volverás a dejar a tu pareja insatisfecha en la cama”, dando por hecho más cosas de las recomendables (especialmente si eres ordenador, con lo propensos que son los pobres a caerse por las ventanas), y ofreciéndome mucho Viagra por toda solución. Eso por no contar los de crecepelos milagrosos y los que me ofrecen soluciones para crecer. Está muy bien eso de empezar el día frente a un aparato que, muy sutilmente, eso sí, te llama impotente, calvo y bajito. Qué desagradable. Por lo menos yo no me paso el día cogiendo virus, le digo a veces en plan sarcástico, pero luego pienso que hubiera sido mejor ignorarle, porque empezar el día oyéndote hablar con un ordenador tampoco es de esas cosas que le suban a uno la moral. Un amigo empezó así y ahora le compra lencería a medida al disco duro y está buscando alguien que los case en Silicon Valley. Deja, qué lío. En estos días que empiezan torciéndose, lo mejor es darse un buen homenaje gastronómico como el de este helado de tomate. Vale lo de impotente, calvo y bajito, pero lo que nunca podrán llamarme es flaco.

Ingredientes: 1 bote de mermelada de tomate, 1 bote pequeño de Tumaca (el preparado de tomate para el pan del desayuno, aunque valdría tomate natural rallado también), 1 brick pequeño de nata líquida, 1 lata de anchoas, albahaca fresca, aceite de oliva.

Preparación: en una cubitera de las que usamos para el hielo, llenamos el espacio de cuatro cubitos con mermelada de tomate, y el de otros dos con tomate preparado Tumaca (que puede ser también, tomate natural rallado) y lo dejamos congelar. El día que queremos hacer el pincho, sacamos los cubitos y los ponemos en un vaso de batir o nuestro recipiente favorito. Le añadimos un poco de nata, un hilito de aceite de oliva virgen extra y unas hojillas de albahaca picadas. Cogemos la minipimer y lo batimos todo bien. Ponemos una bolita del helado resultante en un platito pequeño (si tenemos una cuchara de esas para presentar tapas que hay ahora, pues más chulo todavía), le ponemos una anchoa por encima, adornamos con un poco de albahaca picada y lo comemos todo junto. Una mezcla entre dulce y salado de lo más refrescante y resultona.

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