10 de septiembre de 2013

ROLLITOS PRIMAVERA CON GAMBAS

Rollitos primavera con gambas
Receta de rollitos primavera con gambas

Es curioso, te tiras dos meses esperando que se vayan de una vez los turistas y cuando por fin se van, se te queda una sensación extraña en el cuerpo. A ver, me explico, que estoy encantado, que ahora vas a la playa y estás tranquilito, que en el chiringuito te hacen la ola cuando pides unas gambas, que la arena no parece una barbacoa de chorizos rojos en traje de baño y que si te tumbas, sin tener que apartar latas, colillas ni vasos de plástico, los niños no utilizan tu cabeza de poste de portería cuando juegan al fútbol. Porque pelmazos, los pobres turistas, lo son a conciencia. Pero no es eso. Es otra cosa. Cuando por fin se disponen a marcharse y los veo tristes y mohínos guardar el equipaje en el coche, no puedo evitar recordar cuando yo era uno de ellos y tenía que volver a Madrid al acabar las vacaciones. Pero tampoco es eso. Es algo más. Una sensación que de repente flota en el ambiente. La inexplicable impresión de que los turistas en sus maletas, además de toneladas de ropa sucia, de al abuelo, al niño llorón, a la cuñada gorrona que veranea gratis, los libros llenos de arena, un par de kilos de más, la urticaria de la alergia al sol y un catavinos de recuerdo, se llevan el verano. Y miras la playa vacía, el mar plateado y tranquilo, el sol que luce rojo y espléndido ya sólo para ti, y comprendes al sentir en la cara una brisa un poco más fresca que de costumbre, que ya sólo te queda septiembre. Sólo septiembre.

Ingredientes: 1 paquete de rollitos primavera (congelados o refrigerados, los que más os gusten), unas gambas, ajo, cayena (guindilla pequeña), salsa agridulce, sal y aceite de oliva virgen extra.

Preparación: Freímos los rollitos siguiendo las astutas instrucciones del fabricante y los dejamos escurrir sobre un papel de cocina absorbente, para eliminar el aceitazo sobrante. Por otro lado ponemos un par de dientes de ajo cortados en lonchas y una cayena (o dos si te envicia el picantillo) a hacer en aceite. Cuando veamos que empiezan a coger color, añadimos las gambas peladas, un poco de sal, removemos y dejamos que se hagan. Pero poco, que no hay nada peor que unas gambas achicharradas. Ahora sólo queda montar nuestro invento. Abrimos los rollitos por la mitad, dejando las verdurillas al aire, los regamos con un poco de salsa agridulce, y ponemos por encima nuestras ricas gambas al ajillo. Veréis qué cosa más rica.
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