19 de abril de 2016

ESPÁRRAGOS A LA NAVARRA


Los espárragos es lo que tienen, que son muy formales. No son como esas otras verduras díscolas que andan siempre enredando por la nevera, descolgándose por los estantes o haciendo bellaquerías en el cajón de las verduras, poniéndolo todo patas arriba como niños traviesos. Los espárragos, no. Ellos son más bien como niños haciendo la primera comunión: vestiditos de blanco y poniendo cara de buenos para la foto. Y encima, en su afán por agradar, se meten ordenaditos en una lata y te aguantan ahí el tiempo que quieras, incólumes y guapos como el primer día, esperando el momento en que los necesites. Los espárragos, yo para mí, que son unos santos. Qué paciencia tienen los pobres. Yo creo que no valdría para espárrago, y menos aún para espárrago de lata. Espárrago triguero, a lo mejor, pero de espárrago blanco de lata, no me veo. Qué vida más aburrida, oiga. Y no es que la mía sea una fiesta. O al menos no siempre. Porque, eso sí, hay días que abro una lata de espárragos, cojo un poco de chistorra rica y un par de huevos y me monto esta receta que hoy os presento de espárragos a la navarra, y me lo paso estupendamente. Los espárragos igual no se lo pasan tan bien, pero yo creo que les hago un favor: me los como y acabo con su aburrimiento. Igual soy raro, pero me consuela mucho pensar que ambos salimos ganando.

Ingredientes: 1 lata de espárragos, chistorra, 2 huevos, harina, aceite de oliva virgen extra, 2 dientes de ajo, harina, pimentón, aceite de oliva virgen extra, sal

Preparación: uno de mis platos favoritos con latas. En una sartén con un poco de aceite, mejor un poco honda, ponemos a sofreír la chistorra cortada en trozos. Cuando la veamos ya a nuestro gusto, añadimos los dos dientes de ajo bien picados. Que se doren un poco. Le ponemos entonces una cucharada de harina y una cucharadita de pimentón. Removemos y rápidamente lo regamos todo con el caldo de los espárragos. Mezclamos y, cuando hierva, añadimos los espárragos enteros. Cuando vuelva a estar caliente, cascamos sobre el invento un par de huevos con un poco de sal en la yema, y tapamos la sartén. Dejamos a fuego suave hasta que los huevos estén cuajados. Servimos adornando con un poco de pimentón y alguna piparra (las deliciosas guindillas vascas que no pican)

Nota: por si a alguien le interesa, últimamente estoy usando para esta receta unos espárragos de bote de los supermercados Covirán. Cuestan unos 3 euros, están ricos  y, lo más importante, son de verdad de Navarra.


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