11 de enero de 2014

PECHUGAS DE POLLO (a la escueta)


Receta de pechugas de pollo

100 gramos. Cien malditos gramos. Eso dice que has adelgazado la báscula cornúpeta y bocazas que tienes bajo tus pies. Después de tres semanas de régimen tiránico y opresor, en los que la única grasa que hemos visto ha sido la del “3 en 1” que le ponemos a la puerta de la nevera, que se está oxidando de no abrirla, es una cantidad bastante deprimente. ¿Vamos a desmoralizarnos por eso y a tirar la toalla? (en realidad la toalla ya la habíamos tirado hace un rato, cuando nos estábamos pesando, convencidos de que era su peso el que inflaba el nuestro) Nada de eso. En la línea de platos no hipercalóricos que venimos manteniendo últimamente, tengo el placer de presentaros estas escuetas de pollo, una receta rica y moderada, que yo he acompañado con unas patatas de bote que, si os ha dado por el talibanismo nutricional, podéis sustituir por vuestros hierbajos favoritos. O por un bocadillo de panceta que, a estas alturas, es lo que nos va pidiendo ya el cuerpo.

Ingredientes: 1 pechuga de pollo, leche, 1 limón, 1 bote de cristal de patatas, 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, aceite de oliva y sal.

Preparación: cortamos la pechuga en filetillos finos y los ponemos en un plato hondo. Cubrimos con leche y el zumo de medio limón y lo dejamos macerando una horita. Cuando llegue la hora de comer, lavamos unas cuantas patatas de bote y las cortamos en rodajas. Ponemos un poco de aceite en una sartén y le damos una vuelta a las patatas para que cojan un poco de color. Añadimos el bote de cebolla frita, un poco de sal y removemos bien. Cuando lo veamos con color, lo ponemos en un plato a modo de cama para nuestro pollo. Es el turno de freír los filetillos. Nuevamente ponemos un poco de aceite (poco) y vamos haciendo el pollo con cuidado. Al principio soltará la leche y tendrá un aspecto sospechoso, pero esta enseguida se evaporará y los filetillos comenzarán a coger un aspecto tostado de lo más apetecible. Hay que estar atento para que no se nos quemen. Los ponemos sobre las patatas con un poco de sal y listo.

Íntima confesión: como sale en la foto y no voy a ponerme a borrarla con el photoshop, he de reconocer que le puse también una alcachofa que andaba perdida por la nevera, salteándola al principio con las patatas. Si vuestra religión dietética os lo permite, merece la pena.
.
.
Publicar un comentario
Related Posts with Thumbnails