16 de noviembre de 2012

La agenda de Falsarius: la sardina desnuda



LUNES: A mí las sardinas me ponen. Mucho. Igual soy un poco raro (que seguro que sí) pero yo desde luego no cambio la visión de una sardina de lata por la sonrisa de La Gioconda. Es más siempre he estado convencido de que el cuadro de la "Maja desnuda" hubiera ganado mucho si en vez de a una duquesa, Goya hubiera retratado a una sardina. Y lo moderno que hubiera quedado. Y en esa línea de homenaje y pleitesía sardinil, publico en el blog una receta con mis amadas sardinas de lata como principal protagonista: el cebiche humilde.
MARTES: Los noviembres es lo que tienen, que invariablemente y ya sin tonterías te ponen el invierno en evidencia. Llámalo otoño si quieres, pero esto ya es un invierno en toda regla, con sus fríos, sus castañas asadas y su hambre de chocolate. Ya brotan los primeros turrones en los estantes del súper, ya florecen las cajas de polvorones en los expositores, ya nievan peladillas y frutas escarchadas, y sabes que de un momento a otro llegará el instante temido en el que empieza a sonar por los altavoces el disco de villancicos. Y eso me lleva a pensar ¿cómo haría antes la gente, en la era pre-supermercado, para saber que se acercaban las navidades? No sé qué me deprime más, saber que se acerca la campaña navideña o pensar en un mundo sin supermercados.
MIÉRCOLES: Hoy he visto en la tele a un enólogo que aseguraba que pronto podrán decirnos con qué música deberíamos beber cada vino. Con dos pelotas. Igual que existe "gente tóxica", esas personas que te hacen la vida insoportable, existe una gastronomía tóxica. Aquella que nos impide disfrutar de la comida y la bebida creándonos preocupaciones, mala conciencia o sensación de desconocimiento. En plan tú eres demasiado tonto para beberte este vino, no estás a la altura intelectual de esta cosecha, ese vino blanco no pega con tu corbata o el maridaje de ese vino del Priorato con tu arroz cubana es una aberración. El personal se me retrae, se me acojona por miedo a meter la pata y el resultado no podía ser otro: cada vez se habla más de vino y cada vez se bebe menos.
JUEVES: Oído en las jornadas del "III Congreso de Mentes Brillantes" organizado por "El ser creativo": "algo está mal en el sistema educativo si nuestros niños entran queriendo ser astronautas y salen queriendo ser funcionarios". Da que pensar. Por cierto, las jornadas, un lujo, con la oportunidad de oír, por ejemplo, a Jack Horner (el asesor de las pelis de Parque Jurásico) hablar de dinosaurios. Como él, de pequeño yo también quería un dinosaurio vivo. Mucho mejor que un Scalextric, dónde va a parar. El problema es que igual se hubiera comido a los Reyes Magos y me hubiera quedado sin nada. Qué lío.
VIERNES: Investigan la aparición en un colegio de los Maristas de Alicante de gusanos en la sopa. O la cocina-fusión está triunfando en los comedores colegiales o hay mucho guarro suelto por ahí. Como los pille Alberto Chicote se enteran.
SÁBADO Y DOMINGO: Levantarse con ganas de comerse el mundo y descubrir que el mundo se ha levantado con la misma intención. Y madruga más. Volverse a la cama.

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(Artículo publicado originalmente en el Huffington Post. Si quieres leer más, puedes hacerlo AQUÍ)
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