28 de junio de 2010

CROQUETAS DE MORCILLA

croquetas de morcilla
Yo al súper voy como quién va a la jungla. Sólo me falta el salacof. Y machete, que tampoco llevo porque seguro que pita en la entrada y me da corte. Pero por lo demás, oye, tal que el Livingstone ese del África profunda. Y quien diga que en el súper no hay fieras es que nunca se ha enfrentado a una señora de una cierta edad (de las de almóndiga, cocreta, curasán y mondarina) armada con un carrito. Pero vamos, metáforas tarzanescas aparte, a mí lo que me encanta en el súper es investigar. Pasear sigiloso por los pasillos tras mi carrito, escudriñando el horizonte de estanterías en busca de presas. Qué felicidad. Sobre todo el día que alguno de esos productos, se planta ante ti como un duendecillo, como un gnomo de esos bajitos del bosque (que a veces pasa, incluso sin que hayas tomado nada raro) y te sugiere alguna rica receta impostora. Y eso es lo que me pasó la otra tarde. Un bote de mousse de morcilla con piñones (hasta el nombre lo tiene bonito) se plantó ante mí y me dijo: “Falsarius, construye un arca y mete en ella dos latas de cada especie...”. No, espera, eso fue otro día. Mejor lo dejamos. Oiga, unas croquetas muy ricas.

Ingredientes: 1 bote de mousse de morcilla Arancha, Rebocina Royal (o harina para rebozar sin huevo similar), 1 bote de tomate frito, aceite de oliva y sal.

Preparación: es tan fácil que da casi vergüenza contarlo. Preparamos la rebocina (o similar) según las instrucciones del paquete (tan fácil como mezclar con agua). Con dos cucharas le damos forma a la mousse de morcilla, tal cual la sacamos del bote, y la pasamos por la rebocina. Ponemos aceite a calentar y las freímos con cuidado hasta que se pongan doradillas, lo que ocurrirá con bastante rapidez. Las dejamos escurrir del exceso de aceite en un plato con papel absorbente y listo. Yo las he presentado sobre una capita de tomate frito, que mal, mal, no les ha venido.

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Nota posibilista: la gracia de esta receta es que no tiene por qué hacerse sólo con la morcilla esta. Hay el mercado un montón de mousses de lo más variopintas (de cangrejo, de salmón, de sobrasada, de espárragos...) que nos pueden valer perfectamente para hacer unas croquetas (o similar) de lo más sencillas y sugerentes. Todo es ponerse.

23 de junio de 2010

Falsarius Chef en...ARROZ CON CHIPIRONES "EVOLUTION"


Un film de serie negra (los chipirones son en su tinta) que nos descubre los inconfesables secretos de la cocina impostora. Una vez más, el arroz Brillante nos lo pone fácil.

22 de junio de 2010

ARROZ CON CHIPIRONES "EVOLUTION"


Llegas tarde a casa, empieza tu serie favorita pero quieres cenar. ¿Solución?, vasito de arroz con lata de chipirones. Vuelves a las tantas, de una juerga, te ha dado un colocón hambriento e incluso en tu estado alterado de conciencia, sabes que igual no es buena idea despertar a tu pareja para que te cocine algo. ¿Solución?, arroz y chipirones de lata. De qué apuros no nos habrá sacado tan elemental receta. El arroz con chipirones es como una madre, da la lata, pero qué hacer sin ella. Pero, ay, la duda metafísica siempre anida en nuestro interior. ¿Será mejorable tan práctica receta?¿Hay vida más allá del arroz con chipirones de microondas? Yo creo que sí. Para una ocasión de esas un poco más puestas, de mejor quedar, de compromisillo. Para eso días en que en lugar de esa ropa interior tan cómoda del Carrefour, con las gomillas vencidas por el uso, te has puesto la de Calvin Klein, puede serte de mucha utilidad esta receta. Digamos que es como el paso del arroz Chipicantropus, al Chipiromo Sapiens. Un arroz con chipirones “evolution”.

Ingredientes: 2 vasitos de arroz Redondo Brillante, 2 latas de chipirones en su tinta (ó 1 paquete de esos que vienen como en un sobre, para abrir y comer), 2 dientes de ajo, 1 bote de pesto rojo, 1 vasito de vino blanco, perejil, aceite y sal. Opcionalmente, un bote de alioli.
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Preparación: abrimos los vasitos de arroz y los descompactamos en un bol para que quede sueltecillo. Picamos el ajo y lo ponemos a dorar con un poco de aceite. Cuando empiece a coger color, añadimos un par de cucharadas (no muy llenas) del pesto rojo, que le va a dar un saborcillo muy especial. Añadimos el vino y dejamos que se evapore el alcohol. Añadimos los chipirones, partidos por la mitad (y escurriéndoles un poco el exceso de aceite, si son de lata). Añadimos el arroz, un poco de sal y lo dejamos que se haga durante dos minutos, removiendo adecuadamente. Un poco de alioli y a comer. Veréis qué diferencia. Otra cosa.

