30 de mayo de 2011

PINCHO DE HUEVO Y LANGOSTINO CON FIDEOS CHINOS FRITOS

Pincho de huevo y langostinoReceta de pincho de huevo y langostinos

El sábado me pidieron en la radio alguna receta rápida para consumir mientras se veía el partido. Yo pensé en unos pinchos sencillitos, los típicos de palillo ensartaviandas, que están estupendos y se hacen rápido. La cosa es que estaba ahora viendo las fotos para ponerlos aquí y el ver las dos gambas solitarias sobre el huevo, me ha hecho pensar. Porque tú dices lo de las gambas solitarias en inglés, “two lonely prawns”, y de repente, tu escasez de crustáceos suena como si fuera una canción de Bruce Springsteen. Es lo que tiene la comida, que a veces evoca las cosas más insospechadas. Por ejemplo, se les va la mano con el picante en un restaurante mejicano al que has ido a comer y, de repente, te acuerdas del padre del cocinero. Así, como quien no quiere la cosa. Un señor al que no conoces de nada. Es el mágico poder de los alimentos. O lo que sientes cuando te traen la cuenta en el restaurante molón al que has llevado a una chavala para impresionarla. Ves aquella desproporcionada cifra escrita en tu factura, miras a la chica que tienes enfrente y, de repente, sin saber muy bien por qué, ya no te parece ni tan guapa, ni tan interesante. Son pequeños milagros a los que nos conduce la gastronomía. A mí esas dos gambas solitarias (las dos últimas de mi congelador) me han traído el recuerdo del joven osado y sin miedo que fui, del tipo duro que se comía el mundo, del viajero audaz y temerario que no conocía fronteras. Y algo se ha revuelto en mi interior, como si el rescoldo de un fuego antiguo se avivara. Y he tomado una decisión. Llamadme insensato si queréis, pero mañana paso del súper de la esquina, cojo el coche y hago la compra en el Centro Comercial. Y no te creas, que hay un trecho.

Previo: el pincho no tiene ningún misterio: medio huevo duro, un langostino o gamba cocido, aceituna rellena y mayonesa. Lo que quería contaros es lo de los fideos chinos fritos que son un acompañamiento divertido, que os vale incluso por si algún día os da el punto michelínico (de cocinero, no de gordo) y queréis poner alguna filigrana en el plato para hacerlo aparente.

Ingredientes: 1 paquete de noddles (fideos chinos), que se encuentran en casi cualquier súper.

Preparación: ponemos el paquete de noodles en un bol y les echamos agua hirviendo por encima. Tapamos y en tres minutos están. Escurrimos bien. En una sartén con aceite caliente, vamos echando los fideos troceados y procurando distribuirlos. Es visto y no visto, están enseguida. Los sacamos con la espumadera y los dejamos escurrir de aceite sobrante sobre papel absorbente. Quedan con una pinta estupenda, crujientes y con un sabor muy especial. Si queremos les podemos poner un poco de sal o comerlos tal cual. Probadlos que es un invento.
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