5 de marzo de 2013

SOPA DE TOMATE CON ALMEJAS

Sopa de tomate

Receta de sopa de tomate con almejas

Esta receta me trae muchos recuerdos. Entre otra cosa porque es una vuelta absoluta a los inicios impostores, esto es una receta en la que tiramos de lata con desparpajo, morro y donosura, como dios manda. Y digo esto porque yo antes era distinto. No sé, de otra forma. El problema es que estaba un día en un súper, al que había ido a comprar un arroz Carnaroli para hacer un risotto muy pijo, cuando sorpresivamente y a traición me pico una sardina radiactiva. De lata claro. Al principio no noté nada especial. No me quedé calvo, impotente, ni nada de eso, pero de repente empecé a sentir unas irresistibles ganas de cocinar con latas, de inventar recetas y de contárselas a la gente. Como no quería que nadie supiera mis problemas lo hice disfrazado con gafas de plástico, nariz postiza, gorro de cocinero y delantal (probé unas mallas tipo Spiderman, pero me quedaban fatal y me hacían gordo) y así empezó todo. Un cambiazo, porque yo antes de que me picara la sardina mutante era un tipo que los domingos hacia paellas moleculares. La cosa es que no me quejo porque gracias a aquel luctuoso suceso he podido descubrir recetas como esta que hoy os presento. Una deliciosa e impostora sopa de tomate con almejas que, de verdad, no puede estar más rica y que, por si fuera poco, es perfectamente apta para nuestra “Operación Tipazo”. Que mira por dónde, si la hubiera descubierto antes igual hubiera cabido en las mallas.

Ingredientes: 1 lata de sopa de tomate (que sea de las de Warhol o no ya es cosa de lo snob que seas), unas almejas frescas de la pescadería del súper, 2 dientes de ajo, 1 guindilla verde en vinagre, aceite de oliva virgen extra, perejil picado.

Preparación: en un puchero ponemos un poco de aceite a calentar y añadimos la guindilla verde para que se fría un poco. Añadimos el contenido de nuestra lata de sopa de tomate, bajamos el fuego y dejamos que se vaya calentando muy despacio para que vaya cogiendo el saborcillo de la guindilla. Mientras tanto, picamos un par de dientes de ajo y los ponemos a dorar en una sartén amplia con un poco de aceite. Cuando empiecen apenas a coger color, ponemos el fuego fuerte y añadimos las almejas bien lavadas (el vídeo explico cómo) y un pelín de sal gruesa. Tapamos y dejamos que se abran. Cuando esté bien caliente la sopa, la servimos en un plato, ponemos por encima unas pocas de nuestras ricas almejitas, y adornamos con un poco de perejil.


  
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