18 de junio de 2010

SALCHICHADA VERDURIL


Las verduras, así conceptualmente hablando, están bien. Son, digamos, filosóficamente correctas. Yo las veo en el súper y me atraen irremediablemente con sus colorcillos brillantes y sus promesas de salud y bienestar. Son como las sirenas de Ulises, apartándome de mi destino en Latitaca, pero como los carritos no tienen mástil, no puedo atarme a él para no ceder al embrujo de sus cantos, y acabo comprándolas. Pero luego está el gen “chicha”, una extraña peculiaridad genética que hace que los hombres, enfrentados a un plato de verduras, nos preguntemos inevitablemente ¿y dónde está la chicha? Y por chicha me refiero a jamón (en taquitos o en lascas), un huevo (o dos), o al menos unos pedazos de bonito. La verdura así desnuda, se nos queda un poco desangelada (debe ser la única cosa femenina desnuda que no nos llame la atención, sino habría revistas de verduras desnudas, fijo) y nos provoca una cierta melancolía. Y eso sí que no, que están las cosas como para depresiones innecesarias. Así que a mis verduras les he puesto un chute generoso de proteínas. Unas ricas salchichas, que no sólo están ricas, si no que, si lo piensas bien, le dan a la receta un indudable toque freudiano.
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Ingredientes: 1 paquete Baby Fresh de verduras preparadas “Sofrito” (incluye calabacín, zanahoria, puerro, pimiento...todo cortadito y preparado para abrir y usar), 1 paquete de salchichas (las mías Oscar Mayer, tamaño Jumbo), salsa de soja, romero, tomillo, orégano (o tus hierbas favoritas), dos dientes de ajo y aceite de oliva.
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Preparación: en una sartén ponemos un par de cucharadas de aceite y un par de dientes de ajo picados a dorar. Cuando empiecen a coger un poco de color, añadimos el contenido del paquete de salchichas troceadas y les damos un par de vueltas para que se nos pongan guapetonas. Cuando se doren un poco, añadimos nuestras verduras y con el fuego alegre, y removiendo bien, dejamos que se vayan haciendo. No mucho, la gracia es que queden hechas pero enterillas y crujientes. Aprovechamos para espolvorearlas con el romero, el orégano y el tomillo que les va a dar un toquecillo curioso. Rematamos la faena con un chorreón generoso de salsa de soja. Removemos bien y al plato.

17 de junio de 2010

FALSARIUS CHEF EN ANTENA 3

Oiga, una cosa curiosa, por si alguien está aburrido y tiene un rato que perder. Es la aparición de un servidor en el programa "Cámara de guardia: conectados" de Antena 3.

14 de junio de 2010

AND THE FALSARIUS BOOK GOES TO...

Pese a lo que sostenía el enigmático matemático moldavo Grigore Gheorghiu, "el azar es una víctima frente a la fuerza de nuestra voluntad", los dados han rodado y la suerte está echada. Para intentar no discriminar a nadie, incluí en el bombo (metafórico, que no soy Manolo) también los nombres de los que habíais dejado comentarios en los últimos post. Esto unido a los mil y pico registrados, me ha dado una lista de gente bastante numerosa entre la que, con aplicación de un programa generador de números aleatorios (yo soy así de friki), he sorteado los libros. Proceso, por cierto, bastante pelmazo, así que la próxima vez (si la hubiere, que hay mucha crisis) los doy a dedo y sanseacabó. En cualquier caso, los beneficiados son:

- Raquetuille
- El Pucherete de Mari
- Aderezade
- María (que como igual hay más, diré que es la que tiene una web de diseño gráfico)
- Anacleto

(Para que os pueda enviar el libro, los ganadores deberiais enviarme un email a falsarius@gmail.com, con una dirección y un nombre)

Así que lo dicho, muchas gracias a todos por estar ahí, y nos vemos en el comedor.

9 de junio de 2010

APFELSTRUDEL, APPEL STRUDEL (o como sea)

