9 de julio de 2012

COGOLLOS CON SALMOREJO

Cogollos con salmorejo

¿Por qué extraña razón los trajes de baño encogen de un año para otro? No es normal. Te preparas para ir a la playa, sacas el traje de baño que el año pasado te estaba holgadillo, te lo pones y, oh misterios de las artes textiles, ya no te cabe. Eso es que los hacen mal adrede. Seguro que les ponen algún producto químico de alta tecnología que hace que los fríos del invierno y la falta de luz en el armario los encojan y tengas que comprarte uno nuevo (y más grande) cada año. Si no, no se explica. Porque otra explicación podría ser que uno ha engordado, pero eso es un imposible matemático. Con lo que me he cuidado yo este invierno. Que tenía yo al cerdito haciendo footing todas las mañanas para que luego al comérmelo no engordara. Y al chorizo le quitaba el pellejito antes de zampármelo, para ahorrarme un montón de calorías. ¿Tanto sacrificio no ha servido para nada? No puede ser. Pero, bueno, por si acaso, y en evitación de veraniegos males mayores, voy a empezar a hacer recetas más livianas como esta que hoy os presento. Unos ricos cogollos con salmorejo. Vale que también les he puesto un poco de bacon y huevo duro, pero es para que tanta ligereza no me vaya a provocar un shock lechugil. Por falta de costumbre.

Ingredientes: un paquete de cogollitos de lechuga del súper, 1 brick de salmorejo, unas lonchas de bacón, 1 huevo, aceite de oliva virgen extra.

Preparación: lavamos los cogollos, los secamos bien, le quitamos alguna hoja externa si está fea, y los partimos en cuatro. Por otro lado, ponemos a cocer el huevo, y mientras se hace, troceamos unas lonchas de bacon en pedacitos pequeños y las pasamos por la sartén hasta que estén doraditas y crujientes. Lo que queda no puede ser más fácil. Disponemos los cogollos en un plato les ponemos por encima un poco del salmorejo de nuestro brick (que tendremos fresquito de la nevera). Y digo un poco, sin ahogarlos, que se vea que hay cogollo debajo. Sobre el salmorejo ponemos un poco de huevo duro picado y unos cuantos pedacitos del bacon frito que teníamos reservado. Al ir a servir le ponemos un hilillo de aceite por encima y si tenemos el día pijo o queremos molar con las visitas, adornamos con un poco de cebollino.
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La columna que he publicado hoy en Huffington Post AQUÏ

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