13 de diciembre de 2010

JAMÓN GLASEADO (de poco coste y mucho lucimiento)

jamon glaseado
Receta de jamón glaseado

El otro día me contaba un niño que, antes, cuando a su hermano mayor se le caía un diente, lo ponía debajo de la almohada y el ratoncito Pérez le traía 5 euros, pero que ahora, cuando lo hace él, lo que le trae son unos calcetines de Carrefour para el cole. Me lo contaba muy enfadado y mientras la madre, roja como un tomate, intentaba llevárselo. No quise decirle nada, pero tal y como están las cosas, los niños pueden darse por contentos si el ratoncito Pérez, además de no dejarles nada y llevarse el diente, no aprovecha para robarles los brackets (el “aparato” que se decía antes). De todas formas, las palabras del niño me hicieron reflexionar y cuando he visto que para preparar la receta de hoy sólo tenía una latilla de jamón cocido, en vez de pensar que qué miseria, he pensado que no estaba tan mal. Que peor hubiera sido tener que preparar la receta con unos calcetines. Oye, y mano de santo. Imbuido de un optimismo casi insensato, me he encerrado con mi lata en la cocina y al cabo de un rato tenía una receta de lo más chula y aparente. Un jamón glaseado de escándalo, que es más de lo que tiene, por ejemplo, un premio Nobel si es disidente chino.

Ingredientes: 1 lata de jamón cocido (la mía grandecita, de las de medio kilo), miel, azúcar moreno, 1 copa de vino dulce (cream en este caso), pasas y mostaza.

Preparación: precalentamos el horno a 200 grados. En un bol ponemos 2 cucharadas de miel, 1 cucharada de azúcar moreno, media cucharada de mostaza y un chorreón de vino dulce (en mi caso era Cream) y removemos mezclándolo todo bien. Y ya que tenemos el vino en la mano, aprovechamos para poner unas cuantas pasas en un vaso, regarlas con otro poco de vino y dejarlas ahí macerando. Sacamos con cuidado el jamón de la lata, le hacemos unos cortes entrecruzados con forma de rombo en la parte superior, y lo ponemos en una fuente de cristal de las que sirven para el horno. Con una cuchara lo cubrimos bien con la mezcla de miel que teníamos preparada y lo metemos en el horno. Va a estar como en una media hora y es importante que de vez en cuando, y con ayuda de una cuchara, vayamos regando el jamón con el caldillo que va soltando. Cuando veamos que el jamón va cogiendo color, a los 20 minutos más o menos, le añadimos a la fuente las pasas que teníamos macerando, escurridas del vino. Que se hagan unos minutos y listo. Veréis que pinta. Yo lo he cortado en lonchas, servido con las pasas por encima y acompañado de un puré de manzana de bote (de Hero en este caso que es un poco acidillo en vez de dulzón), y oiga, un jamón glaseado como de Nochebuena.
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