3 de mayo de 2011

TARTA DE MANZANA

Tarta de manzana real
Receta de tarta de manzana

El otro día me llegó un email de un príncipe de España, que por discreción no vamos a decir quién es, pero al que llamaremos “F”, pidiéndome ayuda para un problemilla gastronómico. Yo de jovencillo era un poco de los de guillotina y esas cosas, pero ya de más mayor vi Cenicienta y, entre el zapatito y la calabaza, la cosa monárquica me pareció menos mal, así que decidí echarle una mano. Problemas tenía dos, en realidad. El primero era que el pobre tenía una boda de un príncipe inglés (no diremos cuál) y sabiendo lo mal que se come en Inglaterra, y siendo un hombre prevenido, quería llevarse una tartera con algo rico. Ese ya está solucionado y si queréis otro día os lo cuento. El otro era para el domingo pasado. Lo típico. Quería hacer una tarta sorpresa con sus hijas para sorprender a su esposa en el día de la madre, a ver si con la cosa de que la habían hecho las niñas, comía algo la pobre, que estaba medio canija y desnutrida. Y pensando en algo fácil y nutritivo se me ocurrió la receta de hoy que he bautizado como “Tarta de manzana real” (“real”, porque lleva manzana de verdad, no porque me haya vuelto un pelota). Es tan fácil que yo creo que “F”, si le ayudan las niñas en las partes difíciles, va a poder con ella sin ningún problema. Aunque sea príncipe.

Ingredientes: 4 sobaos de los pequeños, 1 bote de puré de manzana (el mía era Hero y lo encontré en Carrefour), caramelo líquido, 1 manzana, azúcar, aceite de oliva virgen extra.

Preparación: mezclamos medio bote de compota de manzana y un chorreón generoso de caramelo líquido. En un bol, desmigamos los cuatros sobadillos y les echamos el líquido que tenemos preparado por encima. Removemos bien hasta hacer un especie de pasta consistente. En un plato, ponemos un aro de emplatar (si no tenemos aro, en un recipiente de cristal, vale), lo rellenamos con nuestra mezcla y le ponemos un poco más de caramelo líquido por encima. En una sartén ponemos un poquito de aceite y salteamos media manzana cortada en daditos pequeños. Cuando veamos que coge color, le añadimos una cucharada de azúcar y removemos hasta que se caramelice. Ponemos la manzana caramelizada sobre el postre que teníamos preparado, y a la nevera. Cuando este frío, desmoldamos y servimos nuestra tarta de manzana adornada con unos hilillos de caramelo líquido. Un postre fresco y nada empalagoso. No como algunas bodas.
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