26 de septiembre de 2011

ALUBIAS CON CALLOS "ARMA LETAL"

Alubias con callos
Receta de alubias con callos

Las pocas neuronas que me van quedando, después de una vida de excesos, son ya muy elementales. No se les puede pedir virguerías. Por lo tanto no es extraño que sea oír la palabra otoño y ya sólo piensen en guisotes.  Esto hay que asumirlo y llevarlo con resignación. Oye como si eres del Madrid y te sale un Mourinho. Al principio te asustas, y te preguntas lo típico. ¿Por qué me ha salido a mi esto?, ¿dolerá?, ¿será contagioso?, ¿venéreo?, ¿me meterá un dedo en el ojo o algo de eso? Pero luego, ya con más calma, si ves que no es operable, te resignas, te jorobas, y tiras para adelante. Con los guisos del otoño pasa lo mismo. Que entre que todavía no hace mucho frío y eso, un guisote parece que impresiona. Pues no hay que dejarse asustar. Esto hay que hacerlo sin pensarlo. Hay que tirarse de cabeza, nada de meter el dedo en la sopa a ver si está fría. A saco. Para eso es la receta que os traigo hoy. Es de un guiso, pero no de un guisito de esos de sí pero no. Este es un guiso rotundo. Definitivo. Unas alubias Arma Letal. Que son potentes, sí, pero tienen una ventaja. Como se hacen rapidito te dejan más tiempo para esa imprescindible siesta, que va a dejarte como nuevo. Si no sueñas con Mourinho, claro.

Ingredientes: 1 bote de alubias blancas, 1 lata de callos a la madrileña, 1 puerro, 2 dientes de ajo, 1 cayena (guindilla pequeña) pimentón, sal, aceite de oliva, sal.

Preparación: En una olla con un poco de aceite, ponemos dos dientes de ajo enteros, un poco aplastados con el puño, y una cayena. Le damos una vuelta y añadimos un puerro lavado y troceado. Dejamos que coja color y se haga un poquito y le ponemos una cucharadita de pimentón. Removemos y, rápido para que se nos queme el pimentón, añadimos el contenido de nuestra bote de alubias blancas. Tal cual. Mezclamos bien y le añadimos sal y agua. No mucha agua. La justa para cubrir. Lo dejamos hirviendo 10 minutos, aprovechamos para retirar la cayena que, misterios de la ciencia, flotará y será fácilmente localizable, y añadimos el contenido de nuestra lata de callos, a la que previamente le habremos retirado la grasilla compacta que veamos al abrir la lata. Por aquello del michelín más que nada. Removemos bien y lo dejamos diez minutillos más a fuego suave, moviendo de vez en cuando la perola por las asas, para que el caldo se hile bien. Que vemos que le falta caldo, pues un poco más de agua y listo. Pasados los diez minutos tendremos listo un guisote rotundo y reconfortante.
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