22 de marzo de 2010

PISTO, PISTO GORGORISTO...

pisto con huevo
...dónde vas tú tan bonito? Como si te hubiera tocado a suertes. Con sus patatas fritas, su tomatillo, sus verduritas y su huevo. Una vuelta a los orígenes con todos los ingredientes que manchaban de churretones las camisas blancas de nuestra infancia, para solaz de nuestras abnegadas madres que así podían ser aún más abnegadas y volver con la cantinela de “necesitamos una lavadora nueva, Luis Mari” con justificada excusa. Visto así, no es que te comas un huevo con verduritas y tomate. Es que te comes tu pasado.
.
Ingredientes: 1 envase, lata o bote de pisto preparado (hay muchas marcas. Yo he utilizado uno de Campo Rico envasado al vacío, que se hace en Sevilla y sale muy bien. Tampoco está mal el de Hida), un par de patatas (por una vez, no de bote), 1 huevo, aceite y sal.
.
Preparación: se pelan las patatas y se cortan en lonchas como de medio centímetro de anchas, se fríen hasta que estén doraditas y se reservan sobre un papel absorbente para que suelten el aceite sobrante. Mientras lo hacen, se calienta el pisto con el fuego suave y removiendo para que no se pegue, que algunos de lata tienden a hacerlo. El resto es sencillo. Se hace en el plato una cama con las patatas fritas. Se extiende el pisto por encima y se remata con un huevo recién frito. Sal al gusto y a disfrutar.

Toque sibaritico-campestre: un poco de chorizo o de morcilla fritos acompañando a este plato, lo elevan ya a la categoría de leyenda. Y cómodo plato único. Qué hambre. Voy a hacerme uno.

14 de marzo de 2010

HERVIDO DE JUDÍAS VERDES APOCALÍPTICO

hervido de judias verdes
Cómo está la cosa. Entre los terremotos, los tsunamis y las inundaciones, que nos cuentan las noticias y las lluvias (glub-glub...) que tenemos por aquí, que estamos ya medio mutando en sardina, y un frío traicionero que se nos van a congelar los cristos en Semana Santa, no puede uno dejar de pensar en Apocalipsis y otros excesos de esos que amenazan al mundo. A poco que te pongas, enseguida te imaginas que los cuatro malignos jinetes están preparándose para arrasar el planeta. Aunque con eso de la crisis, en vez de a caballo (que queda muy como del Rocío o algo de eso de la jet-set), igual me vienen en el metro, que no están las cosas para derroches. Es más, sé de buena tinta que Dios anda también justito y le ha encargado al ángel Exterminador un Apocalipsis correcto, pero sin alardes. Oye, quítame los ángeles con las trompetas, que eso es música y luego la SGAE me cruje; y nada de fuegos de colorines por el cielo, que en pirotecnia se va una pasta y ahora con el cine en 3D, no impresionan nada, es más, queda como cutrecillo. Y los muertos, oye, tampoco se me tienen que levantar de las tumbas y levitar por los aires muy místicos y pomposos, en plan poltergeist. Con que se incorporen un poco, sentadillos mismo, me vale. Que no hace falta que sea un Apocalipsis por la iglesia. Con un Apocalipsis por lo civil, me apaño.

La cosa es que yo cada vez que preveo que toca Apocalipsis, lo que me hago es un hervidito de verduras. No parece gran cosa (igual era mejor un búnker o hacerse del Opus, yo qué sé) pero a mí me funciona. No sé qué tienen las verduritas, así nada más que cocidas, en su pura esencia, con aceitillo rico y un poquito de sal, que reconfortan el espíritu y te hacen sentirte seguro. Yo de los Apocalipsis que recuerdo, los mejores, los que me han pillado con un hervido. Dónde va a parar. Bueno, hubo uno que lo pasé muy bien en Benidorm, pero era yo muy joven y a ver quién se acuerda ya de eso.