apfelstrudel
Tú tecleas "appel strudel" en el Google y te aparecen 487.000 entradas. Qué perezón. Al final va a ser más rápido cuando llamabas por teléfono a tía Epifania, que había estado, medio de emigrante, medio de exiliada, en Alemania y cocinaba como los ángeles (como los que cocinen bien, que seguro que hay ángeles que van todos los días a casa de la Virgen, santa Madre, con un tupper a ver qué pillan) y te dictaba la recetilla por teléfono en un momento. Bien es verdad que luego te intentaba convencer para que hicieras apostasía o envenenaras a algún obispo de los que iban a comer al restaurante en el que trabajabas (era un poco anticlerical) y la conversación se alargaba algo más. Pero aún así acababas antes. Pero vamos, que ya puestos, lo más práctico en estos casos es la cocina impostora. Te inventas la receta y se acabó. Y sorprendentemente a veces, como en esta ocasión, la cosa queda de lo más conseguida. Diría que de milagro, pero como aseguraba tía Epifania los milagros son la forma que tiene Dios de intentar convencernos de que existe. Y yo no pico.
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Ingredientes: 1 paquete de hojaldre refrigerado, 2 manzanas golden (de las amarillas, vamos), 1 bote de compota de manzana, 1 paquete de pasas, canela, azúcar y aceite de oliva.
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Preparación: sacando previamente la bandeja del horno, porque vamos a montar sobre ella nuestro strudel, lo ponemos a calentar a 180 grados. Extendemos sobre la bandeja el hojaldre, tal como viene, con el papel que trae incluido. Pinchamos la masa con un palillo o un tenedor varias veces. Por otro lado, pelamos las manzanas y la troceamos en cuadraditos. En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva rico y freímos la manzana hasta que se ablande un poco y coja color. Le escurrimos bien el aceite y la ponemos en un plato con papel absorbente. En un bol ponemos 4 cucharadas de compota de manzana, un puñado de pasas, espolvoreamos con canela en polvo y añadimos los trozos de manzana. Mezclamos bien y ponemos el preparado en el centro del hojaldre. Sólo queda cerrarlo juntando los cuatro extremos y haciendo una bolsa, amasando bien los bordes para que quede sellado. Lo espolvoreáis con azúcar por encima, se mete al horno y cuando veáis que el hojaldre está doradillo y guapo, es que está.

3 de junio de 2010

GRAN ESTRENO: Arroz con setas y gambas etc, etc... en vídeo

Para los que no habéis ido hoy al cine y tenéis mono de superproducción hollywoodiense, con despliegue de medios, acción trepidante y una actuación actoral inolvidable, os presento (no muy humildemente, todo hay que decirlo) mi nueva receta en vídeo. En exlusiva para los lectores del blog y por cortesía de arroz Brillante, que nos pone fáciles estas recetas, he aquí "Arroz con setas y gambas bucólico campestre: la película"

2 de junio de 2010

ARROZ CON SETAS Y GAMBAS BUCÓLICO CAMPESTRE


Unas gambas solitarias me miraban desde el fondo de mi nevera mientras terminaban de descongelarse. Me observaban con cierta inquietud, como haríamos cualquiera de nosotros al despertarnos de una larga hibernación. Se les veía como curiosonas, preguntándose ¿es esto el Futuro? ¿Habremos conquistado ya las gambas otros planetas? ¿Se habrán extinguido ya esos señores que nos comían mientras se tomaban una cerveza? ¿Habrá ya, por fin, una gamba sentada en el sillón oval de la Casa Blanca? En fin, las cosas típicas que te preguntas si eres una gamba y te despiertas después de haber sido ultracongelada en alta mar. O a lo mejor las gambas son idiotas y no se preguntan nada al despertarse. Me da igual. Mejor lo olvidamos, que son estas reflexiones las que luego le cuento a mi psiquiatra y a él se le pone una sonrisa de oreja a oreja pensando en la de sesiones que me quedan por pagarle. Lo malo es que una vez que uno piensa estas cosas, no las puede despensar, por lo que para acallar mi mala conciencia, decidí que al menos las gambas deberían tener un destino lo más aparente y placentero posible. Así que me dije, llévatelas al campo, que eso siempre gusta. El resto fue fácil, arroz salvaje, un poco de romero y unas setillas variadas de bote harían de campo, y ellas de felices turistas. Iba a ser precioso. Y lo más importante, porque con tanta reflexión ya empezaba yo a tener hambre, iba a estar buenísimo. Aún así, al echarlas en la sartén me ha parecido oír que una le decía a la otra:

-¡Qué calor hace aquí en el campo! Teníamos que haber ido a la playa.

Hay que fastidiarse. A veces no sabe uno cómo acertar.

Ingredientes: 2 vasitos de arroz Salvaje con Basmati Brillante, 4 gambones congelados, 1 bote de setas variadas, 2 dientes de ajo, 1 cayena, aceite de oliva, romero y sal.
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Preparación: abrimos los vasitos, los descompactamos con la mano para que nos quede suelto y los ponemos a cocer 1 minuto en un cacillo con tres dedos de agua hirviendo, en la que habremos echado un poco de sal y una ramilla de romero (si no eres tan pijotero como yo, puedes abrir los vasitos, descompactarlos y añadirlos directamente a la sartén, sin aromatizar ni leches). Por otro lado, en una sartén con tres cucharadas de aceite ponemos los dos dientes de ajo picados a sofreír, en compañía de una cayena (una especie de guindilla pequeña y roja). Cuando cojan color, añadimos el contenido de nuestro bote de setas (el mío de unos 300 g) bien escurrido, y dejamos que las setas se hagan con el fuego alegre y removiendo. Añadimos los gambones, descongelados y pelados. Que se hagan, pero lo justo para que queden jugosotes. Bajamos el fuego y añadimos el arroz que teníamos reservado. Removemos para que se mezcle todo bien, y rápidamente al plato.
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