8 de noviembre de 2010

PATATAS VATICANAS (también llamadas "Papatas")

patatas de bote a la boloñesaReceta de patatas de bote a la boloñesa

Lo típico. Llaman al telefonillo y es el Papa que viene a comer. Hombre, no pasa mucho, pero ahora que ha estado en España, podía haber pasado fácilmente. Va por ahí con el papamóvil, le entra un hambre repentina y te lo suben a tu casa a comer de urgencias. Y, claro, tú que no tenías nada preparado, quedas fatal. Que no, Santidad, que es que estoy a régimen y por eso le saco unas acelgas. Pero los papas son muy quisquillosos y enseguida se quedan pensando que lo que eres es un roñica, que te has guardado los langostinos para comértelos solo. Por eso hay que estar preparado. Y no es tan difícil, porque, no te creas, yo los papas que he conocido eran de fácil conformar y solían preferir las comidas caseras. Y aquí aprovecho para desmentir ese rumor que corre por Internet. Aunque yo trabajara en Roma en aquella época, no es verdad que la última cena de Juan Pablo I, fuera una receta mía. Es más, ni siquiera está claro que muriera envenenado. En fin, yo para don Benedicto, si se os presenta en casa, he pensado en una receta sencilla. Lleva patatas, un toque italiano de salsa boloñesa, por lo de que vive en Roma y estará acostumbrado, y unas salchichas que le recuerden a su Alemania natal. Unas Patatas Vaticanas (o “Papatas”) que os harán quedar como dios. Y así se hace la ilusión de que es su jefe el que le ha invitado a comer.
Ingredientes: 1 bote de patatas de los de cristal, 1 paquete salchichas, 1 bote de salsa boloñesa, queso rallado, 1 diente de ajo, media cebolla, pimentón picante, sal, aceite de oliva virgen extra y orégano.

Preparación: en una sartén con un poco de aceite ponemos el diente de ajo y la cebolla, bien picaditos, a pochar. Mientras se doran, abrimos el bote de patatas, las lavamos bajo el grifo y las escurrimos bien. Cuando el sofrito esté doradillo le añadimos las salchichas troceadas y las patatas (enteras si no son muy grandes, que no suelen serlo), dejando que nos cojan también color al fuego, con un poco de sal por encima. Cuando estén a nuestro gusto, le ponemos un poco de pimentón picante, removemos y añadimos el contenido del bote de salsa boloñesa y un poco de orégano. Removemos bien. Tapamos y dejamos que se haga a fuego lento dos o tres minutos (aquí sería más adecuado decir el tiempo en padrenuestros, como se hacía antes, pero no me ha dado tiempo a calcularlo). Lo ponemos todo en una fuente de las que aguantan el calor, lo cubrimos de queso rallado y lo metemos dos minutos a gratinar en el horno. Lo justo para que el queso se funda, y servimos humeantes, con un poco de orégano por encima.

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