27 de septiembre de 2010

HAMBURGUESA PIJA (o a la Lomana)

hamburguesa pija
No hay duda de que estamos en otoño, porque yo hoy me he levantado con ganas de hamburguesa. Tengo un estómago que es como un calendario. Que me levanto con ganas de gazpacho, verano. Con ganas de un cocido, invierno. Con ganas de ver minifaldas, primavera. Oye como un reloj. Pero por muy otoño que sea, y se caigan las hojas de los árboles, y lleguen el frío y las huelgas generales, no vamos a caer en la molicie y el abandono y lanzarnos a comer hamburguesas en el primer burger que veamos. Por ejemplo, en esas hamburgueserías famosas y multinacionales, que tienen unos anuncios que quitan el hambre. En el de una sale un rey con pinta de asesino en serie, que lo ves y no duermes por las noches; en el de la otra un payaso que parece que se ha escapado de un libro de terror de Stephen King. Dan un miedo de la leche. Así que nosotros nos vamos a hacer la hamburguesa en casa. Eso sí, un poco especial. Una hamburguesa a la que le hemos quitado ese aire un poco cutre que las envuelve y estigmatiza, y a la que le hemos dado un aspecto más presentable. Alto standing. Una hamburguesa pija, si quieres llamarla así. Como Carmen Lomana, pero en hamburguesa. Bueno, y sin operar.

Ingredientes: 1 bandeja de hamburguesas de las del súper (las mías de cerdo ibérico, no recuerdo ahora la marca, pero exquisitas), 1 sobre de masa para tartaletas de la Cocinera (sección refrigerados), mostaza, queso en lonchas y un poco de aceite de oliva.

Preparación: en una sartén con muy poco aceite, marcamos la hamburguesa por las dos caras, un momento, y las reservamos sobre papel absorbente. La masa para tartaletas que vamos a usar está muy bien porque es redonda y tiene de fábrica el tamaño perfecto para una hamburguesa. Extendemos una de las obleas sobre papel para el horno (o papel de aluminio), la pinchamos un poco con un palillo, ponemos sobre ella la hamburguesa, le untamos un poco de mostaza y le ponemos por encima una loncha de queso. Ponemos otra masa de hojaldre por encima, la pinchamos también con el palillo y sellamos uniendo bien con la de abajo por los bordes, para que nos quede bien cerrada, como una especie de mini empanada redonda. La metemos en el horno precalentado a 200 grados y en unos 20 minutos (cuando veáis la masa doradilla) estará. Queda jugosota y de lo más aparente.


Hela aquí de cuerpo entero:
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23 de septiembre de 2010

COSTILLAS GORDO FELIZ (por fin en vídeo)

Hace un par de años que esta receta se emitió en televisión, pero curiosamente no estaba subida al YouTube. Me extraña que se quedara por ahí olvidada, porque es una de las recetas que más juego han dado a muchos impostores. Espero que os guste a los que no la conocierais. Ese cerdo y yo fuimos muy felices en aquellos años.

20 de septiembre de 2010

CHAMPIÑONES CON GAMBAS SZECHUAN

champiñones con gambas szechuan
Les tengo yo querencia a las latillas de champiñones. Me llaman mucho la atención y cada cierto tiempo, acaba cayendo una al carro. Luego nunca sé qué hacer con ella y se pasa el tiempo en la despensa, acumulando aburrimiento como una solterona de provincias de aquellas que salían en esas películas españolas tan tristes de los años 50. Las vecinas van y vienen (pintureras latas de tomate frito, elegantes navajas al natural y sofisticadas zamburiñas, coquetuelas latitas de cebolla) y ella sigue allí, viendo la vida pasar desde el balcón de su repisa, escondida tras sus visillos de polvo. En eso pensaba de repente hoy, cuando hacía los preparativos para unas ricas y chinescas gambas szechuán, y mis ojos se han cruzado con los de la lata. La etiqueta de papel, cosa de los calores del verano, empezaba a despegársele y el polvo de estos meses veraniegos de ventanas abiertas de par en par, se le había acumulado un poco sobre la tapa de abrefácil, como esas primeras arrugas que un día nos devuelve por sorpresa el espejo y que ayer uno hubiera jurado que no estaban. He dudado pero tan sólo un momento. Al abrirla me ha parecido oír como un suspiro. Diréis que por el vacío, pero yo creo que era de alivio.

