17 de mayo de 2013

POLLO AL VINO

Pollo al vino

Receta de pollo al vino

Cada vez que abro la puerta y lo veo me pregunto ¿qué hago yo con un pollo muerto en la nevera? Los británicos, que para esas cosas siempre han sido más elegantes, aseguran que todas las familias esconden un cadáver en el armario. Las familias españolas, sobre todo ahora con esto de la crisis, lo que suelen esconder es un pollo muerto en la nevera. Para comérselo más que nada. Y mira que son feos los pobres. Son como la parodia de un cadáver, con sus patitas huesudas y finas, como del cuento de Hansel y Gretel, su gañote descabezado y su carne de gallina, aún no repuestos del susto horrible que les dieron. Dan lastimilla. Nada que ver con los rotundos solomillos, con las chuletas pintureras y chulitas que enarbolan inhiestas sus costillas como mástiles de bandera, con los compactos entrecotes, circunvalados de galones marciales de blanca grasa. Nada que ver. Tu pollo da la impresión de que hubieras asaltado la casa de una pobre vieja y le hubieras robado el pajarito de la jaula para comértelo, hecho un miserable. A mí es que el pollo me da mal rollo y se me nota. Pero vamos, que luego voy y me lo zampo. Y roo los huesecillos ávido y avaricioso como un sacristán famélico de la edad media. Porque todo hay que decirlo, según cómo lo prepares, el jodio queda rico. Algo así me ha pasado a mí esta mañana, que he abierto la nevera y tenía una bandeja de esas del súper con unos muslos de pollo y me he dicho, estos caen. Y han caído, vaya que si han caído. Rodeados de champiñones y con una salsita de vino y cebollita que era un escándalo. Pero vamos, porque tenía hambre. Que si llego a ser inglés y en vez de la nevera abro el armario y me encuentro el escondido cadáver familiar, yo creo que me lo zampo también. Y unto pan.

Ingredientes: 1 bandeja de muslitos de pollo del súper, 1 bandeja de champiñones troceados, vino tinto, 2 dientes de ajo, 1 cebolla, aceite de oliva virgen extra, pimienta y sal..

Preparación: ponemos un poco de aceite en la sartén y doramos los muslitos de pollo hasta que estén doraditos y guapos. Los reservamos en un plato y aprovechando el aceitillo pollil que nos queda, echamos un par de dientes de ajo y una cebolla picados (la cebolla podría ser una latita de cebolla frita). Cuando coja color, añadimos los champiñones bien lavados, sal y un poco de pimienta, y dejamos que se vayan haciendo hasta que pierdan el agua que sueltan. Volvemos a echar en la sartén los muslitos que teníamos reservados, mezclamos bien y cubrimos con vino tinto. Yo tenía uno sueco de Ikea, muy especiado, para tomar caliente, y como no me había gustado mucho decidí utilizarlo porque le veía posibilidades para cocinar con él. Le da un toque estupendo. Bajamos el fuego y dejamos que se nos vaya cocinando, borboteando suavito, hasta que la salsa espese. Luego sólo queda servir, adornar con alguna hierbecilla campestre y zampárselo con fruición y deleite. Y si no estáis con la “Operación Tipazo”, con pan para mojar.
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