2 de marzo de 2015

BLOODY MARY

Bloody Mary

Claro, estás tan tranquilo con tu frío, tu gripe y tus cosas, y de repente se te echa marzo encima como un chaparrón del calendario. Oye, y despista. Estabas tú tan a gusto, rodeado de cocidos, guisotes y platos de cuchara y ahora, hala, a cambiarlo todo otra vez. Y da igual que caigan chuzos de punta o que andes todavía con la bufanda puesta. Marzo es marzo y hay que ponerse en modo primavera. Total que sacas las lechugas del armario, bajas del trastero los tomates, guardas las cucharas en el cajón con los calcetines y te compras un geranio. Y luego pasa lo que pasa. Que mucha primavera y mucho rollo, pero todavía no te apetecen un pimiento las ensaladas. ¿Y ahora qué hacemos? Pues no sé, porque a mi la primavera me da hambre. Bueno y el otoño y el verano, y el invierno. Las cuatro estaciones. Yo en lo del hambre soy muy de Vivaldi. Y así, pensando, pensando, me he dicho, oye mira yo me hago un cóctel de aperitivo, un bloody Mary, más concretamente, que es fresquito y primaveral, pero con un puntito de vodka que mantiene el calorcito interno, y luego dios dirá. Y si no dice nada, me casco el bloody Mary y luego un buen cocido. Menú de entretiempo.

Ingredientes: 1 brick de zumo de tomate, 1 sobre de gelatina neutra, vodka, 1 limón, salsa Perrin´s, Tabasco, pimienta, sal, apio.

Preparación: en un bol bien seco, ponemos el contenido del sobre de gelatina y lo reservamos. En otro recipiente vertemos un chorreón de vodka al gusto, según queramos más o menos fuerte nuestro bloody Mary (la proporción correcta sería 3 partes de vodka por 6 de tomate), añadimos el zumo de tomate (medio litro, más o menos), el zumo de medio limón, unas gotas de Tabasco, un par de golpes de salsa Perrin´s, y un poco de sal. Removemos bien. Ponemos unas cucharadas del preparado en el bol con la gelatina y removemos hasta que se deshaga y se mezcle. El resto lo ponemos en un cazo a calentar, removiendo de vez en cuando, hasta que empiece a hervir. Retiramos, lo juntamos con el preparado de gelatina y mezclamos bien. Dejamos reposar un par de minutos y lo vamos vertiendo con cuidado en un molde de silicona como para magdalenas o algo así, en el que habremos puesto una ramita de apio en cada agujero. Dejamos que se enfríe un poco y lo metemos en la nevera durante un par de horas mínimo. Luego todo es sacarlo, desmoldar con cuidado, adornar con un toquecillo de pimienta y comerlo (o beberlo) bien frío.

(Puedes verlo en vídeo AQUÍ)
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