27 de febrero de 2012

HUEVOS A LA URDANGARÍN

Huevos a la Urdangarin

Estaba yo esta mañana en el súper y adivina de qué estaba hablando la gente. Efectivamente. Del monotema. De Urdangarín. Aunque a decir verdad también hablaban de su consorte, que las señoras haciendo la compran no se cortan un pelo. Que digo yo que tanto glamour, tanto palacete y tanta cosa para acabar siendo charleta de supermercado. Entre las bragas nuevas de una de Gran Hermano y los líos de la Esteban; entre el “quién da la vez” y el “quiero cuarto y mitad de choped”. Es lo que tienen los supermercados, que democratizan mucho. Entra uno hecho un duque y sale envuelto en papel de periódico como medio kilo de boquerones. Y ves este asunto así en boca del personal, y no puedes evitar pensar que hay que ver cómo acaban los cuentos cuando la princesa besa a la rana y en vez de en príncipe azul va el batracio y se convierte en “presunto”. De todas formas, lo que más me ha llamado la atención es que el resumen de la historia al final era casi unánime. Todo el mundo acababa diciendo aquello de “manda huevos”. Y ahí yo, siempre atento a las demandas populares, he tenido una revelación y he visto claro que este momento histórico había que inmortalizarlo con la receta de hoy. Que como no podía ser de otra forma, van a ser unos huevos a la Urdangarín.

Ingredientes: Huevos, alioli (yo lo he comprado hecho), sobrasada (de Mallorca, claro, que es lo adecuado en este caso), 1 paquete de obleas para empanadillas (de las grandes), aceite de oliva virgen extra.

Preparación: lo primero es poner alioli en un vaso para batir, añadirle una porción de sobrasada, un hilillo de aceite de oliva y batirlo bien para hacer un alioli de sobrasada. Luego cogemos un molde de silicona para magdalenas grandecitas y con cuidado metemos una oblea de masa para empanadillas, acomodándola en el interior como si fuera una cesta.  Dentro ponemos un fondo del alioli y un huevo por encima, con cuidado de que no se rompa la yema. Lo metemos en el horno precalentado a 180 grados y cuando veamos que el huevo está cuajado, estará listo. Dejamos que se enfríe un poco el molde y desmoldamos con cuidado. Yo lo he presentado con una ensalada de brotes variados (de una bolsa de esas de abrir y usar del súper), aliñada y con unas lascas de rico queso curado de oveja, de La Antigua de Fuentesaúco, ni más ni menos. Estaba el huevo para robarlo, dicho sea con perdón.
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