Ingredientes: 1 lata de champiñones enteros, 6 gambones que pueden ser congelados, 1 sobre de salsa china Szechuán (los de la marca Blue Dragon se encuentran fácil en el súper), 1 bote de brotes de soja, ½ cebolla, 1 diente de ajo, salsa de soja, aceite de oliva virgen extra y perejil.

Preparación: en una sartén ponemos un chorreón de aceite y hacemos un sofritillo con el ajo y la cebolla picados. Dejamos que se hagan un poco y añadimos el contenido de nuestra lata de champiñones, escurridos de líquido. Cuando cojan color, añadimos los gambones pelados y unos poquitos brotes de soja, dejamos que se hagan un poco y regamos con un chorreón de salsa de soja. Una vueltas para que se hile bien y agregamos el contenido de nuestro sobre de salsa Szechuán (medio sobre bastará). Mezclamos, que se caliente bien y listo. Servimos con un poco de perejil por encima.

17 de septiembre de 2010

16 de septiembre de 2010

ARROZ CARBONARA (IN THE BEGINNING)

arroz carbonara
Hambre, tengo hambre. Muy posiblemente fueron estas las primeras palabras de nuestros prehistóricos antecesores, en ese incierto paso de mono a hombre, que mucho me temo no tenemos aún bien terminado. Eso si nos ponemos darwinianos, porque si nos vamos a la Biblia, el primer vocabulario de Adán y Eva fijo que parecía la carta de un restaurante. Ya me imagino a dios, un poco mosca, recriminándoles que sólo pusieran nombre a las cosas de comer, solomillo, costillas y en ese plan. Oye –les diría- ponerles nombre a otras cosas, yo qué sé, a las plantas, por ejemplo. Y a Adán contestando, si es que a mi las ensaladas no me gustan. En cualquier caso, lo que está claro es que nuestra relación con la comida es muy antigua. Con la cocina ya es otra cosa, y tardó un poco más porque, con lo mal que tienen las cuevas las paredes, a los pobre neandertales no les encajaban ni de coña las cocinas de Ikea. El asunto es que cuando el hambre aparece (y digo Hambre, con mayúscula, esa que ves a los pajaritos a través de la ventana, todo líricos, y te los imaginas al horno, dando vueltas doradillos) no quieres complicarte la vida con cosas raras y sofisticadas. Para esos momentos de hambre primitiva, os propongo este arroz carbonara, que no puede ser más fácil, más rápido de hacer, ni estar más rico. Triunfó en las cuevas de Atapuerca, entre los neandertales más cool, y fue muy seguramente la causa de que expulsaran a Adán y Eva del Paraíso, porque por un arroz así, puede, pero ¿jugarse el Edén por comerse una manzana? Vamos, no jorobes...

Ingredientes: 2 vasitos de arroz Redondo Brillante, 6 lonchas de bacon, dos huevos, 1 lata de cebolla frita, queso rallado, sal, pimienta, orégano, aceite de oliva virgen extra.

Preparación: en una sartén con un poco de aceite, ponemos el bacon cortado en tiras a freír. Cuando esté doradillo, añadimos el contenido de la lata de cebolla frita, con un poco de sal, un poco de pimienta y orégano. Dejamos que se fría un momento y añadimos el arroz. Dejamos que se haga un poco, un par de minutos, sin dejar de remover. Añadimos los huevos batidos como para tortilla, a los que hemos añadido un poco de sal, removemos y retiramos de la sartén, para que el huevo acabe de cuajar ya sin fuego y quede más jugoso. Espolvoreamos con queso rallado al gusto y un poco más de orégano.


Nota: si queréis poner un poco de nata líquida en los huevos (cuando nadie mire o esté distraída la báscula) tampoco va a pasar nada.

13 de septiembre de 2010

SOPA DE AJO SIN ABUELA


Sopa de ajo. La última frontera. El territorio arcano y desconocido por el que se movían nuestras abuelas. Cosa de brujas. Al menos eso nos parece si somos cocinillas primerizos. Además, un guiso con ajo y pan. Con la mala imagen que tiene el ajo, como de cutre y carpetovetónico. Y con la mala prensa que tiene el pan, que si engorda y todos esos líos, que si Jesucristo hubiera hecho hoy la última cena, en vez de pan en la eucaristía, seguro que les da a sus discípulos lechuga. Un lío de receta. Pues bien, fiel a sus creencias en los principios de liberté, égalité, fraternité de la Revolución Francesa (que es la que me corresponde por edad, ¿o era la de Mayo del 68?), convencido de que todos tenemos derecho a zamparnos un guisote como dios manda y podérnoslo hacer en casa aunque no sepamos cocinar y no tengamos tiempo, Falsarius Chef viene hoy dispuesto a zanjar de una vez por todas este enojoso asunto. Sopa de ajo, rica como la que más y que se hace en 5 minutos. Nunca fue tan fácil ser tu propia abuela.