Ingredientes: 1 bote de cristal de patatas, judías verdes, crema de queso de cabra President, 1 huevo, ajo, aceite de oliva y sal.
.
Preparación: no tengo yo mucha suerte con las judías verdes de bote o lata, quizás con la única excepción de las Gutarra en tiras que salen ricas, por eso esta vez utilizo judías verdes normales del súper. Así que las limpiamos, las troceamos y las ponemos a hervir en agua. Cuando veamos que están ya casi listas (más o menos enteritas, a nuestro gusto) añadimos las patatas del bote, escurridas de líquido, y las dejamos hervir un par de minutos para que se “desboticen”. Escurrimos y reservamos. En una sartén ponemos un poco de aceite y un par de dientes de ajo picados. Cuando cojan color, añadimos las judías y las patatas y lo mezclamos todo bien, rehogándolo un poco. Es el momento de añadirle la crema de queso y remover adecuadamente. Se pone en un plato y se adorna con una rodajilla de huevo duro. Por vicio.

2 de marzo de 2010

PATATAS CON CHORIZO A LO EINSTEIN

patatas con chorizo
Posiblemente, entre otras cosas inconfesables, padezco “patatofilia”, esto es, un amor desenfrenado por las patatas. Me gustan fritas, me gustan cocidas, me gustan asadas, me gustan a lo pobre, me gustan en tortilla, me gustan en los guisos y en puré, y me parecen guapas hasta en la tierra, que ya es gustar. Uno dice “patata” y se le desabrocha un botón el alma, se le descalza el hambre y le trisca libre y regalona, con el michelín saltarín y al despiporre, por los campos gozosos de la comida. Quiero patatas. Soy el hombre del saco de las patatas, el patatillo valiente, el patatagato con botas, el niño patata que no quería crecer (el Peter Patatán ese), Patateitor y el Aureliano Patata de cien años de patateidad. Hoy me zampo unas patatas con chorizo, me digo ya ilusionado, casi febril, y corro a la neverilla como un niño en busca de los regalos de reyes. Y llego allí y me digo, serán cabrones sus majestades. Que los exilien, que los abdiquen, que me los guillotinen por lo menos. ¡No hay patatas! ¿Y qué guiso de papas hago yo sin tubérculos? Pero es sólo un momento. El impostor que llevo dentro corre presto en mi ayuda, les devuelve muy fino la cabeza cortada a los Reyes Magos (con cuidado de no equivocarse, que muy reyes y muy magos, pero los blancos no quieren la cabeza del negro ni de coña) y me guía una vez más de la mano por el camino de la cordura y el hambre satisfecha. ¿Y cómo se hacen una patatas con chorizo sin patatas? ¿Milagro? ¿Magia? ¿Pacto con el diablo? No, ignorantes supersticiosos. Con un sobrecillo de puré de patatas instantáneo. Pura ciencia.
.
Ingredientes: 1 sobre de puré de patatas instantáneo, 1 brick de caldo de jamón Aneto, 1 lata de cebolla frita, 1 pequeña lata de pimiento morrón, 1 diente de ajo, chorizo, pimentón, aceite de oliva y sal
.
Preparación para una ración: en una cazuela ponemos un poco de aceite y el ajo picadito. Cuando comience a dorarse añadimos el contenido de la lata de cebolla frita y seis rodajas finas de chorizo. Removemos y cuando coja colorcillo, le ponemos una pizca de sal, un poco de pimiento morrón cortado en tiras pequeñas (poco, que si no tiene mucha presencia y se hace pesado. Si no te gusta el pimiento rojo, puedes ponerle un poco de pimiento verde a la vez que la cebolla) y un poco de pimentón (picante en mi caso, que me envicia). Mezclas bien y añades dos vasos grandes de agua (o un poco más) del caldo de jamón (o del que tengas). Lo dejas hervir un par de minutos, retiras del fuego y agregas el puré hasta que este novedoso guiso del siglo XXI quede adecuadamente hilado, con consistencia de puré suave. Por resumir E=mc2.
Related Posts with Thumbnails