21 de febrero de 2011

HOJALDRES DE BONITO "ENGAÑA-AMIGOS"

Hojaldres de bonito
Receta de hojaldres de bonito

Los fines de semana son un invento bastante razonable. De hecho están tan bien, que me extraña mucho que no nos los hayan quitado con la excusa de la crisis. Y son sin duda un buen momento para quedar con los amigos. Este pasado, en concreto, debió serlo muy especialmente porque me llegaron un montón de mensajes, a través de Facebook y del correo, de gente que quería agasajar a sus invitados, y me preguntaba por alguna receta rica y sencilla. Pues bien, vayamos por partes. Yo en estos casos lo que recomiendo es cambiar de amigos. En vez de los habituales gorrones, que vienen con hambre y dispuestos a zamparse todo lo que tengas (el vino caro, las latas molonas, el whisky de malta...), lo mejor es echarse unos amigos nuevos. Unos de esos finos y elegantes que, cuando vienen de visita, lo hacen con varias bandejas de comida suculenta y sus correspondientes botellas de vino rico bajo el brazo. Ahora bien, la teoría es buena, pero si ponemos el listón tan alto, lo más fácil es que nos quedemos sin amigos y sin comer, que es peor. Así que buscando el equilibrio, he preparado estos “Hojaldres de bonito engaña-amigos”, que bajo su chula apariencia caserita y reconfortante, esconden un trabajo mínimo, aceptable incluso con la lógica pereza finsemanera. Y están muy ricos, que al fin y al cabo, los amigos de siempre son una gentuza, pero no dejan de ser "nuestra" gentuza.

Ingredientes: 1 paquete de masa de hojaldre refrigerado, 1 bote de cristal de bonito del norte rico, 1 bote de confitura de cebolla (el mío era de Hero), Tabasco.

Preparación: sacamos la bandeja del horno (que luego nos va a hacer falta) y ponemos este a calentar a 180 grados. Extendemos la masa de hojaldre y vamos cortando círculos, ayudándonos con un vaso grande, por ejemplo (si los queréis más grandes, la tapa de plástico de los botes de Nesquik es perfecta) . Pinchamos un poco la masa y ponemos sobre ella una cucharadita de cebolla confitada (que es como una mermelada de cebolla), un taquito de bonito y dos gotas de Tabasco para darle un toquecillo un poco picante. Cerramos la masa como si fuera una empanadilla, sellando bien los bordes y la colocamos en la bandeja sobre el papel para horno que trae el hojaldre. Repetimos la operación con todos los círculos de masa que tengamos y lo metemos al horno hasta que el hojaldre esté doradillo. Unos hojaldres de bonito perfectos para tapear con unas cervecitas y tomar algo calentito.
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