Ingredientes para 2 personas: 1 paquete de picatostes en cuadraditos pequeños que venden en el súper, 1 brick de caldo de jamón (Aneto en mi caso), unos taquitos de jamón, tres dientes de ajo, 1 lata pequeña de cebolla frita, 2 huevos, pimentón dulce y picante, aceite de oliva virgen extra, perejil y sal

Preparación: en un cazo no muy grande, pero un poco alto, ponemos aceite y los 3 dientes de ajo, cortados en láminas, a dorar un poco. Cuando empiecen a coger color, le volcamos el contenido de nuestra lata de cebolla y, aunque viene ya frita, dejamos que se haga un ratito con el ajo, que va a quedar más rica. Ponemos un puñado de taquitos de jamón, un pelín de sal (poca), damos una vuelta y añadimos una cucharadita de pimentón dulce y un poco de pimentón picante para darle ese toque especial. Agregamos entonces los picatostes del paquete, removemos y lo regamos con el caldo de jamón de brick que tendremos caliente. Sin pasarnos con el caldo, que luego se va a hacer enseguida y no queremos que quede muy caldosa. Mezclamos bien y lo dejamos a fuego suave tres minutos. Luego cascamos los huevos y los añadimos con cuidado. En un par de minutos más nuestra sopa de ajo estará lista. Adornamos con un poco de perejil picado o una pizca de pimentón, y a comer. Con cuidado que quema de narices.

9 de septiembre de 2010

TORTILLA DE PATATAS GUISADA (el vídeo)

He subido esta receta a Youtube porque me parece que merecía la pena. Lo típico, solo en casa, encerrado con una tortilla envasada que acecha agazapada en tu nevera. ¿Una peli de terror gastronómico? Ya no. Con esta receta, aún hay esperanza.

6 de septiembre de 2010

PATATAS EN SALSA VERDE CON BERBERECHOS

patatas salsa verde
A mí la vuelta al trabajo lo que me da es hambre. Yo soy así. Llamadme primario si queréis, pero el hambre es mi particular síndrome post-vacacional. Bueno, aunque a mí es que me da hambre casi todo. Veo un solomillo andando por la calle, con su señora del brazo, y me da hambre. Veo una merluza sentada a mi lado en una cafetería y lo mismo. Un desastre. Igual es que esto de volver al trabajo me afecta más de lo que creo. Claro, es que esto es como un berberecho al que volvieran a meter en la lata, después de dejarle nadar unos días en el mar. Es injusto. Como lo del pobre Sarkozy, que volvió de las vacaciones, se puso a expulsar gitanos y todos a ponerle verde. Y lo suyo no es racismo ni nada raro de eso, es el síndrome postvacacional. Que le ha hecho creerse dios. Y en cuanto te crees dios, ¿qué pasa? Lo típico, te pones a expulsar gente del Paraíso por una manzana, por su raza o por cualquier otra tontería. Yo en cualquier caso me lo haría mirar, porque cuando empiezas a pensar mucho en que los demás sobran, igual el que sobra eres tú. Donde no sobra nada es en la receta de hoy, unas patatas en salsa verde con berberechos, que si bien no van a quitarnos el trauma del retorno, van a reflejar muy bien nuestro estado de animo actual: hechos una patata y cabreados como un berberecho en su lata.

Ingredientes: 1 bote de cristal de patatas, una lata de berberechos, 1 vasito de vino blanco, 2 dientes de ajo, 1 cebolla, perejil, aceite de oliva virgen extra y sal.

Preparación: en una sartén amplia, con un chorreón de aceite, ponemos el ajo con la cebolla picados a dorar. Cuando cojan color, ponemos las patatas de bote, escurridas de su agua y cortadas en lonchas, para que se hagan un poco, añadiendo sal. Les damos un par de vueltas para que se doren también un poco y les añadimos el caldo de los berberechos, un vasito pequeño de vino blanco y abundante perejil. Mezclamos bien y agitamos un poco la sartén para que se nos ligue adecuadamente la salsa. Cuando veamos que se está poniendo compactita, añadimos los berberechos, un poco más de perejil, removemos bien y a servir.

