
Si hay que enfrentarse al final de las vacaciones y a la vuelta a la rutina (iba a decir al trabajo, pero no están los tiempos para generalizar) que sea con una comida rica. Hay que mirar el lado positivo. Vale que estás de vuelta, pero piensa que estás en tu casa, rodeado de tus cosas, con tu tele grande y no esa de pantalla liliputiense que había en el apartamento, con un ADSL como dios manda y no con la wifi que le robabas a un vecino de apartamento. En fin, más cómodo. Y para no perturbar tan plácida comodidad y para que el shock post vacacional no sea tan rotundo, vamos a empezar con una ensalada. Una ensalada de arroz cubana que, aún manteniendo vivo el recuerdo de los días de playa, nos va metiendo ya en vereda culinaria. Y cuando la tengas frente a ti en el plato te darás cuenta de algo importante. Que por lo menos el hambre no te la has dejado olvidada en el armario del apartamento de la playa, como te pasó con las toallas.
Ingredientes: 1 vasito de arroz Basmati Brillante, 1 huevo cocido, 1 lata de atún, 1 tomate, ajo, aceite de oliva virgen extra, tabasco, sal, perejil
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Es algo raro, te levantas un día a finales de agosto y de repente, hay algo en el ambiente, en la presión atmosférica, en la luz, no sabría decir, que te dice que el verano se acaba. Que vayas apurando esos últimos baños, que estrenes la camisetilla de las rebajas, que aún tienes con la etiqueta puesta en el armario, que disfrutes los últimos baños y los últimos despertares sin despertador. Y de repente eres consciente de que ese verano que parecía que iba a ser tan largo cuando empezó, está cogiendo una cara de septiembre que da miedo. Y aunque se supone que buena parte de septiembre todavía es verano, eso no se lo cree nadie. Venga ya. Y viendo que esto se acaba, no quería que se me quedara en la despensa la receta de esta ensalada, que he estado haciendo mucho este verano y que me tiene encantando. Una ensalada aún muy veraniega, pero que lleva unas ricas alubias, que nos van preparando para la “operación abrigo”. Operación no tan ilusionante y prometedora como la “operación bikini”, pero que tiene una ventaja: como ya te importa un pito, puedes comer de todo.