2 de septiembre de 2010

RECETA DE LA PAELLA INTEGRAL (CASI) VEGETARIANA

paella integral vegetariana
Las gambas deberían considerarse comida vegetariana. Digo más, tú te pones delante un plato de gambas ricas y te las comes como si fueran pipas. A mí no me fastidies, eso es vegetariano. Pero vamos, que me da lo mismo. Es que a mi esta paella, aunque lleve gambas, me pega que tiene cara de llamarse vegetariana. Esto pasa mucho. Tú vas por la playa dando un paseo y ves a un tipo y dices, cáspita (¿alguien sigue diciendo cáspita?) ese tiene cara de llamarse tiburón, y cuando quieres darte cuenta, zas, te ha comido un brazo. Hay que hacer caso de las intuiciones. Pues aquí lo mismo. En cualquier caso lo que sí está es muy rica. No las tenía yo todas conmigo a la hora de hacer una paella con arroz integral (a ver si me cargo las gambas y me da algo), pero, oiga, sorpresón. Queda tan buena como diferente. Entre las verduras y el arroz integral te dan un rollo así como de cosa sana y vaporosa, que más que comer parece que estás descomiendo, como que las lorzas implosionan en plan agujero negro y los michelines se desvanecen. Es psicológico, creo, pero me importa un huevo. Este arroz ha venido para quedarse.

Ingredientes: 3 vasitos de arroz Integral Brillante, 1 paquete de verduras variadas para sofrito (400 gr.) ya cortadas y preparadas, que podéis encontrar en la sección refrigerados del súper (o las verduras que tengáis sueltas y viudas por la nevera, puerros, alcachofas, calabacín, judías verdes, etc) 8 gambones, 6 dientes de ajo, 1 brick de caldo de pescado (en mi caso uno especial para paella que está muy rico), pimentón, aceite de oliva virgen extra, sal.

Preparación: en una sartén con un chorreón de aceite ponemos dos dientes de ajo picados a dorar. Cuando cojan color añadimos el contenido de nuestro paquete de verduras, los cuatro dientes de ajo enteros y sin pelar (que luego están buenísimos), ponemos un poco de sal y dejamos que se rehoguen hasta que las veamos hechitas. Añadimos entonces los gambones (descongelados y pelados) y dejamos que cojan un poco de color. Le ponemos un poco de pimentón, le damos una vuelta rápida y agregamos caldo. Sin pasarse que, como el arroz ya está hecho, luego va a necesitar hervir poco tiempo y no queremos que nos quede la paella caldosa. Dejamos que hierva a unos minutos, para que se acabe de hacer la verdura (si es la de paquete, tres o cuatro minutos porque viene en pedazos pequeños y se hace enseguida) y añadimos los tres vasitos de arroz integral, debidamente descompactados con la mano para que quede suelto. Removemos, lo dejamos a fuego medio hasta que se evapore el caldo y listo. Una paella estupenda, con ese toque tan especial del arroz integral. Hay que probarla.

Nota: como se ve en la foto, yo le he puesto también unas alcachofas ricas de bote que tenía sueltas por ahí, pero este tipo de alcachofas de bote o lata es difícil que sean buenas, así que hay que ir con cuidado. Lo que sí le podéis añadir es cualquier verdura (puerro, calabacín, judías verdes o similar) que tengáis huérfana por la nevera, debidamente troceada. Quedará rico, ahorraremos y perderemos de vista ese puerro incordio que lleva días dando vueltas de un lado para otro de la nevera, pero nos da lastimilla tirar.

1 de septiembre de 2010

PAELLA INTEGRAL (CASI) VEGETARIANA

Falsarius Chef, consciente de la desmoralización imperante en las filas impostoras por el retorno al duro trabajo (bíblica maldición que debería ir caducando un día de estos, que ya le vale) os propone hoy una rica receta que con sus deleites os hará sentir casi como si aún siguierais en la playa.

(Bueno, vale, es mentira, no os va a hacer sentiros como en la playa ni de coña, pero podéis verla a escondidas en el trabajo y así se os va pasando más rápido la mañana. Y eso sí, rica está un rato. Que os sea leve)

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